March 9, 2007

A redada limpia

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Hace semana y media, cuando la mayoría de los activistas en Chicago estaban a media jornada electoral municipal, los teléfonos comenzaron a sonar. No se trataba de decirle a nadie que se moviera de casilla ni de que sacara a más gente a votar, sino para advertir de una redada que la Migra estaba llevando a cabo en un suburbio medio lejano de Chicago, en una empacadora.

Los afectados fueron una veintena de trabajadores de la Empacadora Cano, que por poco pasan desapercibidos porque, siendo día de las elecciones, los votos de un candidato contra otro se llevarían el 99 por ciento de la cobertura.

Pero como siempre, afortunadamente, siempre hay alguien consecuente aunque la mayoría ande medio perdidos en el espacio. El resultado de la escasa pero rápida reacción llevó a que las familias hablaran en televisión acerca de su caso, especialmente de 8 madres con hijos pequeños, casi 20 niños en total, y que el Consulado Mexicano le pusiera abogados a la gente.

De los 14 arrestados, 3 aceptaron salir “voluntariamente” del país, y los demás decidieron pelear su caso. Esta semana se supone que debían asignarles fianza, y esperemos que para cuando el lector tenga esta columna en sus manos, los 11 estén libres y preparando su defensa.

Al decir de gente que se entera más de los detalles, la Migra le avisó a los medios de comunicación, de inmediato, cuando hicieron su redada. Los medios recibieron la información aún antes que los activistas, aunque por supuesto nunca dijeron que tenían encarceladas a 8 madres de 20 niños, incluidos varios menores de edad.

Lo que hace esta redada distinta de otras varias que ha habido en México del Norte desde mediados del año pasado, es que acá la Migra cayó en la empacadora Cano nomás porque sí.

Es decir, que no andaban buscando “delincuentes”, como han dicho que hacían en otros casos, ni buscaban “ladrones de identidad”, como han argumentado en otros lugares.

El plan de los 40 años

Las redadas comenzaron por allá en abril del añopasado, cuando preparábamos las marchas del Primero de Mayo. Las tomamos como una provocación y una estupidez.

Hay quien dice que comenzaron como respuesta a las primeras marchas, pero no lo creo. Las redadas se habían estado planeando meses antes de que comenzáramos a marchar, y no eran para apaciguarnos a nosotros, sino a los Republicanos anti-inmigrantes que acusaban a George Bush de que su administración no había hecho nada contra los marcianos o “illegal aliens”.

Desde aquél abril, cuando la Migra a nivel nacional agarró a más de mil chambeadores, han hecho tres o cuatro acciones similares, donde han agarrado a centenares, a veces y algunas docenas otras veces. Digamos, en total, que unos tres o cuatro mil trabajadores han caído en las garras de la Migra … en diez meses.

Y ahí es donde la puerca tuerce el rabo.

Por allá, por los finales de los años 40 y principios de los 50, cuando las tropas gringas regresaban de la Segunda Guerra Mundial, a los ya ex-soldados gringos se les ocurrió la peregrina idea de volver a trabajar, en las chambas que estaban ocupadas por los Braceros, Mexicanos de Importación, contratados precisamente para sustituirlos mientras andaban de viaje “liberando” Europa y Asia.

Como los braceros no se querían ir nomás porque sí, los gringos se pusieron a hacer redadas. Pero esas si eran redadas! Subieron a la gente, por cientos de miles, en vagones del ferrocarril que no se detenían hasta cruzar la frontera, y no solamente agarraban a un miembro de la familia, sino que iban por todos, adultos y niños, aunque los chamacos fueran gringos por haber nacido acá.

Solo así las redadas tendrían sentido.

A menos que hagan otra vez una estupidez así, para deportar a todos los inmigrantes indocumentados, la Migra tendría que arrestar y deportar a mil (1,000) inmigrantes al día, más o menos, durante los próximos 40 años.

Échele cuentas: serían 365 mil inmigrantes al año, 3 millones 650 mil en diez años, y hay (se calcula), unos 12 millones de inmigrantes indocumentados (más los que se acumulen esta semana, claro).

Las redadas, pues, valen para poco. Si, es una tragedia personal y familiar, pero no es ninguna solución, y no va a dar ningún resultado, mas que darle rabia a la comunidad.

Es mejor que le paren.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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