March 2, 2007

Comentario:

Dramático Aumento de la Pobreza en Estados Unidos

El país más rico del mundo tiene su propio tercer mundo… Y sigue creciendo.

Eduardo Stanley

El sueño Americano no es tal para millones de personas que viven en Estados Unidos. Es que la pobreza extrema crece a diario en un país que dedica una creciente parte de su producto bruto interno al armamentismo y a la industria de guerra más que en su propia gente.

“16 millones de estadounidenses viven en profunda pobreza. Una familia de cuatro con un ingreso anual menor de $9,903 dólares (la mitad del promedio federal de pobreza) fue considerada en pobreza aguda en el 2005 —al igual que individuos que ganaron menos de $5,080 al año”, de acuerdo a un artículo publicado por la empresa periodística McClatchy el 23 de febrero.

El material se basa en datos oficiales del censo y fue elaborado por sus analistas, mismo que determinaron que “el número de pobres ‘en extremo’ aumentó un 26 por ciento entre 2000 y 2005. Esto es 56 por ciento más aceleradamente que el crecimiento de pobres en general en el mismo período de tiempo”. Estos porcentajes abarcan tanto a la población urbana como rural. El análisis también comenta que existe “una inusual expansión económica” en Estados Unidos, lo cual quiere decir que la economía está muy bien, mientras que el ingreso de los trabajadores no aumentó.

Es más: dichos ingresos han disminuído constantemente durante cinco años seguidos. Es así que el 43 por ciento de los 37 millones de pobres pasaron a un escalón más bajo aún: el de la pobreza extrema. Esto puede parecer incomprensible en Estado Unidos, “el país de las oportunidades”.

En 2001 Estados Unidos entró en una recesión económica que fue controlada parcialmente gracias al apoyo federal a la industria de la construcción e hipotecaria por medio de la reducción de intereses. “En el campo ganaba entre $12,000 y $14,000 dólares al año, pero en la construcción mis ingresos se duplicaron”, comentó Adrián López, un inmigrante mexicano residente de Madera, California. Como él, miles dejaron de recoger cosechas para trabajar en la construcción de viviendas.

López tiene cuatro hijos y actualmente, debido a la desaceleración de la industria de la vivienda, se encuentra desempleado. Los trabajadores agrícolas no están mucho mejor. La mayoría carece de permiso de trabajo, lo que les impide recibir desempleo y otros beneficios oficiales, manteniéndolos en la pobreza. Este círculo vicioso—de gran beneficio para la multimillonaria economía agrícola— genera una población vulnerable y susceptible a pasar a niveles de pobreza “extrema”.

Es interesante destacar que el material de McClatchy resalta que aquellos en pobreza extrema no son solamente inmigrantes o miembros de minorías étnicas: 10.3 por ciento son blancos, 4.3 por ciento son negros, 3.7 latinos y 0.7 asiáticos. Los autores del estudio expresan sorpresa por el crecimiento de la pobreza extrema, especialmente desde 2000.

¿Por qué sorpresa? Bastaría ver qué pasó en ese 2000: la llegada del señor George W. Bush a la presidencia de Estados Unidos. Como era de esperar, Bush implementó la agenda Republicana gracias al control de ese partido sobre el Congreso. En resúmen, dicho programa incluye: reducción de impuestos (que proporcionalmente beneficia más a las empresas), aumento del presupuesto de guerra y militar, reducción del dinero público destinado a educación y servicios sociales—incluyendo asistencia médica a jubilados, etc.

La Guerra contra el terrorismo es la excusa para lograr la aceptación ciudadana a este proyecto que ya empieza a ser cuestionado, especialmente a la luz del fracaso militar en Irak.

El presupuesto de Bush para el 2008 es de $2.7 trillones de dólares —demasiados ceros como para escribirlos—, e incluye más reducciones para educación y salud pública. El presupuesto de Defensa del 2006 fue de $413.3 billones de dólares (o 413.3 mil millones de dólares), un 5 por ciento más que en 2005. Y esto NO INCLUYE GASTOS PARA IRAK Y AFGANISTÁN! Inicialmente, Bush pidió $70 billones en 2007 para Irak bajo el nombre de “reconstrucción” de dicho país, pero que en realidad va dirigido a ciertas corporaciones y operaciones militares. Y esto no es todo, ya que se pedirán otros $100 billones adicionales para el mismo fin!

El presupuesto requerido para el 2008 incluye cifras similares, por lo que muchos críticos y analistas consideran que Bush pretende hacer permanente la economía de guerra. Esto significa que el pocentaje destinado a salud, educación, programas y servicios sociales continuará disminuyendo. Y por lo tanto, más familias serán empujadas a esos niveles de pobreza extrema.

Ante esta dramática situación, el juego politico orientado a las elecciones presidenciales del 2008 impide mucho margen de acción, especialmente cuando la oposición Demócrata es parte de dicho juego. Porque si bien se habló mucho sobre el “mensaje” de las elecciones del pasado mes de noviembre 2006, poco se está haciendo. Este mensaje fue de rechazo a la guerra en Irak— y por consiguiente, al presupuesto de guerra.

La política económica y social de Bush es la del militarismo y la de desviar un mayor porcentaje del dinero público hacia las empresas privadas, disminuyendo la asistencia pública y programas afines, desprotegiendo a millones de familias y eliminado oportunidades de superación para ellas. Bush no se anda con vueltas ni le dá pena la miseria ajena. Así es como se construyen las grandes fortunas—y las grandes miserias.

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