March 2, 2007

San Patricio el Santo del Trébol Será Recordado con Fastuosas Celebraciones en el Mundo Irlandés

Por: Paco Zavala

Irlanda, la gran isla que San Patricio pintó de verde. Al recordarla se arremolinan remenbranzas vinculadas con castillos medievales, hadas, duendes, tréboles “el símbolo del santo”, verdes colinas y otros simbolismos de ésta grandiosa y querida tierra, de hombres rudos y hermosas mujeres.

El 17 de marzo de cada año es el día más grande y simbólico del pueblo irlandés, en cualquier parte del mundo en donde se encuentre un irlandés celebran este día con grandes fiestas.

El festival que se pinta de verde, color que representa la primavera en Irlanda, en homenaje a San Patricio, se estableció desde el año de 1995 en Dublin, Irlanda y, desde esa fecha se le dedican cinco días a la celebración de esta Fiesta Nacional. Antes de esa fecha las festividades de San Patricio en Irlanda, les faltaba color y ambiente ante cualquier celebración en el mundo en esa misma fecha, pero se ha ido enriqueciendo a tal grado que ha superado a todas las fiestas y hoy día es una de las más animadas y hermosas festividades dela actualidad.

Esta fiesta se organiza con muchos meses de antelación vinculando símbolos del folclore nacional irlandés, y uno de ellos es el trébol, “símbolo de la buena suerte”, la cerveza y el leprechaun (un hada que toma la apariencia de un hombre viejo en miniatura. Si lo capturas, lo puedes obligar a que rebele el sitio en donde guarda su tesoro, pero si lo pierdes por unos segundos el desaparece).

San Patricio, es un santo que se celebra tanto en Irlanda como en los EE.UU., pero sobre todo en Nueva York, ciudad en la que se realiza un gran desfile en el que participan más de 100 mil personas desfilando por la Quinta Avenida, todos los participantes se visten de verde, participan bandas musicales, payasos, bailarines, magos y diversidad de artistas.

En Nueva York se encuentra la imponente y majestuosa Catedral de San Patricio.

Los inmigrantes irlandeses en los EE.UU. suman más de 40 millones de descendientes de irlandeses, emigrados al país de las franjas y las estrellas a mediados del siglo XIX, residentes preferentemente en Nueva York, Philadelphia y Boston. Esta gran población eminentemente católica influye determinadamente para que la celebración de homenaje a San Patricio, sea lucida y fastuosa.

Una de las fuertes tradiciones de los irlandeses es la cerveza, en estas fechas se toma de color verde, se etiqueta de este color y se le adicionan colorantes o menta para que así aparezca y se consume en todos los bares y restaurantes.

San Patricio nació en el año 372, su madre familiar de San Martín de Tours y su padre era oficial del ejército romano, ambos profesaban la religión católica y eran buenos cristianos. San Patricio nació en la localidad escosesa de Killatrick, entre Dumbriton y Galsgow.

A los 16 años de edad fue atacado por unos piratas quienes lo hicieron prisionero y lo vendieron como esclavo en Irlanda a Milcho, un jefe del norte de la isla. Allí estuvo seis años cuidando ovejas. La Divina Providencia aprovechó todo este tiempo para espiritualizarlo y prepararlo para sus futuros apostolados, dedicando mucho tiempo a la meditación y a orar. San Patricio, da señales de esta afición en su libro “Confesiones”, en donde escribe que diariamente rezaba más de cien pequeñas oraciones y hacía la señal de la cruz otras tantas.

Después de rezar incansablemente, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar en donde un barco lo esperaría y haciendo caso a esta premonición caminó hasta llegar al mar y allí encontró el barco, pero el capitán no quería transportarlo. Entonces oró con mucha devoción y el milagro se realizó y cambió la voluntad del capitán, el cual aceptó llevarlo a Francia.

En Francia se hizo monje bajo la dirección de San German, el cual lo hizo instruirse en las Sagradas Escrituras y dedicarse por largos tiempos a la oración y a la meditación, así se preparó.

Viajó a Roma a perfeccionar sus estudios y a recibir su ordenación sacerdotal. En esos tiempos el papa Celestino le ordenó que se consagrara de obispo, para enviarlo de misionero a Irlanda.

Al llegar a Irlanda un jefe de tribus paganas se le acercó para darle un golpe y herirlo con una espada. El santo le hizo la señal de la cruz y la mano se le paralizó al atacante. Aquel jefe se convirtió al catolicismo con muchos de sus subditos.

Los sacerdotes paganos se opusieron a su ministerio y un “sábado santo” cuando encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagar aquel fuego sin lograrlo. Entonces uno de ellos exclamó: “El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla” . Aquella frase se ha cumplido.

Una docena de veces fue hecho prisionero por los partidarios de las religiones paganas, más de cinco veces trataron de asesinarlo. En sus confesiones dejó escrito: Cada día vivo con peligro de ser secuestrado, de ser atacado a muerte o de ser robado. Pero confío en la misericordia de Dios y cumplo lo que dice el salmo 55 que a la letra dice: Coloca tus preocupaciones en manos de Dios. Que El cuidará de tí.

De esta manera presentamos a los amables lectores de La Prensa San Diego, estos razgos remembrantes de San Patricio.

En México, también se le agradece a San Patricio, el haber ennoblecido el corazón de aquellos patriotas irlandeses que vislumbraron la injusticia y lucharon al lado de los soldados mexicanos en contra del invasor y al que se le conoce con el nombre del “Batallón de San Patricio”.

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