June 29, 2007

Esquina del Doctor

Combata el calor, tome suficiente agua

Por Dr. Eduardo Grunvald

Durante el invierno, mi sala de espera está llena de pacientes tosiendo, congestionados, con la esperanza que de alguna manera, descubrí una píldora mágica para curar el resfrío común o la gripe. Pero durante los meses del verano, muchos estarían sorprendidos de saber que también veo un aumento de problemas relacionados con la estación actual.

En mi práctica tengo una gran cantidad de pacientes geriátricos y a la gente de edad no siempre le gusta el calor. A medida que el mercurio de los termómetros irá aumentando durante las próximas semanas, ahora es un momento oportuno para repasar algunos datos interesantes sobre por qué la gente mayor, en particular, necesita tener cuidado durante el clima caluroso y aquellos que los rodean estén conscientes de su bienestar.

Es fundamental comprender las enfermedades relacionadas con el calor, así como también tomar medidas preventivas contra los problemas como la deshidratación, colapso por calor, el desfallecimiento e insolación. Este no es un problema trivial. Se estima que 4,000 personas mueren cada año en los Estados Unidos por insolación.

Las enfermedades relacionadas con el calor es un espectro, que va desde un malestar por deshidratación, a una condición más seria llamada colapso por calor, causando síntomas de dolor de cabeza, náusea, vómitos, mareos, y calambres. La insolación, que es la forma más severa de las enfermedades relacionadas con el calor, puede causar confusión y desorientación. Puede resultar en falla de riñón, inflamación de hígado, descomposición de músculo, y la muerte.

Si usted aun no tiene la edad donde le dan descuentos para entrar al cine, la exposición excesiva al calor puede que solo le quite la energía en forma general, pero por lo menos su cuerpo tiene maneras de compensar contra el desequilibrio serio.

Cuanto más tiempo esté expuesto al calor, más rápidamente pierde líquidos a través del sudor, por lo tanto causando la deshidratación, un proceso por el cual el volúmen que atraviesa por sus arterias y venas disminuye, de la misma manera como un arroyo se seca lentamente durante una sequía.

Al contrario de la gente más joven, las personas mayores pierden la capacidad de compensar a través del aumento de tono de los vasos sanguíneos. Además, el corazón tiene que latir más rápido para evitar que la presión sanguínea baje demasiado. La gente de edad avanzada puede perder ésta capacidad debido a los nervios enfermos que controlan este proceso, medicamentos, enfermedades crónicas, o una combinación de estos factores.

El sudar es realmente un rasgo notable incorporado a nuestros cuerpos para evitar el recalentamiento. El acto de la evaporación en la piel refresca la superficie, lo cual hace enfriar la sangre que corre por debajo en los pequeños vasos sanguíneos. Las personas mayores tienen corazones más débiles y no pueden siempre mantener el aumento del flujo sanguíneo necesario para llevar sangre más fría desde la piel hacia el centro del cuerpo.

A propósito, los bebés, en el otro extremo del ciclo de la vida, también son propensos a problemas relacionados con el calor, y nunca deben ser colocados en ambientes muy calientes por un período de tiempo prolongado.

Me imagino que las acciones de compañías con nom-bres extravagantes que envasan el agua de lugares exóticos en botellas baratas de plástico suben bastante en esta época del año. Están contando con un impulso primitivo que compartimos con casi el resto de los animales llamado sed. Todos lo tomamos por sentado. Se controla actualmente en una parte de nuestros cerebros llamada el hipotálamo, así como también en los monos, perros, conejos y otros animales. No sé en el caso de nuestros amigos de cuatro patas, pero en nosotros los seres humanos, cuando envejecemos este “sensor” pierde su capacidad de responder a los cambios de la cantidad de líquidos en el cuerpo o la concentración de sodio en nuestra sangre. Es decir, no sentimos la sed cuando deberíamos. Ésta es la razón por la cual usted debería persuadir a las personas mayores en su vida de beber más agua, especialmente durante los meses calurosos del verano.

Incluso cuando sienten sed, mucha gente de edad avanzada no puede obtener líquidos sin ayuda, debido a la debilidad, el artritis, o problemas de desequilibrio, especialmente si viven solos o residen en casas para ancianos.

Por supuesto, hay otros factores importantes que pueden empeorar la sensibilidad de una persona al calor, como la diabetes, las dolencias crónicas - tales como enfermedades de hígado, riñón o corazón - y ciertos medicamentos, particu-larmente diuréticos, pastillas para la hipertensión, y otras drogas que pueden afectar su presión sanguínea. Siempre consulte a su doctor antes de ajustar considerablemente la cantidad de agua que usted bebe, especialmente si tiene condiciones crónicas que requieren tratamiento médico.

Ayude a sus seres queridos mayores a que se mantengan bien hidratados. ¡Resultará en un verano más fresco y sano!

El Dr. Grunvald es Profesor Associate Clínico, Departamento de Medicina en el Perlman Internal Medicine Group, UCSD Medical Center.

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