June 15, 2007

Baja California se protege ante sismos

Por Luis Alonso Pérez

Baja California está ubicada al final de una zona geográfica con altos niveles de actividad sísmica conocida como la Falla de San Andrés, conocida por su amplio historial de terremotos.

Según investigadores nuestra historia sísmica nos señala que en los últimos 250 años hemos tenido terremotos de diversas magnitudes; sin embargo, la Falla de San Andrés no se ha movido en los últimos 140 años, lo que genera un déficit de movimiento de 6 metros, y si la naturaleza decide cobrarlo puede generar un terremoto de magnitud 8 en el sur de California.

Como no podemos identificar dónde se va a presentar el siguiente sismo la clave para salvar vidas y aminorar los riesgos es la prevención, motivo por el que la Organización de Naciones Unidas, a través del Banco Interamericano de Desarrollo financiará el Programa Global de Identificación de Riesgos (G.R.I.P. por sus siglas en Inglés).

El proyecto pretende identificar con precisión las zonas y factores de riesgo en la región, además de crear planes de contingencia que permitan a las autoridades y la comunidad actuar efectivamente ante los desastres ocasionados por los movimientos sísmicos.

El proyecto fue dado a conocer el pasado 12 de junio en las instalaciones del Centro Municipal de Operaciones de Emergencia de Tijuana, por autoridades de protección civil e investigadores de sismología de la región.

“Este proyecto es muy importante ya que sienta las bases del conocimiento para determinar en que debemos invertir para reducir el riesgo sismico en cada una de las ciudades de Baja California” afirmó Luis Mendoza Garcilazo, investigador del departamento de Sismología del Centro de Investigación Científica y de Educación superior de Ensenada (CICESE).

Baja California es la primera región en el mundo beneficiada por el programa GRIP, recibiendo un financiamiento de 280 mil dólares para su implementación y desarrollo, asi como asesoría científica y técnica durante todo el proyecto.

Sin embargo las Naciones Unidas consideraron fundamental la participación de la comunidad beneficiada en la implementación del proyecto, por lo que se buscó que los trabajos de análisis fueran realizados por instituciones locales como CICESE y que el gobierno de Baja California aportara 80 mil dólares adicionales para el programa.

La primera fase comprenderá la creación de un escenario de daños en el que se deberá identificar las zonas vulnerables dependiendo las características del suelo, la antigüedad de su infraestructura, la concentración poblacional y la disponibilidad de servicios de emergencia, entre otros factores.

Esta investigación debe seguir una metodología propuesta por el programa GRIP, con el fin de alinear el estudio bajo estándares internacionales tomando en cuenta las características propias de la región.

La segunda etapa del programa consiste en crear planes de acción para cada una de las ciudades de Baja California e integrarlos en un plan estatal de contingencias, que permita a los grupos de rescate y las autoridades de protección civil de los diferentes niveles de gobierno actuar de una forma ordenada y eficiente ante las consecuencias de los movimientos telúricos.

La información y las estrategias desarrolladas deberán estar ligadas forzosamente al desarrollo urbano de las ciudades, ya que en Baja California el acelerado nivel de crecimiento urbano y poblacional ha rebasado la capacidad de planificación las autoridades, generando una débil capacidad de respuesta ante desastres naturales.

Marco Antonio Sánchez Navarro, director del departamento de Bomberos y Protección Civil de Tijuana espera que el programa GRIP permita que a futuro la planificación de Tijuana se expanda a lugares más seguros, que faciliten el arriesgado trabajo de rescate que su departamento se ve obligado a llevar a cabo.

Por su parte los investigadores se encuentran ansiosos en poner en marcha el proyecto y comenzar una nueva etapa en la creación de la cultura de la prevención de desastres sísmicos en la región.

“Los terremotos son una realidad en esta región y no se van a ir, asi que tenemos que formar una cultura de la prevención para aprender a vivir con ellos” expresó Mendoza.

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