June 1, 2007

Deportando terroristas

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

A juzgar por los números, el régimen de George W. Bush no solamente ha fracasado en su llamada “guerra contra el terrorismo” fuera del territorio de Estados Unidos, sino también adentro. Eso es lo que deja ver un nuevo estudio dado a conocer esta semana por David Burnham, ex reportero del diario New York Times y uno de los directores de Transactional Records Access Clearinghouse, TRAC, grupo privado de investigaciones de la Universidad de Syracuse, que revisó el trabajo de dos de las agencias del Departamento de Seguridad Interna: Inmigración y Aduanas, y Aduanas y Protección Fronteriza.

Resulta que entre 2004 y 2006, etapa en que los gringos se pusieron serios en su guerra interna contra el terrorismo, obligaron a miles de árabes a registrarse en listas especiales, aprobaron la Ley Real ID y otras burradas, intentaron deportar a… 12 personas por acusaciones relacionadas con el terrorismo.

Doce. Una docena. No más. Y que conste… “intentaron”.

Los 12 representan una realmente pinchérrima fracción de las 814,073 personas que el gobierno buscó expulsar del país en esos tres años.

El grupo lidereado por Burnham analizó los documentos de más de 200 jueces de inmigración empleados por el departamento de Justicia desde 1992, y los documentos del departamento sobre casos penales llevados a tribunales federales. Parte de los descubrimientos del TRAC al analizar la documentación, fue otra categoría, más amplia, de acusaciones “contra la seguridad nacional”. En esta categoría se ubicaron… 114 intentos de deportación durante los tres años.

De remate, la mayoría de los casos de deportación, más de un 85 por ciento, fueron por violaciones comunes a las leyes de inmigración, como cruzarse la frontera sin documentos, no tener una visa válida ya dentro de Estados Unidos, o por quedarse después de que la visa válida y legal de estudiante, había expirado.

Y el 13 por ciento de los extranjeros que el gobierno quería deportar, poco más de 106 mil, estaban acusados de contrabando humano, narcotráfico y otros delitos tradicionales.

En resúmen, que para localizar, arrestar y deportar terroristas, Inmigración y Aduanas, el famoso ICE, vale para dos cosas y ninguna es muy buena.

Ni alta ni baja ni todo lo contrario

Y lo más cotorro del caso es la defensa que Seguridad Interna hace de su fracaso.

Según un tal Russ Knocke, que la Prensa Asociada cita como vocero de este Departamento, “el estudio no refleja la realidad”. En magnífica defensa de las políticas fracasadas y la verborrea de su jefe Bush, dice Knocke que “Pareciera que no consideran que las leyes de inmigración son una potente herramienta para impedir que se concreten las amenazas a la seguridad”.

Es el viejo argumento de que no ha habido atentados terroristas porque los han prevenido todos, no les ha fallado ni uno solo.

Y también haciéndole eco a los Republicanos que de seguro lo pusieron de vocero de Seguridad Interna, Knocke reafirma que “La gran mayoría de los inmigrantes ilegales son criminales o gente que vino ilegalmente por razones económicas, pero tenemos que mantenernos estrictos por la remota posibilidad que haya alguien que presente una amenaza a la seguridad nacional”.

No, pues sí. Si van a seguir estrictamente deportando 12 terroristas cada dos años, el país sin duda está a salvo.

Y añade Knocke que “Muchos terroristas han sido erradicados y se van a implementar nuevas herramientas. Esto incluye la obtención de información sobre los pasajeros antes de que lleguen y una mejora en la inspección de los documentos utilizados para viajar”.

Pero el tiro de gracia viene en que, de hecho, ni Inmigración y Aduanas ni Seguridad Interna ni nadie sabe cuántos terroristas hay en Estados Unidos, o cuántos habrán intentado llegar o eventualmente llegaron a este país, así que no hay manera de saber si la cifra de 12 deportados es muy baja, muy alta, o correcta. Más bien ha de ser todo lo contrario.

La respuesta a este argumento la da Brunham, y muy atinadamente: “La cantidad correcta es desconocida. Pero el presupuesto y el poder de estas agencias está influenciado por todo lo que dicen y por su retórica sobre el terrorismo y los delincuentes, y si eso no es lo que están haciendo, el público y el Congreso deberían considerarlo”.

Pues si. Debían, del verbo “deviar”, pero no lo harán. Igual que no van a separar el tema de la inmigración y el de la seguridad nacional. Seguirán vendiéndole al público la “amenaza terrorista-inmigrante”. Me suena como a lo que Hitler llamaba la “amenaza judeo-comunista”…

Contaco Jorge Mújica Murias at Mexicodelnorte@yahoo. com.mx

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