June 1, 2007

Orgullo binacional en la creación de Lizet Benrey

Por Carlos Vonson

La artista plástica que reside en San Diego Lizet Benrey nació en la Ciudad de México. Cuando Lizet comenzó la búsqueda para encontrar su estilo y su voz a través de la imagen, ella decidió venirse a vivir a San Diego. Distanciarse de México le permitió un sondeo más profundo de estilo y Lizet encontró más de lo que buscaba. Ahora su vida vive en el péndulo del reloj que oscila entre su vida profesional como artista y la vida hogareña que comparte con su familia y un perro. Este vaivén, bamboleo, y meneo le exige sumergirse dentro de la conciencia creativa para emerger a la realidad cotidiana de madre de familia. Lizet ha mencionado las dificultades y los bretes que esta oscilación trae consigo, pero que al mismo tiempo le ha permitido llegar al éxito internacional con su depurada obra.

Más aún, el rol familiar que Lizet cumple se engendra, de acuerdo a sus comentarios, en la relación que tuvo con su madre recién fallecida. Lizet expresa que su madre fue “la maestra de su vida” y que fue y sigue siendo como su “alma gemela”. La pérdida y el consecuente duelo y tribulación se plasman en su obra, y Lizet afirma que ha “perdido el miedo de pintar” y de expresarse. De la dolencia ahora surgen “colores y formas con más expresión y atrevimiento”. La madre de Lizet es la pintora Shirley Chernitsky, de quien aprendió a pintar y, más importante, de quien heredó la pasión y la apreciación por el arte. Al crecer en este medio, la obra de Lizet Benrey plasma la influencia de artistas cercanos a su familia y que son mundialmente conocidos como José Luís Cuevas, Carlos Nakatani y Lucinda Urrusti.


‘Whirl of Wind’, pintura soberana de Lizet Benrey.

Para Lizet, la clave para lograr lo que uno se propone en la vida (y más como artista) depende de permitir que emerja la pasión y el amor por lo que uno ama. Así la creatividad y el amor por los seres queridos encuentran un balance. Pero Lizet no solamente encuentra tiempo para estas tareas loables, sino que también dedica tiempo a su comunidad trabajando como voluntaria ayudando a la juventud.

Este mes de junio del año del 2007 son muy trascendentes e importantes para la artista mexicana/estadounidense, pues la exhibición de su trabajo refleja a su misma identidad: se inaugura una exhibición con otros artistas en la Ciudad de México y al mismo tiempo tiene una exhibición individual llamada “Tributo a la tierra” («Tribute to the Earth») en el centro de San Diego. La artista, por su amor a la tierra, hará una donación a una organización para combatir la contaminación.

De acuerdo a Lizet, ha llegado el tiempo de corresponderle a la madre tierra por su “generosidad y su magnificencia”. La artista menciona también que esta exhibición es un tributo a la “anfitriona” que nos da un espacio vasto en donde vivir y que “hay que cuidar para las futuras generaciones”. La inspiración de Lizet mana de la naturaleza, pues cuando observa el espacio blanco frente a ella antes de crear sus obras, “las imágenes de todo lo que vive afloran en mi mente, y al plasmar mis percepciones, mis pensamientos y sensaciones, la naturaleza se convierte en mi musa constante”.

El arte de Lizet se localiza en el horizonte de lo abstracto pero sin embargo parecen germinar paradójicamente representaciones figurativas. La energía y de cierta manera la articulación de las formas en ambas pinturas “Del cosmos” y “Atmósfera” son pinturas soberanas pero al mismo tiempo dependen la una de la otra complemen-tándose. En otras palabras, el lenguaje visual entre las dos es independiente con sus signos propios pero también participan de un mismo idioma y dialogan entre sí. De esta manera producen cierta mimesis abstracta del orden natural.

Las pinturas “Arca de agua” y “Agua renaciendo” rozan con el concepto citado previamente. El marco, y las líneas de estas imágenes convergen en el centro creando así un nicho en el cual lo ausente convive con lo presente. Lo ausente de la nostalgia conversa con lo presente de la memoria. La lógica interna se expone y simultáneamente se dispersa en la sutileza y exquisitez de los colores. El “Arca de agua” es el origen y el nutriente de la vida, mientras que el “Agua renaciendo” es la culminación y la formación de la subsistencia. Es más, el arca se ofrece como la apertura de las entrañas de la tierra con sus misterios aterradores pero a la vez agraciados de beldad, y el agua renaciendo inevitablemente es la transparencia de la pureza original. Las dos pinturas forman una dialéctica de ying-yang, las cuales acarrean en sus líquidas formas y colores referentes de la enciclopedia cultural mexicana y elementos de añoranza del emigrante. Las cuevas de Cacahuamilpa, los cenotes mayas, las aguas caribeñas, los borbotones de Las Estacas, en fin, un sinnúmero de imágenes y retratos brotan en el observador.

Finalmente las pinturas de “Giro de viento” y “Alas en blanco” se ocupan un diálogo similar. El giro lleva al espectador a la turbulencia celeste alto que es precedida por la calma y el atestiguamiento de la tierra, mientras que las alas invierten la dinámica trayendo a la superficie terrenal el aspecto divino de las alturas. Además las pinturas de esta exhibición de Lizet Benrey continúan estableciendo diálogos y complementándose más allá de los pares arriba mencionados, pero estas relaciones las dejamos para que las descubran los espectadores.

La exhibición “Tributo a la tierra” se llevará a cabo del viernes 8 de junio al viernes 20 de julio del 2007 en la galería PERRY L. MEYER FINE ART. La recepción tendrá lugar el viernes 8 de junio de las 6:00PM a las 9:00PM en la misma galería que está situada en 2400 Kettner Blvd. Suite 251 en San Diego. Ph (619) 358-9512; Fax (619) 578-2762.

info@plmeyerfineart.com

www.plmeyerfineart.com

El horario de la galería es miércoles y jueves de 11 a.m a 5 p.m., y viernes y sábado de 11 a.m. a 6 p.m., o el público puede atender a través de hacer una cita.

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