July 27, 2007

Esquina del Doctor

La Próstata, el órgano menos comprendido

Por Dr. Eduardo Grunvald

Poco después que empecé a salir con mi novia actual, ella me preguntó durante una conversación casual sobre citas al doctor, ¿“debería yo tener mi próstata examinada”? Respondí con una risa, “si tú necesitas un examen de próstata, yo estoy metido en un gran problema”. Para mí, esta anécdota es simplemente otro ejemplo de cómo este pequeño órgano es tan mal entendido.

Hace mucho tiempo que he querido escribir un artículo para educar a la gente sobre esta glándula masculina. Muchas personas ni siquiera saben dónde está localizada o cuál es su función, y cuando llega el momento de hablar sobre cáncer de próstata con mis pacientes, se me hace desafiante explicar los motivos, riesgos, pruebas, y matices de detección de la enfermedad.

El cáncer de próstata no es raro. De hecho, es el cáncer más común —sin incluir el cáncer de piel— en los Estados Unidos. En 2006, más de 230,000 casos fueron diagnosticados. Es la tercera causa principal de muerte por cáncer, sólo recientemente sobrepasada por el cáncer colorectal, representando más de 30,000 muertes por año en este país.

La glándula de próstata es del tamaño de una nuez, localizada en la pelvis del hombre delante del recto, y rodeada por músculos pélvicos. Su función es proporcionar fluidos necesarios para el transporte de esperma. Cuando los hombres envejecen es común que la próstata se agrande, causando síntomas incómodos como orinar con frecuencia, dolor, flujo lento, infecciones urinarias, y hasta incontinencia. Hay muchos medicamentos que pueden ser usados para aliviar algunos síntomas, y como último recurso están disponibles los procedimientos quirúrgicos para tratar este problema.

El desafío está en poder diferenciar el diagnóstico de una próstata agrandada comun en un hombre de edad con un cáncer de próstata. En sus etapas tempranas, el cáncer de próstata no causa ningún síntoma y no amenaza la vida hasta que se extiende a otras partes del cuerpo. La detección de la enfermedad en la fase inicial se lleva a cabo con controles médicos, que incluye un análisis de sangre sencillo que se llama Antígeno de Próstata Espesífica (“PSA”, las siglas en inglés) y un examen de recto (tacto rectal), por el cual el doctor puede palpar la glándula. La vergüenza que causa este examen es uno de los motivos por el cual algunos hombres evitan consultar un doctor, pero pregúntele a un hombre que se está muriendo de cáncer de próstata si esta lógica tiene sentido.

Comparado con algunos otros cánceres, el cáncer de próstata es una enfermedad que avanza muy lentamente. De hecho, llevaría muchos años para que alguien se muera de la enfermedad si no fuera tratado. Por supuesto esto es deseable, pero plantea algunos problemas al tratar de decidir si es apropiado iniciar exámenes de control en algunos pacientes. Digamos que usted tiene 50 años y potencialmente podría vivir hasta los 80 ó 90. La mayoría de personas querrían descubrir el problema temprano y emprender el tratamiento para curar la enfermedad.

Por otra parte, digamos que usted tiene 75 años y también podría vivir hasta 80 ó 90. Si usted se somete a exámenes de control y descubre un cáncer de próstata temprano tendría una decisión difícil en cuanto al tratamiento, que podría tener efectos secundarios permanentes, perjudicando su calidad de vida. Existe evidencia que muchos hombres de edad avanzada mueren con cáncer de próstata, no del cáncer de próstata. En otras palabras, a muchos ancianos no les molestaría este problema si no se les hiciera nada.

Así como es de incompren-sible, estas incertidumbres paralelan la confusa evidencia de los estudios que corresponden al control de cáncer de próstata. Los estudios iniciales han mostrado evidencia que descubriendo la enfermedad en una etapa temprana disminuye el riesgo de muerte prematura por la enfermedad, pero estos estudios han sido criticados debido a los métodos de estadística usados. Además, los estudios no han demostrado una reducción de muerte en general por la detección temprana. En otras palabras, en algunos casos el control y tratamiento de cáncer de próstata puede resultar en más daño que bien, sobre todo con respecto a hombres mayores de 70 años. Actualmente hay en proceso dos estudios clínicos grandes– uno en los Estados Unidos y otro en Europa – que ojalá ilumine este tema tan turbio. Los resultados podrían estar disponibles en 2008.

Las opciones de tratamiento incluyen quitar la próstata quirúrgicamente, terapia de radiación, o tratamiento con hormonas, todos con posibles riesgos.

Déjeme lanzar otro punto confuso. El análisis de sangre – PSA – generalmente usa un valor de 4.0 como el límite normal. Pero los hombres entre los 50 y 60 años con un PSA más alto que 2.0 pueden estar en una zona de peligro. El problema es que hay muchas condiciones además del cáncer de próstata que pueden causar el aumento de este valor, como el crecimiento de la glándula relacionado con la edad, infección, o una reciente actividad sexual. A veces no es tan importante el número actual, sino con que velocidad sube el PSA con el tiempo. Evidentamente, el tema de control médico no es blanco y negro. La única forma de confirmar o excluir cáncer de próstata, según el PSA elevado o examen anormal, es realizar una biopsia.

Actualmente la Sociedad de Cáncer Americana (www. cancer.org) y Asociación Urológica Americana (www. auanet.org/patients) recomiendan comenzar el control de cáncer de próstata a la edad de 50 años para la mayor parte de los hombres, y a los 40 años para hombres de descendencia africana (tienen riesgo más alto) o alguien con un pariente de primer grado afectado (padre o hermano). El USPSTF (las siglas en inglés para U.S. Preventive Service Task Force) recomienda perseguir el control sólo después de tomar una decisión informada basada en una discusión profunda con su doctor. Aunque el cáncer de próstata sea menos común en Hispanos, todavía es el cáncer más común en este grupo.

La moraleja del cuento —si usted es un hombre, o una mujer que tiene un ser querido masculino— es entender el cáncer de próstata y tener una discusión directa con su doctor sobre sus opciones de mantenimiento de salud.

El Dr. Grunvald es Profesor Associate Clínico, Departamento de Medicina en el Perlman Internal Medicine Group, UCSD Medical Center.

Return to the Frontpage