July 20, 2007

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luisa Fernanda Montero

De mal en peor

La derrota en el Senado del proyecto bipartidista de reforma migratoria, que a pesar de su imperfección, era un primer paso en el largo camino que hay que recorrer para solucionar un problema que afecta a la nación; significa la continuidad de una crisis que lamentablemente ha de tocar fondo antes de que reaccionemos efectivamente como comunidad.

Si bien es cierto que el congreso le falló al país que lo eligió y que el poder ejecutivo, en manos del presidente George W. Bush, no logró capitalizar su poder político a fin de sacar adelante un proyecto vital para la unión, también es cierto que las comunidades inmigrantes no fueron capaces de representarse a sí mismas eficazmente.

En los últimos dos años inmigrantes de todos los orígenes se unieron para exigir sus derechos a lo largo y ancho de la nación, marchas, comitivas y manifestaciones, fueron protagonistas de emotivos momentos, que sin embargo, no lograron sensibilizar a los legisladores capaces de cambiar su destino. ¿Por qué?

Porque quienes defienden a las familias trabajadoras inmigrantes, que “legal” o “ilegalmente”, construyen día a día el presente y el futuro de este país, no cuentan con la capacidad organizativa y económica de sus enemigos.

Mientras la comunidad hispana no se reconozca en la voz y el accionar de líderes capaces de comprender y capitalizar a su favor el funcionamiento político de la nación, las redadas, las deportaciones, los abusos, las legislaciones locales de carácter antiemigrante continuarán generando titulares.

El gran vacío que genera la ineficiencia gubernamental es un caldo de cultivo inmejorable en el que seguirán fermentándose políticas discriminatorias y racistas. Los más optimistas, esperan que la posibilidad de una reforma migratoria retorne en el periodo legislativo del 2009; los más pesimistas sospechan que pueden pasar cinco, diez o más años, antes de que la esperanza de millones de familias hispanas se vea cristalizada en una ley que les devuelva la dignidad y les de el lugar que merecen en la sociedad a la que pertenecen.

¿Cuántas familias más deben ser separadas? ¿Cuántos golpes más tenemos que recibir para reaccionar como comunidad? ¿A dónde fue a parar el millón de cartas que Piolín el famoso locutor de Los Ángeles trajo a Washington?

Por ahora, millones de inmigrantes deberán continuar luchando por su supervivencia amparados por las sombras si es que las redadas y las políticas locales restrictivas se los permiten.

Aquellos a quienes la providencia les ha dado el poder de la legalidad tienen la obligación de tomar en sus manos las riendas de una lucha indispensable y la primera de las muchas batallas que deberemos librar, es en las urnas. Nuestro voto es nuestra  única arma verdadera.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información de servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda 1-800-473-3003.

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