July 13, 2007

Derrumbando los “picaderos” de Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

Las ciudades fronterizas del norte de México se han establecido a través de las décadas como el principal corredor de la droga que es introducida ilícitamente hacia Estados Unidos.

Durante las últimas dos décadas Tijuana ha pasado de ser ciudad de paso a uno de los mercados más atractivos para la venta de drogas, en particular las metanfetaminas y sus variaciones, dado su bajo precio y su alta capacidad adictiva.

El resultado ha sido un tremendo ejército de adictos extendidos en cada rincón de la ciudad que duerme de día y por las noches sale a las calles a robar y consumir más droga, escondidos en cuarterías, terrenos baldíos o construcciones abandonadas.

Un ejercito tan grande que ha sobrepasado en número a las fuerzas policíacas.

Los escondites donde los adictos consumen y en ocasiones compran droga son conocidos comúnmente como “picaderos”, ya que frecuentemente son usados para el consumo de drogas intravenosas.

Estos centros de vicio deterioran la calidad de vida de los vecinos, exponiéndolos a robos, fuente de ingreso más común para adictos, asi como a los comportamientos violentos que provocan las drogas en los adictos.


El primer martillazo del secretario de seguridad pública de Tijuana, Luis Javier Algorri, dio inicio formal a la demolición de las paredes de una casa abandonada.

Ante este alarmante problema social el gobierno de Tijuana, en coordinación con la Policía Municipal han emprendido una campaña de demolición y limpieza de los predios utilizados como picaderos, como una estrategia para regresar a la comunidad los espacios perdidos ante las drogas.

Sin embargo, hay quien opina que si se desea atacar el problema de raíz, el esfuerzo de derrumbar picaderos resulta inútil, ya que es el último eslabón de la cadena de distribución de droga.

Derrumbando muros

Durante una calurosa mañana de verano los directivos de la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana convocaron a los medios de comunicación a la colonia Morelos para presenciar la limpieza de un picadero que por más de 10 años había sido denunciado por vecinos como una guarida de drogadictos y delincuentes.

Más de una docena de reporteros y camarógrafos esperaron anticipadamente el primer martillazo del secretario de seguridad pública de Tijuana, Luis Javier Algorri, el cual dio inicio formal a la demolición de las paredes de la casa abandonada.

“De lo que se trata es que los espacios que son utilizados por delincuentes sean regresados a los vecinos” expresó Algorri Franco.

El titular de seguridad pública municipal explicó que existen dos métodos para recuperar esos espacios privados. El primero consiste en embargar las propiedades en las que existe una deuda significativa hacia el municipio por impuestos prediales o contribuciones pendientes que no podrán ser cobradas.

Otra estrategia es mediante una evaluacion del predio, ya que si sus condiciones infringen el reglamento de la dirección de administración urbana es clausurado y demolido.


Campañas políticas

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana la estrategia de limpieza y recuperación de espacios se ha venido desarrollando por más de un año y llevan varios picaderos cerrados, pero declaraciones recientes del candidato a la alcaldía de Tijuana Jorge Ramos expresan que la idea para este proyecto fue robada de su plataforma política de las elecciones del siguiente 5 de agosto.

Este intercambio de acusaciones es común durante la temporada de campañas electorales, un momento en el que los funcionarios de gobierno y aspirantes a puestos públicos redoblan esfuerzos con el fin de hacer lucir ante los medios de comunicación al partido político al que pertenecen.

Durante una entrevista, Luis Javier Algorri explicó que las acusaciones son falsas, ya que estas acciones son una continuidad de proyectos antiguos, solo que ahora se están redoblando esfuerzos en este proyecto.

El titular de la policía de Tijuana expresó orgulloso que 35 picaderos con denuncia corroboradas por el de área de inteligencia de la secretaria de seguridad pública municipal, mientras que datos del Centro Binacional de Derechos Humanos (CBDH) señalan que existen más de 20 mil sitios donde se vende droga en esta ciudad.

Esfuerzo en vano

Victor Clark Alfaro, director del CBDH aplaudió el esfuerzo de las autoridades por tratar de recuperar los espacios de la ciudadanía, pero también considera que para obtener buenos resultados la limpia del terreno debe ir acompañada de un proyecto que involucre a la comunidad, como una forma de evitar que los adictos regresen.

También considera que debe contar con la participación de las autoridades federales y las instituciones de salud o centros de rehabilitación, ya que la venta y consumo drogas deben ser controlados por agentes federales y los adictos deben recibir tratamiento para superar su dependencia. De otra forma, los adictos que frecuentan un picadero pueden acudir a otro sitio cercano.

Si se desea atacar el problema de raíz, el esfuerzo de derrumbar picaderos resulta inútil, aseguró el catedrático y defensor de los derechos humanos, ya que es el último eslabón de la cadena de distribución de droga.

Clark explicó que el elemento más importante en la elaboración del cristal es la seudo efedrina (ingrediente primordial de los medicamentos antigripales) y su experiencia le lleva a suponer que en Tijuana la principal fuente de materia prima para los productores de esta droga sintética son las farmacias y empresas distribuidoras de medicamentos, empresas reguladas por el estado.

El activista afirmó no tener conocimiento de operativos policíacos para detectar irregularidades en la distribución o venta de medicamentos controlados.

Un problema creciente

Según datos de la encuesta nacional de adicciones el 5.8 por ciento de la población entre los 12 y 65 años de edad han utilizado algún tipo de droga ilegal, mientras que 600 mil personas abusan de las mismas.

En una entrevista reciente el doctor Victor Manuel Guisa, director general de los Centros de Integración Juvenil aseguró que las ciudades de la frontera como Tijuana tienen los niveles de consumo de drogas más alto del país, ya que están más o menos al doble de la media nacional.

“Uno de los problemas con los adolescentes es que a veces no creen que tengan tanto daño las drogas” expresó el doctor Guisa, quien considera que se deben reforzar las campañas preventivas desde tercero de primaria para promover la percepción de daño respecto a las drogas.

El desarrollo de una cultura de la prevención de las adicciones es uno de los aspectos más importantes en la lucha contra este mal social, considerado ya como un problema de salud pública por la magnitud de sus efectos.

Por ahora los funcionarios públicos continúan enfocando sus esfuerzos a obras reactivas a la delincuencia, mientras que las acciones preventivas han quedado relegadas, en ocasiones por que no son tan espectaculares y atractivas para los medios de comunicación.

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