July 6, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Pero no somos gratuitos

A los que si les costamos es a los servicios locales y estatales. Según el Consejo Nacional de Investigación, mientras que los inmigrantes beneficiamos el ingreso federal, salimos fregando a los estados.

Pero el problema es que el presupuesto federal de los estados está recortado, porque todo el dinero se va para Irak. Aún así, la ventaja a nivel local es que mantenemos baratos los servicios de hoteles, restaurantes, limpieza, preparación de comida, construcción y otros servicios, o sea que ayudamos a que los clientes no tengan que gastar tanto y paguen menos impuestos.

Y además, ayudamos a los gringos a volverse empresarios a bajo costo, porque pueden contratarnos baratos, y luego gastamos nuestros salarios localmente, ayudando a la economía local y pagando impuestos por todo lo que gastamos.

En Carolina del Norte, por ejemplo, que se llenó de latinos en los últimos años, la economía local aumentó en 9 mil millones de dólares, aunque el gobierno estatal gastó 61 millones, asegura un estudio de 2006 del Instituto Kenan Para las Empresas Privadas de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

En Texas, el año anterior, la Contraloría del Estado dijo que el millón 400 mil indocumentados le costaron al estado 504 millones de dólares, pero generaron una economía de 17 mil 700 millones.

La bronca entonces, es la forma en que se gasta el presupuesto. Según Daniel Griswold, Director del Centro de Estudios de Políticas Comerciales del Cato Institute, en vez de ponerle un muro al país, el Congreso debe ponerle un muro a los gastos del gobierno.

 

¿Cuánto ahorramos?

De hecho, la pregunta debe ser otra: ¿Cuánto se ahorra Estados Unidos por cada inmigrante?

Piénselo así: Cuando un inmigrante llega a Estados Unidos a la edad de, digamos, 25 años, este país ya se ahorró cientos de miles de dólares. No tuvieron que darle servicios de salud a la mamá cuando estaba embarazada, ni al bebé cuando nació.

Más crecidito, por burro que haya sido, fue a la escuela y los gringos no pagaron ni maestros, ni escuelas, ni gises y borradores ni uniformes ni libros ni nada.

En vacaciones, no gastaron nada en parques públicos ni en Chapultepec, ni en los lonches de los chamacos. Ni tampoco pagaron por las fracturas de huesos de los que se cayeron de la resbaladilla, ni por los zapatos que no se alcanzaban a gastar porque el niño ya había crecido otros diez centímetros.

Y tampoco en ropa o alimentación, claro. En una buena cantidad de casos, sus padres migrantes se encargaron de ello, con los salarios miserables que les pagaban sus patrones en los Esteits.

Los que se educaron más allá de la primaria, también le salieron gratis a los gringos. Y una cosa es que la Prepa sea barata, y otra que sea gratis.

Así vaya agregándole. Unos miles de pesos, de ropa, otros de alimentos, otros de transporte, otros más por entretenimiento y diversión, muchos más de atención a la salud, y en fin. Y eso por no hablar de la vivienda, carreteras, drenaje y todos los demás servicios públicos en los que un país tiene que gastar para que sus ciudadanos vivan más o menos.

Cuando este migrante llega a Estados Unidos, ya viene entrenado, capacitado para chambear en un trabajo o en otro, desde cuidar un jardín o cuidar a un par de bebés, hasta trabajar en una fábrica u oficina u hotel u lu que sea. Y todo eso es gratis. Gratis para este lado, aunque bastante costosos para el otro.

A final de cuentas, el país del que salió el migrante es el que paga y gasta por todos los años antes de que el migrante se vuelva tal. Y después, como vimos al principio, nosotros generamos acá mucho más de lo que cualquier gobierno se vaya a gastar en nosotros.

En conclusión, ahora que la Casa Blanca quiere convertirse en el coyote mayor, cobrando miles de dólares por las visas Z y las visas Y, y de multas para ir a construir bardas en la frontera, debíamos recordarle la … cantidad de dinero que nosotros ya gastamos antes de venir pa’ ca.

Ya que los Republicanos van a meter sus enmiendas a la monstruosa propuesta de reforma migratoria, habría que sugerir una más: que Estados Unidos le pague a nuestros países de origen, digamos unos 15 mil dólares por migrante, para que se puedan abrir fuentes de trabajo por allá, y para que el que emigre en el futuro lo haga por gusto, y no por necesidad.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx.

Return to the Frontpage