January 26, 2007

Comentario:

La Reforma Integral

Por José R. Uzal

Se anunció esta semana en la prensa nacional que “la Cámara de Comercio de Estados Unidos, sindicatos nacionales de trabajadores de servicios (SEIU) de la confección y de hoteles (Unite/HERE), la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, entre otras asociaciones empresariales, centros de investigación, organizaciones latinas y de defensa de derechos civiles y grupos de defensa de derechos de los inmigrantes, anunciaron la creación de la Alianza por la Reforma Migratoria de 2007”.

Todos estos grupos y muchos más que defienden los derechos de los indocumentados tienen el mismo punto de vista que los grupos en contra de ellos. Ambos solo hablan y luchan por una llamada reforma integral al sistema migratorio que solo toman en consideración la situación en la frontera con México.

Cuando hablan de una reforma integral, un lado se opone a un mecanismo para la legalización de un amplio sector de la población indocumentada (hispana) dentro de este país y un programa de trabajadores temporales (hispanos). El otro lado aboga precisamente por eso y a la vez, demandan que los derechos laborales y civiles de los inmigrantes (hispanos) tienen que ser garantizados.

Los sectores empresariales razonan que sin reforma integral habrá carencia de mano de obra. Los sectores sociales hablan de una preocupación “humanista para enfrentar las injusticias del problema migratorio actual”. Los opositores abogan por la construcción de una muralla y la deportación de los ilegales que están destruyendo nuestra sociedad forzándola a hablar Español. Es el mismo dilema al que se enfrenta el Congreso desde que el proyecto de ley HR4437 del 2005, fue aprobado por la Cámara, y el proyecto S2611 fue aprobado en mayo del 2006 por el Senado y no llegaron a ser homologados para ser firmados por el presidente Bush. El dilema es: explotar o expulsar los hispanos.

Reitero, ambos lados del debate solo se refieren a la frontera con México y los hispanos. La reforma integral que demandan no considera todas las fronteras y puertos de entrada a Estados Unidos. Dicha reforma integral no toma en consideración el deseo de los inmigrantes en otras partes del mundo de entrar legalmente a EE.UU. La reforma integral ignora la necesidad de establecer un programa de asilo político justo y rápido. La reforma integral no toma en consideración la necesidad de implementar un sistema migratorio que controle los extranjeros que entran, por qué razón entraron, donde se alojan mientras están en el país y cuando salieron. La reforma integral no demanda que todos los inmigrantes que quieran entrar a Estados Unidos, sin miramiento al país, región o continente de procedencia, sean tratados de la misma forma y bajo las mismas leyes.

Hay que desintegrar la reforma integral para poder resolver el problema migratorio y mantener la seguridad nacional. La nueva Alianza, el Congreso estadounidense y los foros políticos domésticos tienen que separar los problemas en la frontera con México y la situación deplorable en que se encuentra nuestro sistema migratorio. Una vez que se aparten los dos temas, el gobierno de México tiene que jugar un importante papel en este nuevo debate. No podemos defender los derechos de los indocumentados sin traer a la luz pública las causas de la explosión migratoria a través de la frontera con México. Ambos temas son mellizos pero no siameses.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal en West Palm Beach, FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes. 561-310-5333.

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