January 19, 2007

La policía toma las calles de Tijuana: Investigaciones del Operativo Tijuana provoca confusiones entre autoridades policiacas

Por Luis Alonso Pérez

Desde el arranque del Operativo Tijuana, una maniobra policiaco-militar masiva contra el crimen organizado, las autoridades federales han iniciado una serie de investigaciones a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal para detectar posibles vínculos con delincuentes.

La investigación más notoria ha sido el retiro de las armas de la totalidad de los policías municipales. Sin embargo, el pasado miércoles la Subprocuraduría para la Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) llamó a la totalidad de los agentes policiacos a testificar en torno a las investigaciones. Lo cual ocasionó un grave desconcierto en las autoridades municipales y en la población, la cual quedó de nueva cuenta a la merced de los criminales.

Alrededor de 500 policías se congregaron la tarde del miércoles 17 en el exterior de las oficinas de la Procuraduría General de la Republica (PGR), lugar donde fueron llamados a declarar de forma urgente por medio de un oficio expedido por la SIEDO el lunes 15 de enero.

Comandados por el director de la Policía Municipal, Víctor Manuel Zatarain, los agentes esperaron su turno por más de dos horas, confundidos por el desorden de la multitud y por la falta de lineamientos que indicaran el procedimiento para presentarse a atestiguar.


La policia de Tijuana protestó frente a la oficina del Subprocurador y luego marchó por las calles. Foto de David Maung

Esa misma mañana el Secretario de Seguridad Pública Municipal, Luis Javier Algorri Franco, explicó que el oficio de SIEDO indicaba que se requería a la totalidad de la corporación policiaca, compuesta por más de 2 mil agentes y alrededor de 1,500 administrativos.

La ambigüedad del oficio desconcertó a los jefes de la policía, de manera que alrededor de las 5 de la tarde centenares de agentes en turno decidieron acudir voluntariamente a declarar.

Mientras tanto la ciudad no contaba con policías municipales que resguardaran la seguridad y el orden, a pesar de que no cuentan con armamento, su herramienta principal, ya que a escasos días del arrranque del Operativo Tijuana la Procuraduría General de la República ordenó al Ejército incautar las armas de los policías municipales con el fin de realizar pruebas de balística que permitan identificar el uso de dichas armas en actividades fuera de la ley.

Hasta el momento el armamento no ha sido regresado a los agentes policiacos.

Sin pistolas para proteger a la ciudadanía y su propia seguridad, los policías patrullaron la ciudad en la medida que les fue posible. Mientras tanto las colonias populares permanecían a la merced de los delincuentes, ocasionando un alto numero de incidentes de violencia y asaltos armados, así como 16 casos de linchamientos en 6 días, a manos de ciudadanos que cansados de ser víctimas de los criminales decidieron hacer justicia por su propia cuenta.

“La ciudad se queda vulnerable de nuevo” expresó Víctor Manuel Zatarain, mientras esperaba ser llamado a comparecer ante la SIEDO, al igual que el resto de los agentes en turno.

Después de dos horas de espera el jefe de la policía se reunió con el delegado de la PGR en Tijuana, Alfredo Becerril Almazán, quien explicó que se trataba de una confusión por parte de SIEDO al requerir a la totalidad de los agentes. Los dirigentes acordaron que el proceso se llevaría a cabo de forma ordenada con grupos de 30 que acudirán diariamente a atestiguar.

“Siento que no hay mucha coordinación entre los fiscales que están trabajando aquí y los que están integrando las averiguaciones”, expresó Zatarain, lamentando que las decisiones en materia de seguridad pública de Tijuana se tomen detrás de un escritorio en la capital del país.

Aclarada la confusión los agentes fueron ordenados a regresar a la central de policía del centro de la ciudad.

Momentos después sucedió algo inesperado, ya que antes de emprender la retirada Zatarain ordenó a sus elementos a regresar a pie tierra a la comandancia.

Cientos de policías desarmados marcharon por algunas de las avenidas más transitadas de la ciudad seguidos por docenas de patrullas sonando sus sirenas.

El jefe de la policía aclaró que no se trataba de una protesta, si no que era un acto de solidaridad hacia sus compañeros que no contaban con transporte a la comandancia. Sin embargo, la marcha silenciosa impactó a la comunidad, que sin una idea clara de lo que estaba sucediendo veía pasar a cientos de policías.

De regreso en la comandancia Zatarain congregó a los agentes y anunció la forma en la que serían llamados a declarar. Los policías confundidos escucharon atentamente y al concluir el anuncio regresaron a sus puestos y reanudaron el patrullaje de la ciudad.

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