January 19, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Es la economía, estúpido

Corría el año de 1992, cuando Bill Clinton se disponía a bajarle la presidencia de Estados Unidos al papi del hoy presidente del país, cuando James Carville, uno de sus estrategas de campaña, colgó un cartelito en sus oficinas en Arkansas. El cartelito tenía solamente tres frases, en las cuales se resumía completamente la campaña: “Cambio contra ‘más de lo mismo’”; “No se te olvide el sistema de salud”; y “Es la economía, estúpido”.

Desde entonces, la frase se usa ampliamente en la política estadounidense para explicar y justificar algunas acciones del gobierno, de los congresistas, del presidente o de cualquier industrial que lleve a cabo una acción que no se entiende del todo por parte de la masa popular.

Y esta semana los Demócratas le acaban de dar buen uso, al iniciarse su reinado mayoritario en el Congreso gringo y las 100 horas en las que prometieron resolver el mundo.

En las primeras horas, se presenció una verdadera ‘ofensiva de legisladores por reforma de inmigración”, según reportaron los cables noticiosos. No fue por la amnistía por la que marchamos millones de inmigrantes hace seis meses. Esa está reservada para allá por marzo o abril, según dicen los que saben, pero sí tuvo que ver con inmigración: se propuso la legalización de cerca de un millón y medio de indocumentados, y aquí reproduzco exactamente lo que reportaron los cables noticiosos, “a fin de crear una reserva de mano de obra en la producción agrícola de Estados Unidos”.

Es la propuesta que los últimos años conocimos como AgJobs, y por la que peleamos durante mucho tiempo, que permite la legalización de muchos trabajadores del campo.

No es nueva, pues. Es una propuesta reciclada no solamente de las versiones del año pasado, sino de varios años anteriores.

De enchiladas a Tarjeta Azul

La AgJobs establece la creación de una Tarjeta Azul, en vez de la tradicional Tarjeta Verde o Green Card de los residentes. Según la iniciativa, los inmigrantes indocumentados que puedan demostrar que trabajaron en la agricultura por lo menos durante 150 días en los dos últimos años podrían aspirar a recibir una “tarjeta azul”. El papelito les daría una residencia legal… temporal.

Por lo menos, es mejor que recibir una tarjeta roja y salir expulsado del país en una de las redadas que Seguridad Nacional anda haciendo en algunos lugares de trabajo.

Como ventaja agregada, las esposas e hijos menores de los chambeadotes despapelados podrían conseguir también su “tarjeta azul” si es que ya le pagaron al coyote y viven en Estados Unidos.

Es lo más a lo que parece que van a llegar los Demócratas en estas cien horas.

Y como en todos los contratos legales, también tiene letras chiquitas al final de la página.

Los inmigrantes que consigan estas tarjetas, (lo cual no es tan fácil porque cientos de miles de ellos han trabajado en cosechas temporaleras, menos de seis meses al año, y no pueden acumular los 150 días en un año, mucho menos dos años seguidos), tendrán que seguir rajándose el lomo durante los próximos tres años, en cada uno de los cuales deben ponerle por lo menos los consabidos 150 días a una chamba en la agricultura.

Una variante es que nomás chambeen 100 días al año pero durante cinco años seguidos. Los que sobrevivan a esa soba, podrían solicitar la residencia legal.

Y el párrafo siguiente en la letra chiquita aclara que tendrían que pagar una multa de 500 dólares, estar al corriente en los impuestos y de pilón estar libre de acusaciones en su contra por lesiones corporales, por amenaza de lesiones corporales graves y por daños en propiedad superiores a los 500 dólares.

O sea, que una bronca de cantina con un chipote al oponente y una patada al carro del enemigo los imposibilitaría de conseguir la residencia permanente.

Y claro, cuatro años después de ser residentes permanentes, podrían solicitar su ciudadanía, y obtenerla entre uno y dos años después. Podrían votar por allá por el 2016.

Declaró valientemente Diane Feinstein, Demócrata por California, en una conferencia de prensa, que “La realidad es que los estadounidenses han de depender de la mano de obra del migrante indocumentado para recoger nuestras cosechas”.

En otras palabras, “Es la economía, estúpido”.

No es la amnistía, porque aún no se ha visto una crisis en los restaurantes y los hoteles del calibre de la que se vio en los campos agrícolas el último trimestre de 2006.

Miles de agricultores vieron sus cosechas pudrirse en los campos porque no tenían suficientes trabajadores. Por eso se impulsa la AgJobs.

Hay que agarrarla, por aquello de que “de lo perdido lo que aparezca”, pero realmente no es a nuestro favor. Es a favor de la economía de Estados Unidos…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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