January 12, 2007

Comentario:

La nueva faceta de la Guerra en Irak

Por Humberto Caspa

El telón amplio de la Casa Blanca en Wa-shington nuevamente se abrió a medida que las cámaras de televisión iluminaron el despacho del presidente George W. Bush para llevar a cabo su mensaje. Su retórica es tan conocida y tan predecible que no se requiere de un analista político para anticipar sus objetivos en el conflicto del Medio Oriente: “Necesitamos más tropas”, destacó sin su acostumbrado brío de vaquero y su mueca insoportable.

Lo siento señor Bush, la mayoría de la población Norteamericana ya no cree en sus palabras irreverentes. La guerra en Irak está fuera de sus manos, y fuera del alcance de las armas modernas del ejercito norteamericano. El conflicto bélico en Irak, desde meses atrás, ya no es una guerra tradicional y convencional de tanques y tanquetas que destruyen regimientos bien compaginados –como al ex ejército Republicano de Sadam Husein.

En la guerra de Irak tampoco sirven los letales y modernos aviones que desbaratan blancos militares en forma eficaz. Estos pájaros voladores de metal, a través de sus sofisticados instrumentos electrónicos, alcanzan objetivos minúsculos con gran precisión. Muchos enemigos prefieren esconderse antes de confrontarlos.

Sin embargo, en una guerra sin cuartel, de guerrillas y sin reglas de juego, nada de esos elementos modernos y sofisticados sirven a la hora de enfrentarse con un enemigo escurridizo.

Tanto los guerrilleros sunitas como los chiítas practican una combinación de estrategias que les ha dado resultados positivos contra el poderoso ejército norteamericano y las fuerzas militares del gobierno del Primer Ministro Nouri Maliki. A los dos los han puesto en jaque.

Por un lado, la estrategia militar de guerrillas desarrollada por el conocido revolucionario latinoamericano Ernesto “Che” Guevara ha sido uno de los manuscritos bélicos más utilizados por sunitas y chiítas. Los guerrilleros atacan a sus enemigos en forma esporádica, luego se escapan y se esconden entre la población civil.

Al igual que el Che, quien frecuentemente atacaba cuarteles militares bolivianos para abastecerse de munición y armamento, los guerrilleros iraquis no sólo embisten a sus enemigos, sino que también corrompen a algunos efectivos del gobierno para apoderarse de sus bombas y fusiles, los cuales son utilizados contra las propias fuerzas de quienes la producen.

Es decir, las mismas armas que fabrican los norteamericanos algunas veces es utilizado para terminar con la vida de sus soldados. Es una de las muchas paradojas de esta guerra que el presidente Bush y los neoconservadores captan pero no reconocen públicamente.

Por otro lado, los guerrilleros sunitas y chiítas hacen uso de la estrategia fatídica de los terroristas del grupo Al Qaida. Las ejecuciones indiscriminadas de miembros de uno y otro bando, incluyendo a efectivos y civiles norteamericanos, está al orden del día. Algunos pobladores son decapitados, quemados y algunas veces colgados en los postes eléctricos. Bagdad está como las ciudades bíblicas de Sodoma y Gomorra. La destrucción, el hampa, la pobreza y otras iniquidades sociales son el común denominador.

Así, el llamado al pueblo norteamericano por parte del presidente Bush de reforzar los efectivos militares en Irak es como chorro de agua que se deposita en un balde lleno de perforaciones. Bush pretende incrementar más de 20,000 soldados, quienes se unirían a los 132,000 que ya se encuentran en Irak. El Presidente también ha solicitado al Congreso un suplemento de 5,600 millones para solventar la guerra.

Una mayoría de la población estadounidense y líderes políticos le dijeron: no más señor presidente. “Estoy decepcionada con el mensaje (de Bush)..”, subrayó la senadora Diane Feinstein.

Crear democracia en Irak es un proyecto ficticio e insulso. No olvidemos que encontrar armas atómicas y biológicas en Irak fue el motivo de la invasión. Esa fue una mentira falaz al pueblo norteamericano y al mundo.

La guerra en Irak empieza a teñirse de sangre. Para el presidente Bush, tal como sucedió años atrás en Vietnam con otras administraciones, ya no se desarrolla en tierras extranjeras, sino que se ha incrustado en la sociedad norteamericana.

Por eso, la estrategia del presidente Bush requiere fortalecer los lazos aquí más que allá. Sus políticas tienen que ser incluyentes y tienen que dar campo al diálogo y al compromiso. ¿Cuándo se dará cuenta de los nuevos cambios?

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage