January 05, 2007

Programa municipal apoya a mujeres mixtecas en Tijuana

Por Pablo Jaime Sáinz

Al igual que miles de indígenas mixtecas que salen de sus pueblos en los estados de Oaxaca y Guerrero, en el sur de Mexico, María emigró hace varios años a Tijuana.

Dejó todo lo que conocia atrás: su familia, su pueblo, sus recuerdos. Lo que no pudo dejar atrás y que trajo consigo al norte fue su pobreza, fue la discriminacion, fue la falta de oportunidades para tener un futuro mejor.

Al llegar a Tijuana, se le cerraban las puertas. No podía conseguir un empleo fijo en el sector maquiladora por no hablar casi nada de español. Tampoco había terminado ni siquiera el primer año de primaria. Casi todas las maquiladoras exigen por lo menos un certificado de primaria.

Fue entonces que tuvo que dejar su orgullo a un lado y dedicarse a pedir limosna en la calle y en la garita de San Ysidro. Sus dos hijos tuvieron que quedarse fuera de la escuela para poder ayudarle a ella a recorrer las calles, buscando que comer.

Hace poco más de tres meses, la suerte de María empezó a cambiar, cuando entró en un programa gubernamental que ofrece entrenamiento gratuito en corte y confección para mujeres mixtecas al mismo tiempo que da becas para que sus hijos puedan asistir a la escuela.

Se trata del taller de corte y confección del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Tijuana, donde unas 200 mujeres mixtecas aprenden el oficio de crear prendas de ropa.

Las clases, que se brindan en el Centro DIF de La Mesa, son gratuitas y tratan de darles un ingreso fijo a las mujeres mixtecas, afirma María Elvia Amaya de Hank, presidente del DIF de Tijuana.

“Queremos abrirle las puertas a todas las indígenas que antes deambulaban por la ciudad para que tengan un ingreso fijo que les permita mantener a sus hijos sin la necesidad de exponerlos a los peligros que implica tenerlos en las calles, sin acudir a la escuela y a merced de riesgos innecesarios”, dice Amaya.

Hace unos días Amaya les hizo entrega de telas para la confección de uniformes escolares. La meta es que las señoras cuenten con el material que les permita elaborar mandiles para los niños que acuden a los preescolares del DIF, lo que representa para ellas un ingreso seguro al contar con un mercado cautivo.

Explicó que toda vez que se trata de un programa integral en que también los niños son tomados en cuenta, como parte fundamental del mismo, de ahí que a partir del próximo año se otorgarán becas educativas para los hijos de mixtecas que acudan a la escuela con el compromiso de que sus padres continúen adelante con sus estudios.

Unos 300 niños mixtecos recibirán una beca educativa y cada mes sus profesores tendrán que pasar un reporte de calificaciones para dar cuenta de que se está aprovechando la beca.

Amaya manifestó que este programa ha sido uno de los más laboriosos emprendidos por la institución a su cargo, toda vez que al inicio fue muy complicado convencer a las mujeres de la importancia de integrarse a actividades productivas.

“Para ellas era muy importante mantenerse en las calles y vivir de las aportaciones de buena voluntad que pudieran hacerles, ya que eso les permitía un ingreso mínimo, pero en la misma medida el esfuerzo realizado era mínimo, de ahí que su calidad de vida era también muy elemental”, indica Amaya.

Apuntó que en cambio, actualmente lo que se busca es que las mujeres indígenas tomen conciencia de la importancia de aprender un oficio que les reditúe mayores ingresos, de que sus hijos acudan a la escuela, bajo el cuidado y atención de gente especializada.

“Nos satisface de manera muy especial este programa porque sabemos que estamos trabajando de manera comprometida para brindar a ese sector de la población alternativas de superación que den a sus hijos la posibilidad de un verdadero y sano desarrollo como parte de la sociedad moderna”, dice Amaya.

Al finalizar el programa, el Municipio de Tijuana les otorgará un crédito a las mujeres mixtecas para que puedan comprar su propia máquina de coser.

Para Víctor Clark-Alfaro, un defensor de derechos humanos que ha apoyado la lucha de la comunidad mixteca en Tijuana por varias decadas, este programa de preparación de mujeres mixtecas representa una excelente oportunidad de que se integren al mercado.

Antes, durante los 1980, estas mujeres eran encarceladas o maltratadas por la policía por andar pidiendo dinero.

Eso ha mejorado, afirma Clark. Sin embargo hay mucho que hacer por la comunidad indigena de Tijuana.

“Es bueno que el municipio ha buscado una alternativa a esta problematica”, afirma.

Clark estima que en Tijuana radican unos 50 mil indígenas, 7 mil de ellos son mixtecos de Oaxaca y unos 2 mil son de Guerrero.

Clark dice que la Colonia Valle Verde, al este de la ciudad, es hogar de una importante comunidad mixteca en Tijuana.

Para obtener más información acerca de este programa, puede visitar www.tijuana.gob.mx.

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