February 23, 2007

Un ejercicio interesante

Por Dagoberto Márquez

Como sabemos, en días recientes el Partido Revolucionario Institucional recurrió a un nuevo ejercicio para renovar su dirigencia, inclinándose por un nuevo método de selección interno donde los consejeros políticos (de todo el país) votaron mediante las urnas y desde el cual eligieron, vía una acción visiblemente libre y democrática, a Beatriz Paredes Rangel como su futura dirigente. De acuerdo con lo publicado, la elección fue bien atendida y de la misma se tuvo como ganadora a la fórmula encabezada por Paredes Rangel y el ex gobernador hidalguense Jesús Murillo Karam. Atrás, lejos de los triunfadores quedaron Enrique Jackson Ramírez, ex senador de la república y su compañera de fórmula, Sara Latife, quienes por más esfuerzo que hicieron quedaron en un honroso pero insuficiente segundo lugar. En el piso y con sólo algunos votos a su favor quedaron otras fórmulas, las cuales nunca tuvieron una real oportunidad de nada. De acuerdo con los resultados previos, la fórmula ganadora obtuvo cerca de 9 mil 500 votos mientras que la perdedora obtuvo casi 4 mil 200. Un triunfo amplio y de verdad inobjetable medido en algo así como 2, o poco más de 2 a uno, lo cual hace imposible el remontar los mismos. Porque así son las cosas hoy en día y porque las reglas así fueron aceptadas, de esta manera pronto habrá de renovarse el Comité Ejecutivo Nacional del otrora partido en el poder, el cual casi fue comparado con un Partido de Estado.

Estimado lector, Fina lectora, no obstante que aún existen regímenes totalitarios en el mundo, las prácticas políticas parlamentarias, republicanas pero de verdad democráticas son un imperativo. De esta manera, gobiernos y partidos políticos se renuevan bajo la lógica de que así se fortalece el avance de la sociedad, aunque de vez en vez exista también algún tipo de retroceso. Para el caso que hoy nos ocupa llama la atención el método ahora utilizado, pues si examinamos las cosas detenidamente encontraremos que la composición del Comité Ejecutivo nunca se había dado bajo la premisa de “...con sólo la votación de los consejeros políticos pero vía las urnas”. De esta manera, atrás queda la desgarradora, divisoria y traumática consulta a las bases, la engañosa apertura de la elección interna a toda la sociedad, la posibilidad de una elección de consejeros pero por “aclamación” y línea previa, y, lo más agrio y vergonzante: la imposición de un presidente de partido tras la disposición del Presidente de la República en turno, como lo fue hasta con Carlos Salinas de Gortari y lo cual fue considerado hasta entonces como un degradante, sucio y hasta vil “dedazo”. De esta forma, al acogerse a otro método, el Revolucionario Institucional oxigena su vida orgánica así sea en parte, pues lo deseable sería una elección más amplia y más democrática pero nadie es ingenuo, pues se sabe que en el deseo por alcanzar el poder se abusa hasta llegar a los excesos y las prácticas ultra democráticas, siendo esto desde indeseable como pernicioso. Ahora bien... ¿Alguien duda de que sea correcta la elección, tal como la aceptaron y llevaron a cabo?. Este opinante no. Para muestra basta un botón, uno grande. Es práctica de la UNAM el elegir a su rector mediante un método parecido. Bien que mal y salvo por excepciones, nuestra máxima casa de estudios ha tenido buenos rectores.

De acuerdo con la óptica de este opinante, el PRI hizo lo correcto pues aunque usted no lo crea, este su servidor y amigo le propuso por escrito algo similar o bastante parecido desde hace ya varios años. En aquél entonces y tratando de enfocar las cosas no sólo hacia la designación de dirigentes, sino también hacia la designación de candidatos, ponderábamos el método, el método de selección que, vía los consejeros, y tras un arduo análisis de los aspirantes, decidiría por su designación de manera razonada, libre, secreta y colegiada, en una verdadera votación y en las urnas, en las de un consejo político, como fue en este caso. Pues bien, ahora ya hay algo de eso, algo de aquello que tras mucho revisar propuso este opinante. Ahora bien, no obstante lo bueno del asunto, es verdad, de acuerdo a como ocurrieron las cosas, es cierto, faltó discusión entre los candidatos, faltó más debate, un debate verdadero y serio que pudo haber llevado las cosas hasta terrenos más certeros, menos inciertos, a terrenos donde predominaría tanto la cohesión como la congruencia, sin ápice de incredulidad alguno. Algo todavía complicado si nos atenemos a la historia, a la génesis y a la historia de dicho partido. Pero algo es algo, estas sí son modificaciones para ir construyendo un priísmo de verdadero siglo XXI.

Pero...¿Que hacen falta muchas cosas todavía?. Sí, es cierto. Hace falta examinar más y hace falta incorporar e incluir nuevos elementos para poder decir que el PRI se transforma en un nuevo partido. En uno donde se respete y garantice la discusión y el disenso, en uno donde se privilegie la comprensión colectiva más allá de la simple afinidad y el acuerdo. En uno donde se reconozca la tray-ectoria y la experiencia política de todos, en uno donde no se privilegie ni la sordidez, ni la tecnocracia, ni la vulgaridad, ni el nuevo conservadurismo ni la lealtad a ultranza. En uno donde se sobrepongan valores relacionados con la lealtad a la sociedad, el sentido revolucionario que le dio origen al mismo, así como el respeto y el fomento a todo lo relacionado con derechos humanos. Sí señor, en un partido de avanzada donde se admita con sinceridad que el sentido revolucionario y nacionalista del partido le inclinan hacia la justicia social verdadera, hacia la defensa de los trabajadores y las clases populares, a la izquierda política porque un partido sin definición ni ideario cae siempre en el plano del oscurantismo, en el plano del oportunismo, algo ajeno a la ciencia política y a la democracia.

Por eso, a dejar atrás las prácticas del pasado, a renovarse verdaderamente, a dejar atrás tanto el corporativismo así como los cacicazgos. A vivir como un verdadero partido político donde tengan cabida la discusión y las ideas, el análisis y las propuestas para poder salir adelante. A recoger y trabajar más en las propuestas y en las coincidencias ideológicas de las bases, a vivir cada vez más de manera más firme, más libre, más transparente, de forma más democrática. A definir mejor la participación e ínter actuación no sólo de sus tres históricos sectores sino también la de las mujeres, la de los jóvenes, la de los indígenas (porque todos cuentan). Todo esto sin engaño ni menosprecio por los militantes más antiguos por el hecho simple de que sean viejos, todo esto sin menosprecio ni falso distanciamiento de la militancia que en su tiempo trabajó por el partido para sostenerle al frente de un gobierno. Todo esto sin desdén ni menosprecio por aquellos (hombres y mujeres) que en su momento fueron jóvenes y bien intencionados y que ahora son viejos pero experimentados y buenos.

De esta forma podrá haber partidos políticos con ideología, con rumbo. Partidos políticos con definiciones claras, no ambiguas. Partidos políticos fuertes y honestos, cohesionados de cara a los nuevos tiempos. Sí, órganos políticos de actualidad, capaces. Órganos políticos coherentes con las investigaciones propias del derecho, la sociología, la conducción de las masas y las ciencias sociales en su expresión más amplia. Sí, señor, organismos públicos capaces de vivir (indefinidamente) como verdaderos partidos políticos donde se privilegie la discusión y el diálogo, donde se sea capaz ante el deslinde y la no colusión cuando se tenga que marcar distancia con relación a excesos, corrupción e ilícitos, o bien cuando haya que admitir los hechos e ir incluso tras los responsables del caos.

Por eso, bien por la modificación de las cosas al interior del priísmo.

Finalmente, por el bien del sistema de partidos en México, ojalá se profundice y se avance.

Es todo.

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