February 23, 2007

Babel

Por Yhamel Catacora

Hace algunos años, cuando Amores Perros se inauguraba en Estados Unidos, un tremendo orgullo rebullía, augurando quizás una especie de nacimiento de un cine latinoamericano o mexicano, una cierta revolución del sentir humano ante esos males de fin y principio de siglo que tienden a hacernos más vulnerables y sobretodo más sensibles. Alejandro González Iñárritu director y Guillermo Arriaga, guionista, fueron los responsables de ese atrevido primer paso; de ese afán de mostrar al mundo entero de lo qué realmente estamos hechos los humanos.

Varios años después, a escasos días de que se extienda la afamada alfombra roja en este 2007, son esos dos nombres los que vuelven a imponerse, trayendo consigo la realidad que de ninguna otra forma pisaría ni alfombras rojas, ni Hollywood, ni las frágiles mentes de algunas personas que desconocen que existe otro país, además del suyo. Ese era el desastre del Babel bíblico.

Babel, es también la película que ha cautivado al mundo entero, ha recibido innumerables galardones, entre ellos el Globo de Oro, y 7 nominaciones a los Oscares. Y es que Babel recorre el mundo en un par de horas como un espejo giratorio, de todo color, en varios idiomas; mostrándonos una imagen del mundo que cada uno de nosotros va forjando, a través de nuestras acciones, de nuestros deseos, de nuestras pasiones o de nuestra necesidad, cualquiera que sea, la supervivencia o la ambición.

Tres historias que nada tienen que ver una con la otra son las que Babel enfoca, comenzando en Marruecos, pasando por Japón, para llegar a California donde Amelia (Adriana Barraza) pone en la boca de todos los millones de espectadores el polvo, la sed, la insolación y la angustia de quien tiene la desdichada suerte de intentar cruzar la frontera México-Estados Unidos.

Aunque son fragmentos de las vidas de los personajes los que conocemos a través de la película, son lo suficientemente agudos para ver lo esencial de cada uno. Son esos fragmentos los que hacen la película, y construyen el Babel amenazador.

Es por todos los atributos que tiene Babel, sus actores, su música, su imagen, que se merece todas las estatuillas que pueda obtener, pero sobretodo por mostrarle al mundo, que la bulla del progreso, no solo está desplazando a la gente de países en desarrollo, también está ensordeciendo a quienes viven en las naciones más desarrolladas del planeta.

El orgullo ante esta película no nace del solo hecho de que un latino vaya a recibir un Oscar, pero si de sentir que no es solamente una película taquillera, pero si, una película que estimula la mente y los sentidos, y que se impone con todo lo bonito y feo de estas vidas que a cada uno de nosotros nos toca vivir.

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