February 16, 2007

Reforma migratoria ¡Ahora o nunca!

LA COLUMNA VERTEBRAL
Por: Luisa Fernanda Montero

El ambiente que se respira en torno a la aprobación de una reforma migratoria integral es muy positivo; activistas, legisladores y analistas coinciden en que este es el año de la reforma.

La voz de aliento viene de los legisladores que han estado apoyando la aprobación de una ley integral que legalice a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados que hoy viven en Estados Unidos, genere un programa de trabajadores invitados y no deje de lado el sensible asunto de la seguridad.

En las últimas semanas Washington ha sido sede de encuentros de todos los niveles, que obedecen a la intención de impulsar dicha ley.

Activistas de todos los rincones del país se unieron en la Primera Junta Nacional Migratoria, donde diputados extranjeros y cónsules de Centro y Sur América se han congregado para iniciar un trabajo conjunto que lleve a la consecución de una ley que además de ser justa abra un camino a la ciudadanía.

Se espera, para los próximos meses, una propuesta que no clasifique a los inmigrantes a partir de su tiempo de estadía y que beneficie, además, a los millones de estudiantes a los que, dado su estatus migratorio, se les ha negado el acceso a la universidad.

Para muchos, el que este no sea un año electoral, juega a favor de la ansiada aprobación que, además de dar luz a las vidas de millones de inmigrantes en las sombras, deberá institucionalizar un sistema efectivo que le permita al país desarrollar sanamente sus industrias y su crecimiento económico, porque es claro que la fuerza inmigrante es y va a seguir siendo el motor que mueve el desarrollo estadounidense. Los inmigrantes necesitamos la reforma, pero el país también.

Pero el arduo cabildeo que avanza no solo en Washington, si no en los distritos estatales, se enfrenta a la contienda partidista, porque la reforma para ser, necesita el apoyo tanto de los demócratas como de los republicanos y ese es un hueso duro de roer, máxime si se tiene en cuenta, que como lo recordó en días pasados la congresista demócrata Hilda Solís, el apoyo expresado por el presidente George W. Bush a la reforma, no es un as bajo la manga para nadie, porque la incidencia del mandatario en su partido, a estas alturas, es mínima.

A eso se suma el incremento de las tarifas anunciado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración, USCIS, tras el cual no queda duda de que hay que sudar mucho para alcanzar el sueño americano y que este es cada vez más costoso.

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