Febuary 9, 2007

Comentario:

La Estrategia de McCain

Por Humberto Caspa, Ph.D

Estamos a un poco menos de dos años de las elecciones del 2008 y ya empezamos a percibir los primeros movimientos estratégicos de los potenciales candidatos a la presidencia.

Semanas atrás, ante un inminente deterioro de las fuerzas norteamericanas y un hervidero de bombas que explotan todos los días en Bagdad y otras ciudades y villorrios iraquíes, el presidente Bush decidió jugarse el “pellejo”, incrementando el número de conscriptos en la guerra. Su plan incluye aumentar otros 21,500 soldados.

Esta disposición produjo duras criticas en las dos Cámaras del Congreso, y dejó a la población norteamericana plagada de incertidumbre.

En este sentido, el senador republicano John W. Warner, junto con su colega demócrata Carl Levin, crearon una resolución que se opuso al nuevo plan de Bush. Eventualmente dicha resolución quedó moribundo en el Senado.

Lo importante del proyecto de Warner y Levin no fue el resultado —se sabía con antelación que iba a ser derrotado—, sino los “dimes y diretes” que surgieron en el estrado del Senado, así como también las alianzas que se configuraron, y sobretodo las maniobras político-estratégicas que se vislumbraron dentro de algunos equipos de campaña política. Algunos senadores “presidenciables” hicieron ver sus planes para las elecciones del 2008.

Inicialmente, los republicanos volvieron, tal vez por última vez, a salvar el “pellejo” de su jefe supremo. De los 94 senadores que votaron, 49 dijeron “Si” a la resolución; otros 47 dijeron que “No”; y 4 buscaron excusas para no votar.

Obviamente los que se opusieron a la resolución Warner-Levin fueron la bancada republicana, aunque dos ellos no fueron de ese partido. Harry Reid votó en contra por cuestiones estratégicas, mientras que Joe Lieberman lo hizo por convicciones políticas. Su raíces judías le obligaron a inclinarse a una posición belicosa que indirectamente beneficia los intereses del gobierno de Israel.

Por otra parte, los que ampararon la resolución fueron 46 demócratas, dos republicanos y un independiente. Este voto tampoco es sorprendente. Desde que cambió la distribución de curules en el Senado, después las elecciones de noviembre pasado, los demócratas resurgieron como verdaderas fieras al acecho. Durante seis años habían sido manipulados, acosados y probablemente ultrajados por los republicanos. Ahora quieren vengarse.

Lo sorprendente se encuentra en los senadores que decidieron no hacerse presente en el momento del voto. Las razones reales por qué no estuvieron ahí no son de conocimiento público. A nosotros sólo nos queda conjeturar: “El tráfico vehicular ha debido estar muy pesado”, “Mi abuelita se murió”, “la llanta de mi auto se pinchó”, etc.

Uno de los cuatro absentistas fue nada más ni nada menos que el senador John McCain, quien se perfila como uno de los candidatos idóneos del Partido Republicano en próximas elecciones presidenciales.

McCain ha sido uno de los que más apoyó brindó al presidente Bush en su plan de refortalecimiento de las fuerzas militares en Irak. No solamente está de acuerdo con el incremento de la tropas, sino también estaría dispuesto a proveer otros recursos en las zonas de combate.

La ausencia de McCain no fue circunstancial sino que fue calculada. Por una parte, sus asesores políticos creen que un apoyo oficial al plan del Presidente en el Senado le afectaría menos en su campaña a la presidencia del 2008. Por otra parte, McCain y su gente suponen que la batalla más importante de las elecciones está dentro de su partido; es decir en la elecciones primarias. Una vez de haber logrado la nominación de su partido, McCain y los suyos perciben que va a ser menos difícil vencer a Hillary R. Clinton o a Barack Obama. Los dos tienen mucha fuerza dentro de su partido pero no con el electorado indeciso o independiente.

Sin embargo, McCain y su gente de momento se olvidan que muchos republicanos y una gran mayoría del electorado demócrata día a día están más proclives a oponerse a la guerra y a las políticas de Bush.

Con el apoyo que últimamente le ha brindado al Presidente, McCain ha empezado también a dar los primeros pasos a un laberinto sin salida. Optó por una estrategia política errática y con poco futuro.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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