February 2, 2007

La alfabetización cambia vidas

Council on Literacy, que recientemente nombró a un director ejecutivo latino, tiene muchos programas para estudiantes adultos.

Por Pablo Jaime Sáinz

Creciendo en Jalisco con sus abuelos después de que muriera su madre cuando él apenas tenía cuatro años, Ramón Gómez no tuvo la oportunidad de ir a la escuela.

La familia iba de rancho en rancho, de un lado de Jalisco a otro, buscando trabajo en la agricultura, siguiendo las cosechas. Su principal fuente de ingresos era el cultivo de maíz, algo que les daba suficientemente dinero para comer y sobrevivir diariamente.

“No teníamos la economía para ir a la escuela”, dijo Gómez, de 44 años.

Sin escuela, nunca aprendió a leer ni escribir.

Buscando mejores oportunidades, emigró a Estados Unidos cuando apenas tenía 15 años. Pero sin poder leer o escribir, tenía que conformarse con trabajos mediocres.

“Trabajaba en McDonald’s solamente para pagar los biles”, dijo.

Aunque pudo aprender inglés escuchándolo, no podía conseguir un mejor empleo porque no sabía ni siquiera escribir ni leer su propio nombre.

“Perdí muchas buenas oportunidades por esto”, indicó Gómez.

En casa, no podía ayudar a sus hijos con las tareas.

Esto lo hacía sentirse sin valor, avergonzado de si mismo. Con su autoestima por los suelos, tomaba mucho.

“Me sentía como un ciego, caminando sin poder ver el camino”, dijo.

Hasta hace ocho años, cuando decidió cambiar su vida buscando un programa de alfabetización para adultos que le enseñara a leer y escribir en inglés.

Así fue como Gomez encontró el Programa de Educación para Adultos de la Biblioteca de la Ciudad de Carlsbad, que forma parte de la Red de Alfabetización del San Diego Council on Literacy.

Después de largas horas de arduo trabajo, pasando mucho tiempo trabajando con su tutor, haciendo sacrificios por aprender, hoy Gómez puede leer y escribir.

Puede leer las etiquetas de los químicos que usa en su trabajo de jardinería. Puede llenar contratos. Puede escribir su propio nombre sin problema. Y lo mejor de todo, dijo, es que ha podido leer capítulos de la Biblia, algo que le ha ayudado a sobrellevar sus problemas económicos y personales.

“Nunca pensé que hubiera personas que se preocuparan por mi vida de esta manera”, dijo. “Pero el programa de alfabetización al que asisto comprueba que hay mucha ayuda”.

Ahora Gómez le lee cuentos a su nieto de tres años.

“En vez de irme a pistear a las cantinas, voy a la escuela. En vez de pasar toda la tarde viendo telenovelas, estoy estudiando un libro”, dijo. “Quiero ser un buen modelo para mis hijos y mis nietos”.

Son historias como la de Gómez las que han inspirado a José Cruz a continuar con su labor a favor de la alfabetización en el Condado de San Diego.

“Ramón no está solo. Esto le pasa a muchos de nuestros estudiantes. Solían sentirse aislados, avergonzados. Ahora se sienten con poder. Es un milagro, algo muy mágico”, dijo Cruz.

Por eso en noviembre Cruz fue nombrado director ejecutivo del San Diego Council on Literacy, una organización sin fines de lucro que promueve los recursos de alfabetización y ayuda a los programas para adultos a intercambiar ideas e información.


José Cruz

“Estoy muy emocionado. Estoy trabajando para una buena causa con mucha gente buena”, dijo.

Uno de los miembros de la Mesa Directiva del Concilio, Rosana Ortega, dijo estar emocionada por tener a Cruz como el director del Concilio.

“Estoy fascinada. Es un pionero en el Concilio y ha sido un promotor activo de la alfabetización”, afirmó.

El presidente de la Mesa Directiva, David O’Brien, comparte su emoción.

“Nuestra organización es afortunada de tener una persona como él. La alfabetización, no sólo en San Diego, sino en todo el estado, necesita un entendimiento de un proveedor de servicios como José. La alfabetización no sólo se trata de aprender a leer y escribir. La alfabetización transciende muchos temas. José entiende esto muy bien”, dijo O’Brien.

Cuando se trata de la alfabetización, los latinos están en desventaja, dijo Cruz.

Más de la mitad de las personas que utilizan los servicios del Concilio son latinos, y casi 65% son personas que hablan inglés.

“Estamos enfocándonos en personas que tienen acceso limitado a la información que los dirigiera a los programas”, dijo.

A nivel nacional, cerca del 54% de los latinos y cerca del 41% de los afro-americanos están en el nivel más bajo de alfabetización, dijo.

“Hay un ciclo de analfabetismo en las familias”, dijo Cruz.

Dijo que el nivel más bajo de alfabetización es desde un nivel de 0 hasta un nivel de cuarto grado.

“Hay muchas limitaciones cuando salen a buscar empleo. Aun si trabajas en McDonald’s necesitarás usar tecnología, necesitarás leer los menús, las recetas. Hasta estos tipos de empleos exigen habilidades de lectura”, dijo.

Tiene varias recomendaciones para alentar la lectura y la escritura en casa:

“Los padres deben leerle a sus hijos. Deben rodear de libros a sus hijos, ayudarles con su lectura”.

También invitó a los padres a involucrarse en la educación de sus hijos.

“Vayan a la escuela de sus hijos. Visiten a sus maestros, hablen con ellos”, dijo.

Cruz, de 51 años, nació en San Diego, creció en Barrio Logan y vivió en Chula Vista de 1973 a 1994. Fue el primer miembro de su familia en asistir a la universidad. Se graduó de la Universidad del Sur de California con una licenciatura en inglés y una licencia de maestro.

En 1985 se unió al programa de alfabetización para adultos READ.

“Me enganché. Cuando ves el impacto que la alfabetización tiene en los adultos y sus familias es una cosa maravillosa de presenciar”, indicó.

Si usted o alguien que conoce necesita ayuda con sus habilidades de lectura, escritura y matemáticas, llame a la línea abierta del San Diego Council on Literary al 1-800-850-READ (7323). Hay información disponible en español.

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