December 21, 2007

Comentario:

Una navidad con mucha incertidumbre

Por Humberto Caspa, Ph.D

Parece que Santa Claus no va a visitar a algunas casas en esta navidad. Por lo menos las tiendas comerciales están sintiendo el pesar de una economía que todavía no se recupera del amargo tropezón en los precios de las viviendas y el alza de la gasolina. Mucha gente prefiere quedarse en sus casas mirando televisión en vez de salir y gastar su dinero en los centros comerciales.

Para evitar que la crisis económica se ponga de mal en peor, personeros económicos de la administración Bush estuvieron haciendo “porras” para que la gente se avecine a las tiendas comerciales y gasten sus ahorros o utilicen sus tarjetas de crédito y se ajusten más su cinturón económico.

Empero, parece que los movimientos económicos de los consejeros del Presidente no están dando resultados. La población norteamericana sigue preocupada por la constante subida de los artículos de primera necesidad, el ascenso descomunal de la gasolina y la inestabilidad de los precios de las viviendas. Los inversionistas sudan de desesperación al ver que el dólar se desploma con relación al Euro y a las monedas asiáticas en el mercado mundial.

Durante este periodo de dos meses, muchos negociantes minoristas, particularmente de las tiendas de abastecimientos y de comercio, tratan de acumular ganancias y se preparan para resistir los contratiempos de los primeros dos o tres meses del próximo año.

Si es que no hay liquidez en sus cuentas de ahorros, los negocios sufren de un desacelere en sus arcas financieras. Si sus cuentas no van bien, los primeros en ser afectados son las horas de trabajo de sus asalariados. De esa forma, la crisis económica se convierte en un círculo vicioso que, al final, afecta los bolsillos de los trabajadores. Es decir a usted y a mi persona.

El jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y su equipo de trabajo saben muy bien de los efectos de las fiestas de fin de año. Junto con un grupo de economistas del actual gobierno trataron de atenuar el descalabro económico que se avecina. En semanas pasadas, el Presidente Bush promovió un plan de rescate para el sector de bienes raíces. Dicho plan, en vez de crear una política tangible que solucione los problemas de los deudores de viviendas, fue ante todo una trama del Presidente para levantar los ánimos de los inversionistas en Wall Street.

Su plan no funcionó. Las casas continúan a la baja. De acuerdo a especialistas en este rubro económico, la venta de las casas bajó a un 43% y el precio por unidad se redujo en un 10% con relación al mes de noviembre del año pasado. Asimismo, el número de personas que no puede abonar sus cuentas mensuales y de interés y el número de individuos buscando bancarrotas en las cortes del gobierno se está multiplicando día a día.

A pesar de que el precio de la vivienda no es un factor esencial de los problemas o virtudes de una economía como la nuestra, por lo menos es un indicador que nos da una perspectiva de las condiciones de la economía de la clase media. Recordemos que normalmente aquellos que tienen dinero pueden comprar casas. Los pobres no lo hacen porque no tienen un excedente económico. Si la clase media está en problemas, el grueso de la población sentirá sus pesares.

La falta de dinero en los bolsillos de la población se hizo sentir en las tiendas comerciales. De acuerdo a algunos reportes periodísticos, algunas tiendas populares como Walmart, J.C. Penney, K-Mart e incluso tiendas de clase media están optando artificios mercadotécnicos inusuales para salvar las ventas de fin de año. Algunos van a abrir sus puertas hasta horas de la madrugada, otros incluso están regalando tarjetas de 10 dólares a los primeros clientes que entren a sus almacenes. Todos buscan un artificio para que nosotros nos apersonemos a sus lugares y gastemos nuestros ahorros o lo que no tenemos, a través de tarjetas de crédito.

Lamentablemente, la gente sigue pensando en el futuro inmediato, y continúan sintiendo las malas noticias de una economía afectada por los problemas de la vivienda y los precios de la gasolina. Mientras eso suceda, el país seguirá expuesta a una recesión de con-secuencias mayores.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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