December 21, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

La Hipocresía Galopante

No hay pa’ donde hacerse. Entre los precandidatos Republicanos a la presidencia, las propuestas sobre inmigración van de “duro” a “más duro”, y terminan en “durísimo”.

Hace unos días, el fundador (y ahora corrido) fundador de los Mintueman Jim Gilchrist declaró su apoyo a Mike Huckabee en una conferencia de prensa en Iowa. Huckabee promete, en uno de sus lemas de campaña, “recuperar los Estados Unidos para los que pertenecen a Estados Unidos”. Usted y yo, inmigrantes con o sin papeles, residentes o ciudadanos “no pertenecemos” y punto.

El apoyo de Gilchrist removió en campo Republicano, y como si el lema de Huckabee no fuera suficientemente fascista, recordatorio de la teoría de Adolfo Hitler de que los “judíos no pertenecen a la misma especie que el ser humano”, Mitt Romney se lanzó a los medios diciendo que él había asumido una posición más dura que Huckabee con respecto a los indocumentados.

¿Más dura? Pues solamente quedaría tacharnos de animales y pedir nuestra inmediata ejecución en cámaras de gas.

Y Rudy Giuliani no se queda atrás. También igual que Hitler obligó a los judíos a usar una estrella de David en la ropa, el ex alcalde de Nueva York propone que “los inmigrantes lleven siempre una tarjeta con identificadores biométricos”, es decir, con identificación electrónica de peso, medidas, color de ojos y contenido de grasa corporal. Lo cual, por cierto, solamente denota falta de cultura del ex-gober, porque de hecho todo inmigrante legal tiene que cargar en todo momento, así lo dice la ley, su tarjeta de residente.

Y es que inmigración es, como dice el columnista del Washington Post, David Broker, un “iceberg”. La mayor parte puede estar bajo el agua y nomás le vemos la puntita, pero es uno de los grandes temas de estas elecciones.

Debajo del agua…

La parte que está debajo del agua, y que puede hundir a cualquier precandidato Republicano, es la realidad real, no el discurso retórico antiinmigrante.

En la realidad real, el precandidato Fred Thompson, el mismo que anuncia “No Amnistía” como su política inmigratoria, ayudó a una viuda boliviana a quedarse en Estados Unidos cuando se le acabó su visa de turista, y evitó que la deportaran. Jacqueline Salinas se hizo ciudadana gringa este año, gracias a una “ley privada” promovida por Thompson, quien reconoció que la ley de inmigración no permitiría la legalización de la familia e intervino en su favor ante el Senador Spencer Abraham, subjefe del Subcomité de Inmigración. Y luego ayudó a Seung y Eun Kyung Lee, coreanos cuyo padre murió y solo la ayuda de Thompson evitó que se cerrara su caso de inmigración y fueran deportados.

Y luego está Huckabee, quien siendo gobernador de Arkansas apoyó la propuesta de Bush de legalización, y también la “Dream Act”, diciendo que “No somos un país que deba castigar a los niños por lo que hicieron sus padres”, y quien se opuso a negarle servicios sociales a los indocumentados en su estado y llamó racistas a quienes la proponían.

Y está Giuliani, exalcalde de una de las famosas “ciudades santuario”. Ed Koch la designó en 1989, y Giuliani defendió esta política afirmando que las leyes contra los indocumentados eran “injustas y hostiles”, y que había momentos en que “los indocumentados deben tener un grado substancias de protección”. “Alguna de la gente más honesta y trabajadora de esta ciudad son indocumentados”, dijo hace algunos ayeres, “y si vienen y trabajan duro y son indocumentados, de todos modos los queremos aquí y los queremos proteger”.

Y cerramos con Mitt Romney, precisamente el acusador de Giuliani y quien ahora clama que “hay que respetar y honrar la ley” y que “tener ilegales aquí atrae a otros ilegales”.

Curiosamente, es lo que pasó en su estado. Durante su gubernatura, Massachussets “adquirió” entre 200 mil y 250 mil nuevos indocumentados según datos del Centro Pew. Entre ellos los que Romney usó por 10 años, trabajadores de una compañía de jardinería, para la compañía que tiene en Belmont, Massachussets. Son guatemaltecos y le aseguraron al Boston Globe que Romney nunca les pidió papeles…

La retórica seguirá hasta noviembre. Después de eso, hasta el más reaccionario presidente (o presidenta), hará caso a la realidad real: dejará la hipocresía y usará indocumentados, los protegerá, los educará y se hará de la vista gorda…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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