December 14, 2007

Comentario:

El efecto de Oprah en la política

Por Humberto Caspa, Ph.D

El estadio de la Universidad de Carolina del Sur abarrotó a más de 30,000 almas el fin de semana. Esa gente no estuvo allí para ver un partido de fútbol americano, sino para gritar a los cuatro vientos la salida a la tarima política de Oprah Winfrey, la carismática conductora de televisión que hoy se ha convertido en el As del Senador Barack Obama y está a punto de ponerle en la punta de los candidatos demócratas para las elecciones presidenciales del 2008.

La pregunta del momento es: ¿Podrá Oprah, con todo su talento mediático, su capacidad de vender millones de dólares en productos y su carisma, ser capaz de llevar a uno de los suyos al altar político de Washington?

La respuesta, por supuesto, está todavía en el aire. No se sabe. Sin embargo, encuestas conducidas por USA Today y la empresa de Gallup demuestra que seis de cada diez adultos que fueron entrevistados sostuvieron que el apoyo de personas famosas a los candidatos presidenciales no les afectaría en nada en el momento de depositar su papeleta de voto en las ánforas. Empero, el ocho por ciento de los entrevistados dijo que Winfrey probablemente les inclinaría a votar por Obama. Mientras que el diez por ciento apuntó que la incursión de Oprah les motivó a no votar por él.

El día miércoles en la mañana, mientras compartía un desayuno en un restaurante de Costa Mesa, un amigo mío y editor de un periódico local me comentaba que su esposa va a votar por Obama por el simple hecho de que Oprah le estaba apoyando. Otros casos como éste existen en todos los rincones del país; así como también hay gente que no les gusta la “reina” de los talk shows.

Si nos ponemos a contar y a comparar las encuestas de USA Today/Gallup obtendremos un resultado mínimo de personas que fueron persuadidas por la personalidad de Oprah a favor de Obama. Esa ganancia en las encuestas podría ser un factor determinante en el momento de las elecciones primarias en los estados de Iowa, el Sur de Carolina y New Hamphire.

Por el momento, sin embargo, Hillary Rhodam Clinton sigue comandando en las encuestas. Pero si Oprah continúa con su poder mágico, podría ser que convierta a Barack Obama en un enemigo certero a las pretensiones de la ex primera dama de la nación.

Ante la emergencia de Oprah Winfrey en la escena política, el equipo de Hillary Clinton inmediatamente hizo un llamado a sus amigos de Hollywood. Barbara Streisand fue una de las primera lumbres que acudió al rescate. “Señora Presidente de Estados Unidos, este es un momento extraordinario. Estamos en un periodo en que el potencial de la mujer no tiene limitaciones”, acotó la diva ganadora de un Oscar. Streisand siempre fue una de las admiradoras más loables de la familia Clinton y siempre estuvo apoyando la agenda demócrata.

Por otra parte, en el campo republicano el conocido cowboy y karateca de Texas, Chuck Norris le dio una “patadita en la nalga” al ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee. Eso fue suficiente para ponerlo en la contienda política de los conservadores.

Como resultado de la incursión de Norris, el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani ya no es imbatible en la terna republicana. Cuando sus adversarios empezaron a cuestionar sus credenciales conservadores, Giuliani inmediatamente buscó el socorro de los religiosos más pedantes de este país y se cobijó bajo el manto de Pat Robertson. En vez de darle fuerza política con el ala religiosa ultra conservadora, el apoyo del evangelista le costó la pérdida de algunos votos de su base política.

Así, la campaña política parece estar determinada por las personas que apoyan a los candidatos que el de su propio mensaje.

El electorado norteamericano no es inmune a la mercadotecnia mediática, pero tampoco es inocente. Llegado el momento de las elecciones, la mayoría vota de acuerdo a sus propias convicciones, y muy poco contará el apoyo de X o Y personas.

De momento Oprah le da nombre a Obama. De momento le da buenos resultados en las encuestas. Sin embargo, no es Oprah quien participa en las elecciones y eso lo tiene muy claro el electorado norteamericano. Por consiguiente, Obama y los otros que tienen una “estrella” a su lado tienen que configurar un mensaje político convincente para ganarse adeptos. Eso, ni Oprah ni Norris lo conseguirán.

Dr. Humberto Caspa es profesor adjunto en la Universidad Estatal de California, Long Beach. E-mail: hcletters@netzero.com

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