December 14, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Criminales imperdonables

Como todos los años por estas fechas, el presidente de Estados Unidos acaba de otorgar sus perdones a una bola de criminales. No, no me refiero a los 12 millones de indocumentados, porque si algo está clarísimo después de tanto tiempo y tanta marcha (a pesar de lo que diga Lou Dobbs), es que entre los famosos 12 millones hay muy pocos criminales.

De hecho, esta categoría del “crimen” siempre se me ha hecho bolas en gringolandia. Todavía no atino exactamente a distinguir entre un crimen, un delito, una felonía y un “misdemeanor”, que me suena algo así como a una falta de probidad. Entre adultos, pues será algo así como portarse mal, echándose un trago y luego vaciándose detrás de un poste o algo parecido, y entre niños algo que se corrige mandando al niño a la cama sin cenar.

El caso es que cruzar la frontera sin papeles es una violación a la ley, aunque no es algo de una categoría terriblemente grave. De alguna forma es como pasarse una luz roja en el semáforo. A menos que haya una cámara por ahí, de las que Big Brother anda instalando por todos lados, una vez que se pasa uno el alto ahí quedó la cosa. Nadie salió herido y si no había policía en los alrededores pues sigue uno manejando con la conciencia un poco menos limpia pero sin daño alguno.

Es más, ahora que me acuerdo, aunque la Migra y sus voceros siguen tratando de bajar el porcentaje, aproximadamente la mitad de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos son “clase turista”, de los que llegaron en avión o caminando pero con visa y después se quedaron. Ninguno de estos, legalmente, es criminal.

Pero a todos les cuelgan el santo de ser “criminal aliens”.

Criminales perdonados

Pero los perdonados de George W. Bush si son, todos, criminales. Son 29, y entre ellos está William Charles Jordan Jr., corredor de apuestas ilegales en los juegos de fútbol americano de la NFL, Jackie Ray Clayborn, sentenciado a cinco meses de cárcel y dos de supervisión y multas de 3 mil dólares por posesión de mariguana, y John Fornaby, sentenciado a tres años de cárcel por distribución de cocaína.

Y también están Melton Harrell, sentenciado a dos años de libertad condicional por robar propiedades del gobierno, y John F. McDermott, sentenciado por recibir “mordidas” para dar contratos del Departamento de Defensa.

Y por estar, están también Jeffrey James Bruce, sentenciado por robar correspondencia; William James Norman, dueño de una destilería ilegal de alcohol, y Saul Kaplan, sentenciado por violaciones a la Ley Federal de Campañas Electorales. A la mejor Bush lo necesita en la calle el próximo noviembre…

Hay otro montón, y entre ellos destaca el perdón a Michael Dwayne Short, traficante de crack-cocaína que lleva 15 años en la cárcel. En total, Bush ha perdonado a muy poquitos criminales, 142 en 7 años. En comparación, Clinton perdonó a 457 en ocho años, Papá Bush a 77, Ronald Reagan a 406 y Johnny Carter a 563 en cuatro años, y el campeón de todos los perdonadores fue Harry Truman, quien perdonó ni más ni menos que a 2 mil 31 criminales.

Dice Jordan, el corredor de apuestas, que está feliz porque “no quería que sus ocho nietos se enteraran de que era un criminal”, así que “hizo todos sus trámites a través de su congresista”. “Es un buen regalo de Navidad”, dice, No sabía si lo conseguiría pero llené las formas y las mandé”.

!Buena idea! Me pregunto si habrá por ahí algún congresista con suficientes pantalones como para pedir un perdón presidencial para los indocumentados. Quien quita y Bush nos lo da, ya de salida en 2008, aunque nomás sea para empatar o ganarle los récords a los otros presidentes…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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