August 31, 2007

Comentario:

¿Amigos o Amo y vasallo?

Por Humberto Caspa, Ph.D

Cuanto más me entretengo analizando la relación del Secretario de Justicia Alberto Gonzales, quien acaba de renunciar de su puesto político, y la del Presidente George W. Bush, más la hago parecer a la relación del amo y del vasallo.

Durante el periodo de la edad media, al amo o el caballero aristócrata fue la figura central de un sistema político y económico basado en las castas sociales, mientras que el vasallo fue el elemento emblemático de la explotación, abuso y la lealtad.

En esos tiempos existió una necesidad mutua e imperiosa de sobrevivencia entre ambos individuos. El amo brindaba protección, comida y otras necesidades vitales de subsistencia al vasallo; mientras que éste, por su parte, le devolvía trabajo duro, obediencia, subordinación y dependencia económica hasta la muerte.

En este sentido, tanto Bush como Gonzales padecen de esta relación incómoda de amo y vasallo, aunque los dos han expresado tener una amistad mutua, sincera y sin prejuicios de ninguna índole.

Recientemente el presidente Bush confesó a través de los medios de comunicación que su amistad con Alberto Gonzales ha sido edificada en base a la lealtad y la confianza.

Yo creo que nadie duda de la existencia de lazos de amistad entre la familia del Presidente y la del Secretario de Justicia. Después de que Gonzales anunció su renuncia al máximo puesto penal de Estado Unidos, el presidente Bush invitó a él y a su familia a su hacienda privada de Texas para que los dos pudieran platicar en forma más particular con relación a los motivos de su alejamiento voluntario del gobierno.

Muy poco de esta plática fue divulgada a los medios de comunicación. Sólo unas cuantas fotos de la convivencia fueron a parar a los periódicos locales y nacionales.

Sin embargo, al término de la reunión, el Presidente Bush ofreció una rueda de prensa, en la que aceptó la renuncia de Gonzales y aprovechó el momento para destacar algunos atributos personales de su gran amigo. “Al Gonzales es una persona con integridad pura, decencia y muchos principios”, subrayó.

Recordemos que Gonzales tomó parte del equipo de George W. Bush en el estado de Texas a inicios de su gestión de gobernador. Luego en 1997, Bush lo nombró a la Corte Suprema de ese estado. Años más tarde, después de ganar las elecciones de 2000, Bush convirtió a Gonzales en asesor político y jurídico de su gobierno. Finalmente, en 2005, Gonzales fue elevado a la Secretaría de Justicia, convirtiéndolo en uno de los primeros latino-estadounidenses en tomar parte de un puesto político de gran relevancia política a nivel nacional.

Probablemente, Alberto Gonzales hizo méritos propios para lograr sus objetivos personales y profesionales, pero ha sido el presidente Bush quien prácticamente concretó sus ambiciones y metas particulares. Sin la venia del Presidente, muchos de los logros de Gonzales no se hubiesen realizado. Por lo menos aquellos de su vida política.

En su afán de recibir favores de la familia Bush, Gonzales aceptó tácitamente un rol de subordinación. De manera que al permitir esa relación dependiente con el Presidente, Gonzales simplemente asumió el papel de vasallaje, de sometimiento, el cual lo conllevó a cometer errores imperdonables en la Secretaría de Justicia.

Desde el inicio mismo de su incorporación en el gobierno, el presidente Bush obligó a Gonzales y a otros asesores políticos a mantener una postura política e ideológica neoconservadora. Al Presidente raras veces le ha gustado que contradigan sus planes de trabajo, mucho menos que los cuestionen. Así, en muy pocas ocasiones Gonzales confrontó al Presidente y en la mayoría de los casos aceptó su ordenes con la cabeza agachada.

Lo acontecido con los fiscales federales meses atrás demuestra claramente la relación amovasallo del Presidente con el Secretario de Justicia. Cuando Gonzales dio orden de despedir a ocho oficiales públicos, él no supo los motivos por qué lo estaba haciendo. Fue claramente una maniobra desde la Casa Blanca, que desde su despacho en la Secretaría de Justicia.

Yo creo que la vida pública de Gonzales llegó a su fin. Su paso por la Secretaria de Justicia dejó un aire de decepción en la comunidad latina y latina-estadounidense. Como quien dice: se fue sin pena ni gloria.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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