August 24, 2007

Comentario:

El signo

Por José R. Uzal

En una emisora de radio, de las tantas que arengan a la población contra los inmigrantes, la presentadora sugirió que debiéramos dejar de usar guiones para identificar nuestra procedencia, por ejemplo, cubano-americano, mexicano-americano, afro-americano etc. Estoy totalmente de acuerdo. El único problema es que en su ignorancia, no sabía, o no quería saber que los guiones nos los confiere el gobierno.

El hacerse ciudadano de otro país no es un paso fácil. Tenemos que entregar todas nuestras prerrogativas generacionales y jurar lealtad al nuevo país. Tengo que confesar que en muchas ocasiones he pensado en demandar al gobierno americano por haber incumplido el contrato que hizo conmigo de hacerme americano y después darme un guión el cual, además de ser un guión es también un signo de resta, que me hace menos americano.

La misma agitadora acusa a los hispanos en general y a los inmigrantes mexicanos en particular de no querer ser estadounidense. Esta presentadora y otros cientos demandan que nos asimilemos (inmediatamente) a la cultura estadounidense. Exigen que los inmigrantes aprendan inglés, historia estadounidense y “hagan un esfuerzo para convertirse en parte de Estados Unidos”, pero no se dan cuenta que el gobierno nos guinda un guión para identificarnos como ciudadanos “no nativos” y procedente de… No importa cuántos nos hagamos ciudadanos, ya que todas las ciudadanías vienen con un guión y un acento. Aunque los hispanos quieran asimilarse, los Estados Unidos no está asimilando a nadie hoy en día. Apagaron el fogón del melting pot.

Los que a diario hablan en contra de los inmigrantes lo hacen infundiendo el miedo en la población. El miedo de que los hispanos estén subrepticiamente invadiendo a EE.UU. y estén tratando de cambiar nuestro idioma, nuestro credo político y nuestras costumbres. El recelo xenofobito es el tema de muchos libros, artículos y comentarios. Las leyes migratorias y la opinión pública al respecto a la inmigración están basadas únicamente en lo que sucede en la frontera con México, como si esta fuera la única fuente de inmigrantes indocumentados.

Los que hablan contra nuestros vecinos más próximos y más antiguos, los mexicanos, deberían familiarizarse con los detalles del tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, a través del cual EE.UU. “asimiló” dos terceras partes del territorio mexicano incluyendo California. Dicho tratado estableció el Río Grande como la frontera con Estados Unidos, garantizó las propiedades y los derechos civiles de los mexicanos a lo largo de la frontera, prometió patrullar su lado de la frontera y resolver futuras disputas por un sistema de arbitraje. Cuando el Senado ratificó el tratado, eliminó la protección de las propiedades y otros acuerdos. No los asimilamos y los olvidamos. No obstante el tratado de Guadalupe Hidalgo y la larga historia de abusos, explotación y discriminación, los mexicanos y sus descendientes son una parte integral de la sociedad norteamericana pero siguen llevando el guión.

Las voces contra los hispanos quieren que nos asimilemos pero al mismo tiempo demandan que nos vayamos. No nos ayudan a asimilarnos, negándonos licencias de conducir, ayuda médica, educación para nuestros hijos y respeto como seres humanos. El hispano formó una familia americana, sus hijos se casaron bien y están orgullosos de los logros de su padre pero él siempre será el Kunta Kinte de sus futuras generaciones. El asimilarse toma tiempo y para la primera generación la asimilación no llega nunca.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal en West Palm Beach, FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes. 561-310-5333

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