August 24, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

No Match para Todos

Tengo aquí a la mano, a la hora de escribir esta columna, dos papeles que de una u otra forma se refieren al mismo tema. Del lado derecho, las declaraciones de un tal Michael Chertoff, Secretario de Inseguridad Nacional de Estados Unidos, y del lado izquierdo (nomás pa’ complacer a quienes se deleitan acusándome de izquierdista), la carta de una compañía de trabajadores temporales del pueblo de Alsip, Illinois.

Del lado derecho, leo que Chertoff acaba de declararle la guerra (otra vez), a los inmigrantes sin papeles. Dice Michael que “hasta que el Congreso decida actuar, vamos a tomar enérgicos pasos propios”. Se refiere, obviamente, a la fallida Reforma Migratoria, dos veces fallecida en el Senado. Aclara, sin embargo, que “Este no es un acto para castigar al Congreso”.

Del otro lado, la carta de Alsip es “Referente a: La Oferta Incondicional de Restablecimiento”. En el primer párrafo, dice que la compañía “desea extender a usted una oferta para volver al empleo”, oferta que aclara, “no está condicionada a la renuncia de ningún derecho bajo la ley”, y que si usted escoge volver a su labor en la Corporación… no habrá represalias de ninguna manera”.

A la derecha, el traidor latino-token Carlos Gutiérrez, Secretario de Comercio, explica que la Reforma Inmigratoria “integral” hubiera permitido trabajadores temporales “huéspedes” del campo y hubiera “legalizado a unos 12 millones de ilegales que ya están aquí, sería la solución de largo plazo”. Sepa la bola de qué esté hablando, porque juntito a él, Chertoff dice que no va a castigar al Congreso, sino a los trabajadores indocumentados.

A la izquierda, la carta de Alsip dice que “le ofrecemos la misma posición que usted ocupaba antes del 26 de julio, con el mismo salario y en los mismos términos y condiciones de trabajo, y esperamos que Usted permanezca en el mismo horario”.

A la derecha, Chertoff dice que “una parte crítica de la aplicación de leyes migratorias es su aplicación en los centros de trabajo”, (¡¡y ojo aquí!!), “para proporcionarle a los patrones herramientas efectivas y guías claras para mantener una fuerza de trabajo estable y legal”.

Termina diciendo que nos da 30 días para arreglar los Seguros Sociales de 12 millones de trabajadores.

 No Macha pero si Straika

La carta de Alsip es la respuesta de una compañía de esas de las Fortune 500, a un grupo de trabajadores a los que 15 días antes, el 26 de julio pa’ más simbolismo, amenazó con despedir por cartas No Match.

Y los trabajadores, en su mayoría temporales, o sea que el patrón ni siquiera los reconocía como empleados en la planta, decidieron poner en práctica lo que Bush le enseñó al mundo hace cinco años: la guerra preventiva. En este caso, una huelga preventiva. Calculando que no tenían nada que perder, los trabajadores decidieron que era mejor que perdiera la empresa y no ellos, y montaron un “picket line” durante 15 días, logrando que docenas de camiones no entraran a descargar ni a recoger producto, que docenas de rompehuelgas, otros trabajadores temporales, no entraran o no volvieran al trabajo después de un día, y lograron que media docena de organizaciones se movieran en solidaridad con ellos, consiguiendo desde carteles y megáfonos hasta el almuerzo para comer a un lado del “picket line”.

Técnicamente hablando, la suya no fue una huelga, porque pa’ acabarla de amolar, los trabajadores no tenían sindicato y mucho menos contrato colectivo. Si uno le hace caso a la ley, nunca hubo “huelga”, sino solamente una “protesta”. Pero de creerle a las declaraciones de la compañía en el Chicago Tribune (cosa siempre difícil), se perdió hasta un 30 por ciento de la producción. Unos cuantos milloncitos, pues.

En su declaración de Guerra, Chertoff y Gutiérrez reconocieron “la contribución de los inmigrantes a la economía”, con la trillada frase de que “hay trabajos que los Americanos no están dispuestos a hacer”, pero emplazaron a los patrones a despedir a todos los trabajadores que en 90 días no presenten sus números “correctos” de Seguro Social.

En otras palabras, quieren que los inmigrantes hagan en 90 días lo que el Congreso no ha hecho en años. Obviamente, no podemos.

Pero si podemos hacer lo que hicieron los trabajadores de la jabonera. Bajarle un 30 por ciento a la producción de cualquiera que amenace con despedir trabajadores por tener No Match: huelgas preventivas. Los patrones, si se ponen las pilas, preferirán pelear contra las multas de Chertoff, en vez de lidiar con sus propios trabajadores en huelga.

Peleando contra los patrones, podemos ponerlos a pelear, por una vez en la historia… de nuestro lado.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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