August 24, 2007

Elvira Arellano continúa su lucha en México

Por Luis Alonso Pérez

Elvira Arellano fue deportada hacia Tijuana la noche del domingo 19 de agosto después de permanecer un año resguardada en un santuario en Chicago para evitar ser regresada a México y separada de su hijo Saúl.

La activista pro migrante que vivía indocumentadamente en Estados Unidos asegura que su deportación se debe a que las autoridades estadounidenses la perciben como una amenaza.

“Siento que para ellos yo era considerada una amenaza para Estados Unidos porque lo que yo hice para levantar al pueblo y exigir una legalización”.

El caso de Elvira no es un caso aislado, ya que alrededor de 600 mil madres se encuentran en riesgo de ser separadas de sus familias por no contar con una situación migratoria regular.

Para Christian Ramírez del grupo American Friends Service Committee, Elvira ejemplifica todo el dolor que siente la comunidad migrante en Estados Unidos, pero también toda la dignidad de armarse de valor y enfrentarse al gobierno estadounidense.

“Ahora vemos como responde el gobierno ante la justa exigencia de una madre para proteger a su hijo. La respuesta del gobierno es grosera, altanera y golpea fuertemente a nuestro movimiento”.

Momentos de dolor fueron provocados por la separación de su hijo Saúl, de quien tuvo poco tiempo para despedirse.

“Para mí fue difícil cuando Saulito entró en pánico al ver como los agentes rodeaban el carro, así que les pedí que me dieran un minuto para hablar con él y decirle que todo iba a estar bien, que no se preocupara por nada”.

La activista siente que su lucha no fue en vano y espera que tenga repercusiones sobre el movimiento pro migrante en Estados Unidos.

“Si mi deportación sirvió para que el pueblo se levantara y los líderes comunitarios y religiosos se unieran para seguir luchando por una legalización, para mí entonces valió la pena”.

A pesar de que está de nuevo en México Arellano asegura que continuará con la lucha por los derechos de los indocumentados.

“Me siento contenta porque estoy libre en mi país, aquí nadie me está tratando como criminal y eso me mantiene fuerte para seguir luchando desde aquí apoyando a nuestra gente del otro lado de la frontera”.

Líderes comunitarios de Chicago, Fresno, Los Angeles y San Diego viajaron a Tijuana para apoyar a Elvira en estos momentos difíciles y aseguran que continuarán con la lucha por una reforma migratoria.

Gloria Saucedo, integrante del grupo Hermandad Mexicana, expresó que continuarán haciendo cabildeo para apoyar a más de 600 mil madres que están en la misma situación que Arellano.

“Tenemos que levantarnos con dignidad y ser valientes como Elvira”.

Saucedo indicó que el 12 de septiembre, fecha en la que Arellano tenía contemplado ir a la ciudad de Washington e instalarse en un plantón frente al capitolio, activistas visitarán la capital para hablar con con-gresistas y que de ser necesario convocarán a un paro nacional en el que pedirán a la comunidad indocumentada no trabajar, ir a la escuela o ir de compras.

“Debemos movilizarnos desde diferentes flancos” explicó Christian Ramírez.

“Vamos a convocar a todos los sectores de la población a que se manifiesten de todas las formas pacíficas posibles. Tenemos que convertir el 12 de septiembre en un día nacional de acción para responder a esta agresión gubernamental.”

El activista espera que los tijuanenses se unan a la causa migrante y realicen movilizaciones en protesta como lo hicieron hace mas de un año, cuando cerraron el cruce internacional en rechazo a las políticas anti-inmigrantes.

“Esperemos que la presencia de Elvira en Tijuana ayude a incrementar la sensibilidad de la sociedad fronteriza, porque es un asunto que nos impacta a todos, no solamente a los que vivimos de aquel lado” agregó.

Ramírez aseguró que hay un tinte político detrás de la detención de Arellano, ya que se le negó la atención consular y compadecer frente a un juez de migración.

“Al denunciar la injusticia lo injusto e inmolar de estas políticas migratorias y convertirse en una imagen importante de este movimiento, el gobierno respondió a Elvira con sometimiento y represión, pero no lograron silenciar su voz.”

“Mientras el gobierno embista el movimiento con represión habrá muchas otras Elviras levantando su voz y diciendo basta.”

Para los activistas la lucha de Elvira no es en vano, por el contrario, su ejemplo de convicción los ha inspirado a continuar con la lucha por una reforma migratoria.

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