August 17, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Cuentos chinos

Pues con la novedad, de que también hay por ahí en el mundo una China del Oeste. Está un poquito al sur de los Alpes, esa cadena de montañas que divide Suiza, Italia y Francia, y su capital se llama Prato, aunque si le hacemos caso al estereotipo de que los chinos no pueden plonuncial la “r”, a la mejol le llaman Plato.

El caso es que Plato, antes ciudad italiana de unas 150 almas, hoy tiene 25 mil chinos. Vienen de una ciudad de China, Wenzhou, de la provincia de Zhejiang, justo al sur de Shanghai, región textil, y llegaron a Plato polque esta es la plincipal ciudad textil de Italia.

Como en el caso de todos los inmiglantes del planeta, a los chinos no los ven muy bien los antiguos residentes del lugar (y no tiene nada que vel con los ojos lasgados), y los acusan de todo, particularmente del aumento del climen, como asegula Francesco Nannucci, director de investigaciones de la policía de Plato.

Además, pala colmo, “Muchos de los chinos aquí son ‘clandestini’, ilegales”, dice Nannucci. “Tenemos grandes dificultades para detenerlos”. Será que no se ha enterado de que a la inmigración no la para nadie.

Como en todos lados, a los chinos los acusan de otras cosas. “Socialmente es un desastre”, dice Carlo Longo, un empresario de hilo italiano y presidente de la Confederación de Industriales en Prato. “Los chinos no se mezclan con nosotros ni hablan la lengua. Hay que destinar muchos recursos para los chinos en la ciudad, y muchos trabajan en el ‘mercado negro’, no pagan impuestos ni contribuyen a los costos de la ciudad”.

Igual en China del Oeste que en México del Norte, pues.

Y también igual, los chinos se van mezclando con lo autóctono. En Prato ya se pueden ver “Tratorías Chinas”, pequeños restaurantes estilo fonda pero de pizza y espaguetti, igual que en Los Angeles, Califas, luego encuentra uno Burritos de Sushi.

Pero se llevalon su lengua, sus costumbles y su lopa a Italia. Si la ropa china se vende el plato, pelo nomás pala los chinos.

Hecho en China del Oeste.

  Pelo la mayolía de los chinos no son criminales, sino bien chambeadoles. De boleto se metielon en la industlia textil italiana, y de hecho la están tlansfolmando. Están en miles de fáblicas, almacenes y maquiladolas de la ciudad, sultiéndole lopa e hilo a la industria de la moda italiana.

Y le entlan bien dulo. La policía pescó a diez “clandestini” en una redada, nueve adultos y un niño, que dormían, cocinaban, trabajaban y criaban a sus hijos en una maquiladora en un callejón.

Llegan como todos los inmigrantes, cruzando fronteras sin papeles, o como turistas que se quedan, y ahora andan complando sus plopias fáblicas. Entre ellas destaca la textil “Giupel” famosa en Plato pol su jefe chino, Xu Qui Lin, cualentañelo a quien le gusta ser llamado “Signor Guilini”. Llegó a Florencia en 1990, chambeó de mesero y luego se fue a la industria textil en Plato. La compló en el 2000, paga sus impuestos y cumple las reglas. “Tengo”, dice el Signor Guilini, “un modelo que otlos empresalios están copiando: contlato italianos y chinos y todos tlabajan juntos, y tengo a 300 chinos en una fáblica en China, así que mantengo los costos bajos”.

El modelo tiene que ver, también como en todas las comunidades inmigrantes, con la superexplotación. Los talleres chinos de ropa ya inventaron la “Moda Pronto”, que se traduce como entregas rapidísimas de las órdenes de ropa, sobre la base de trabajar el doble y pagar los salarios más bajos. Un chino gana 3 dólares por hora, y produce 20 vestidos por 200 dólares, y se entrega de boleto. Es mercancía “hecha en Italia” bajo condiciones chinas de trabajo.

Pero esa superexplotación produce riqueza. En los últimos diez años, en Prato quebraron una de cada diez compañías, y uno de cada diez trabajadores perdió su chamba. Los empresarios le echan la culpa a la caída de las exportaciones, al alto costo del mercado laboral de Italia, a la fuerza del euro y a la debilidad del dólar… y a los chinos, claro.

Pelo los chinos ya le dielon la vuelta a la economía: Este velano la economía muestla signos positivos. Las ventas subielon un 3 por ciento en el año, y los pedidos subielon un 31 pol ciento.

Hay que rendirse ante la evidencia: los inmigrantes alientan la economía de los países a los que llegan, aunque sea a pesar de su propia economía. La nueva ropa italiana está “hecha en Italia” pero por chinos”, igual que la ropa gringa está “hecha en USA”… por mexicanos.

Contaco Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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