August 17, 2007

Comentario:

El Gurú Político del Presidente

Por Humberto Caspa, Ph.D

Con el abandono de Karl Rove, la Administración Bush pierde una de sus mejores cartas políticas. Para bien o para mal, fue Rove el que cimentó el advenimiento del presidente George W. Bush en la escena política norteamericana desde su inicio en Texas hasta su culminación en la Casa Blanca en el 2000. Y fue también Rove quien produjo el decaimiento inminente del Presidente desde las elecciones intermedias de 2006 hasta hoy. Por mucho, Rove fue el gurú político de Bush.

Históricamente, los personajes de la política en el mundo se rodearon de individuos inteligentes, conocedores de cuestiones sociales, económicas, psicológicas y del gobierno. El padre del actual presidente norteamericano tuvo a Lee Atwater y el ex presidente Bill Clinton tuvo a George Stephanopolous como insignias vencedoras de sus campañas políticas, respectivamente. Incluso, el ahora despreciado Carlos de Salinas de Gortari, en su momento de gloria, tuvo en Manuel Camacho Solís, al amigo, al ideólogo y al consejero ideal que lo consagró en Los Pinos.

Por si fuera poco, Alejandro el Magno de Macedonia se hizo grande gracias a la educación y a los consejos que recibió de Aristóteles, el filósofo griego que supo descifrar los problemas sociales y políticos de una manera más pragmática que su progenitor y profesor Platón. Nicolás Maquiavelo fue consejero personal de la familia Medici en Italia.

Los consejeros políticos no sólo se distinguieron en la historia, sino que también han sido parte inmanente de las leyendas inverosímiles y los cuentos infantiles. El Rey Arturo de Inglaterra tuvo al Mago Merlín a su mano derecha para proveerle de su magia y especialmente de sus conocimientos de gobierno. El héroe de los niños, Batman, a menudo busca la opinión de Alfred Pennyworth, su sirviente leal, cuando tiene dilemas que resolver.

Así, en la historia de los buenos y los malos gobiernos casi siempre hubo alguien que estuvo detrás de la escena política, dando recomendaciones al presidente, creando estrategias políticas, guiando campañas electorales, etc. En el caso del presidente Bush ese personaje se llama Kart Rove.

Los dos, Bush y Rove, se conocieron en la campaña política del padre del primero. “Me impresionó el carísma del George W. Bush”, dijo Rove a los medios de comunicación. Se esa manera Rove decidió tomar parte de su equipo y muy pronto se afianzó como el más emprendedor de su grupo.

De la mano de Rove, Bush se convirtió gobernador de Texas a mediados de 1990. Su carrera política regional se consolidó con su reelección en 1998.

Como fue estudiante de administración de empresas en al Universidad de Harvard, Rove tomó las cuestiones de gobierno como una cuestión de negocios. Por eso su estrategia se caracterizó por una denodada utilización de maquinarias computarizadas, un aparato moderno de “marketización” o sistemas avanzados de comerciales y un equipo especializado para cambiar o persuadir al votante común y corriente a seguir una agenda preconcebida a los caprichos del Presidente.

Esta estrategia le contrajo buenos dividendos en las elecciones presidenciales de 2000 y en la de 2004, pero fue un fracaso en las elecciones intermedias de 2006.

El año pasado, Rove emprendió con un plan que re-percutiera a corto y largo plazo dentro de la administración Bush y en el Partido Republicano. Su meta fue reconfigurar la base política de su partido por una mezcla de neoconservadores, nuevas generaciones y el voto latino-estadounidense.

En este sentido, Rove persuadió al Presidente para que apoye una medida que cambie las reglas de juego del Seguro Social (social security), el cual aparentemente beneficiaría a las nuevas generaciones. Y también incitó a Bush para que apoye una campaña pro inmigrante que regularice a un sector de los trabajadores indocumentados.

Las dos campañas políticas se fueron por la borda. En el primero, el electorado nacional de los “baby boomer” (generación que nació en los 40s y 50s) respondió en forma negativa la campaña del Seguro Social. En el segundo, los grupos anti inmigrantes, unidos a grupos conservadores nativistas, pusieron en tela de juicio el plan migratorio del Presidente. “Es una amnistía”, subrayaron.

Así, el retiro de Rove deja un vació irremplazable en la actual administración. Al gobierno de Bush prácticamente le dejó sin cabeza. Su salida da inicio a una etapa conocida como “lame duck” (sin poder político) del presidente.

Dr. Humberto Caspa, profesor de la Universidad Estatal de California, Long Beach, e-mail: hcletters@netzero.com

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