August 10, 2007

Comentario:

¡ Ahh... La negociación !!!

por Dagoberto Márquez

Puede ser por la falta de valor, por la falta de convicciones o por falta de agallas. Puede ser por la negación, por la negativa en relación con principios y con valores. También puede ser por deshonestidad, por deshonestidad personal, por deshonestidad política, por ambición o por codicia. Es más, puede ser por cansancio, por la imposibilidad para seguir por la buena senda, por el camino de las espinas. Puede ser por cosas distintas o por simple corrupción apenas encubierta pero el caso es que cada vez hay más gente, más personas, más organizaciones, más grupos y más corrientes partidistas que, carentes de aquello que de verdad emancipa y fortalece, son dados y dadas a la supuesta “negociación” donde, al margen de cosas valiosas y desprovistos de todo, van a dizque discutir sin discutir gran cosa, para arrojarse a los brazos de sus adversarios con la finalidad supuesta de ablandarles o vencerles, tratando así de justificarse ante los suyos, ante las bases sociales o ante sus hermanos, cayendo de esa forma en uno de los muchos tentáculos de la corrupción política que tanto daño ha hecho a este país. Y no, no hay exageración ni visión distorsionada alguna.

Si vemos bien podremos observar, sin duda alguna, cómo, personas o grupos, se acercan a quien critican y sojuzgan, ejerciendo presión en un principio, fingiendo intereses colectivos, dizque democráticos, dogmáticos recurrentemente y de gente incólume y hasta valiosa a simple vista, para salir después con su batea de babas, con su domingo siete o con lo que usted guste y mande, pero siempre en contraposición a la línea buena a seguir, notándose después que esa gente gasta más dinero del usual, a contrapelo de la posición y de la condición económica que ocupaba. Después, cuando alguien pregunta que qué fue lo que pasó, que en qué consistió el cambio, la respuesta es sorprendente y seca: negoció, se vendió, negociaron, se vendieron, ...siendo esto sinónimo de traición puramente.

¿Que por qué se dice esto...?. Por la actitud de cierta gente que, siendo del PRD y de supuesta izquierda, va hasta su contrario de plena derecha y se presta para la promoción, para el alarde y para el engaño, importando un carajo que con eso exhiba su miseria y sus contradicciones. Pero esto sólo en parte porque lo de la “negociación” así entre comillas, es un eufemismo, un falso argumento que obliga a una revisión más amplia, más profunda y más de fondo porque la misma, lejos de construir verdaderamente, destruye porque como la corrupción y la humedad, la “negociación” ablanda, socava y corroe, pulverizando el avance en materia de desarrollo político y social donde la democracia, la legalidad y otros instrumentos y valores humanos tienden convertirse en cero, en polvo desgraciadamente. Y no, no hay cosas difusas ni falsas dicotomías porque cuando se trata de posiciones políticas o de asuntos ideológicos, o se es honesto y democrático, o no se es y punto. Así de simple y de sencillo. 

Estimado lector, Fina lectora, este país transita por la ruta inequívoca del cambio pero una cosa así siempre es penosa y difícil, ojalá no lo fuera porque su gente fuese toda buena y honesta pero no es así y a las pruebas hay que remitirse. Si usted recuerda, la historia hace gala de movimientos subversivos y hasta violentos dado que la casta pudiente se empecinó en no soltar el poder y por ello la guerra independentista, las guerras civiles, los movimientos armados y las revoluciones. Pero la vida es así, siempre llena de altibajos, vergüenza, osadía, valor y contradicciones. Un asunto de antropología social, ética, sociología, política, historia y limitaciones. Sí, un asunto digno de análisis porque el hombre, porque el ser humano es imperfecto y siempre busca lo bueno sin ponerse a considerar que para eso hay que esforzarse, por el camino recto, por el que no admite doblez, ni simulación, ni oportunismo, ni docilidad, ni tampoco traiciones. Por eso es bueno observar cómo algunos que militan en uno u otro partido se agachan ante el “poderoso”, ante el dizque poderoso, perdiendo la dignidad para venderse porque sus escasos pero siempre exaltados valores cedieron hasta perderse, importándoles más la comodidad y lo inmediato que la intransigencia y el sacrificio. Ese tipo de gente no vale nada, tal vez un poco, teóricamente, pero nada, o casi nada, eso es seguro.

Pero allá ellos y su conciencia, su muy escasa conciencia porque la vida sigue su curso y todos con ella. De esta manera, a reivindicarse quienes puedan, a redimirse quienes quieran y a perdonar a quienes se arrepientan sinceramente porque de otra forma es imposible conciliar los estados de ánimo. Quienes dada su naturaleza sigan su maltrecha marcha y quienes dado lo retorcido de sus cerebros se nieguen al buen camino, pues ni modo, que así sea, total, la historia siempre ha de juzgarnos.

Pero sí, es una pena que habiendo tanta evidencia de cosas positivas, haya quienes se atrevan a ir por el camino fácil pero chueco, conspirando, delatando, y traicionando contra las buenas causas como modernos émulos de Caifás y de Judas. Como modernos émulos de los infames y soplones que delataron a los conspiradores independentistas de Querétaro. Como modernos émulos de Calleja, Picaluga, Elizondo, López de Santa Anna, Victoriano Huerta, Guajardo (...como Carlos Salinas, Castillo Mena, Pedro Peñaloza, Vicente Fox, Félix Castellanos, David Jiménez Rumbo y tantos más que resulta difícil poder enumerarlos). Pero en fin, allá ellos, que con su PAN se lo coman, porque las buenas conciencias, las de verdad democráticas, no podrán perdonar tan grave falta. Sobre todo ahora que salta a la vista la podredumbre fascista y quejumbrosa de finales del Siglo XX que amenaza con revitalizarse para imponer su línea hacia lo que sigue del Siglo XXI.

Si señor, que es una vergüenza que haya tipos (y tipas) como ellos que diciéndose demócratas y liberales, han caído en la vulgar mansedumbre, en la contradicción dialéctica y política que sólo conduce a la retórica y al oportunismo, al vil y al nauseabundo oportunismo. Un asunto de mequetrefes que se dejaron seducir seguramente dado que la línea a seguir es clara, clarísima. Esta está centrada hacia la libertad, la democracia y la justicia pero aquellos no lo entienden porque su interés es otro, distinto. De manera que duro con ellos porque lo que está en juego no es “un juego”, porque lo que está en juego no se negocia dado que las clases populares y la pobreza están ahí, latentes, resistiendo y a la espera de mejores tiempos y esto no se cura con acuerdos inconfesables y menos con un presidente ilegítimo, aunque bien pudiera haber algunas personas competentes en “su gobierno”. 

Por eso, no a la negociación con lo que no es negociable, no a la toma de acuerdos facciosos donde sólo los que acuerdan se benefician, sobre todo tratándose de representantes populares o de gente que llevada a un cargo por la vía de una elección después sólo se beneficia a sí misma. Y no, no hay confusión. Que la gente reflexione y sepa cómo se las gastan. Exhibámosles. 

De esta manera si tienen algo de dignidad todavía, o un poco de vergüenza, que corrijan o de lo contrario que sigan “negociando” porque no se puede caminar por ambos caminos. Ah qué gente, no entiende que sólo se está condenando a sí misma. Por eso desconfíe de quienes al charlar o al discutir de política, ponen cara de añoranza (o de estúpidos) cuando reconocen que durante su período o gestión, clamaban : ¡ Ahh... La negociación !!!.

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