August 10, 2007

Comentario:

Hillary, la chica jugadora

Por Humberto Caspa Ph.D

Alrededor de 17,000 personas estuvieron apostados en el Soldier Field de Chicago. En esta oportunidad, la multitud no estaba sentada en las butacas para corear el gol de Cuauhtemoc Blanco o las atajadas del arquero Zach Thornton del Chicago Fire, sino para contemplar a los candidatos del Partido Demócrata y para escuchar ideas que saquen al país de su miseria en Irak.

A pesar de que no fue un partido de fútbol o un encuentro de béisbol, el debate de los candidatos demócratas tuvo los aditamentos de que así lo fuera.

El encuentro no fue un equipo contra otro, sino todos contra todos, aunque la mayoría trató de darle mano dura a la única que vestía faldas, un collar de piedras rosadas y los zapatos de tacón alto.

Como las empresas especializadas en encuestas políticas han mantenido a la senadora de New York, Hillary R. Clinton, como principal contendiente de su partido para las elecciones de 2008, sus colegas del recinto trataron de acertarle con todo desde todos los sectores del área grande del campo de juego.

No lo consiguieron. Hillary R. Clinton se movió acertadamente en su área chica, tapando los ataques más certeros de sus “enemigos” de campo, e incluso yendo al área grande de sus contrincantes para acertarles unos golpes precisos. Fue ella la que marcó más “goles” durante el evento organizado por dos de las más grandes organizaciones sindicales del país (AFC-CIO).

En un momento crítico del debate, el senador Barack Obama se paró en el mismo punto del área penal para dirigir un disparo contra Hillary. Le acusó indirectamente de representar a los grupos de interés económico más poderoso del país en el Congreso. “Van a permitir que ustedes tengan una opinión en Washington, o van a permitir que sólo los ricachones de este país sean representados,” puntualizó el candidato afro-americano.

Asimismo, el ex senador John Edwards también trató de atestarle unos buenos golpes desde su área a la candidata Hillary. Le criticó holgadamente por salir en la página frontal de una revista de la élite económica de este país. “Nunca van a ver mi foto en la parte frontal de la revista Fortune”, dijo.

Hillary no se conmovió. Por el contrario, mantuvo su compostura política, desvió las críticas de Obama y Edwards por un lado de su pórtico. Luego recogió la “pelota” y encaró al arco de sus rivales insinuando que desde hace 15 años estuvo peleando contra la maquinaria conservadora de Washington y que en la mayoría de los casos ella obtuvo resultados positivos contra sus adversarios. “Si es que quieren una ganadora que puede enfrentarse a esta gente, yo soy la chica indicada”, sentenció en voz alta.

Por otra parte, tomando la misma estrategia de su marido, Hillary trató de transmitir una postura moderada hacia los electores demócratas. Ya no es la misma feminista e idealista de décadas atrás, cuando atendía la universidad de Yale.

Hoy, Hillary está demostrando más agallas políticas que en otros tiempos. Ya no trata de convencer al electorado nacional de que va a crear cambios fenomenales en el sistema económico y político una vez de haber llegado a la Oficina Oval. Ahora se da cuenta de que la política norteamericana sólo da espacios a aquellos candidatos que están dispuestos a llevar al país por el sendero de la moderación.

A diferencia de los candidatos presidenciales de la izquierda América Latino-americana, los candidatos demócratas norteamericanos tienden a caminar por un espacio semiconservador. Por eso Hillary Clinton se autobautizó en el debate como “una moderna progresista.”

Tal como van las cosas, parece que una mujer tendrá oportunidad de enfrentarse al candidato republicano en la recta final de las elecciones del próximo año.

Tanto el ex alcalde de Nueva York, el senador Rudolph Guliani, como el senador John McClain no tienen la inteligencia ni la vivacidad de Hillary Clinton. Tampoco creo que la superan en experiencia con mucho.

Sin embargo, Hillary tiene aspectos negativos que pueden afectarla durante las elecciones. El oportunismo político ha sido una de sus características negativas sobresalientes de su personalidad. Este elemento, más el factor género pueden ser dos aliados significativos de su contrincante conservador en las elecciones de 2008.

Mientras tanto, las mujeres todavía pueden soñar con una mujer presidente de Estados Unidos.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com.

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