August 3, 2007

Comentario:

No, aquí no Sir Beckham

Por Humberto Caspa, Ph.D

Solamente el glamour de Hollywood y la maquinaria económica del equipo galáctico y sus aliados comerciales hicieron posible la llegada del jugador más bonito –no el más técnico— a las canchas de fútbol (soccer) norteamericano.

Junto con su esposa Victoria “Posh Spice”, David Beckham hizo temblar a los medios de comunicación en California y en el mundo. Sin embargo, aun así, ni con toda la fama que ha logrado acaparar alrededor de la tierra, ni la belleza que le ha otorgado la naturaleza y el Rey Arturo, ni los billetes verdes que le han postrado a sus pies los californianos, el nombre de Beckham no ha podido consolidarse en la “Colina del Chivo” (Goat Hill). Este nombre exótico y caricaturezco en un tiempo perteneció a la ciudad de Costa Mesa, en la cual hoy reina la intolerancia, el desdén y un anti-latinismo muy exacerbado.

Es más, los vecinos de esta ciudad recomiendan a Beckman que no se acerque por estos lugares. Si sus hijos, su glamorosa esposa y él deciden venir por estos confines, lo mejor es que simplemente lo hagan para hacer compras en el renombrado centro comercial de South Coast Plaza.

No es recomendable que patee un balón de soccer en los parques de esta ciudad. El hacerlo, puede costarle una noche en la penitenciaría local. Y si los papeles migratorios de su familia y los de él no están en orden, todos ellos pueden amanecer en una de sus casas londinenses o en algún suburbio de España.

Desde enero de este año existe un acuerdo entre la oficina federal de migraciones y el gobierno de Costa Mesa, por el cual un oficial de migración chequea diariamente los papeles de los arrestados en la penitenciaría local. Los que no prueban identificación, son deportados a sus países.

El pasado 17 de Julio, el concilio de Costa Mesa aprobó una ordenanza municipal que no permite a los niños vecinos jugar futbol en un parque recreativo llamado Paularino Park. El argumento sensacionalista de los residentes de esa zona, incluyendo el del enigmático Martin H. Millard, probablemente el hombre más racista del planeta, fue que los usuarios del parque Paularino “orinan en las plantas, tiran basura, violan la propiedad privada, meten mucha bulla, etc.”

En fin, un bollo de mentiras e inventos para continuar con un proceso de discriminación hacia los niños norteamericanos de descendencia latinoamericana. Lo cierto es que muy pocos niños realmente juegan al soccer o hacen algún descalabro en el campo de juego. La medida de la alcaldía simplemente acalla a aquellos residentes, como Millard, que ven con recelo el constante flujo latino en sus zonas residenciales.

Esta medida contra el deporte y la cultura latina no es la primera en Costa Mesa. Ya expuse anteriormente que esta ciudad es un caldo experimental de los gobernantes municipales más reaccionarios de la nación. Y lo es.

En el año 2005, el gobierno y los dirigentes del distrito escolar de Newport-Mesa prohibieron torneos de soccer para adultos en los campos deportivos de las escuelas públicas de ciclo básico.

Los argumentos fueron los mismos de siempre, auque en esta oportunidad, las autoridades del distrito escolar trataron de utilizar un lenguaje refinado para no ser tildados de prejuiciosos y racistas. “Los adultos arruinan el césped de los campos deportivos”, puntualizaron.

Los torneos ligueros auspiciados por la American Youth Sooccer Organization (AYSO) y otras pequeñas organizaciones locales que “marketean” a los niños de las familias de clase-media alta no son vetados ni prohibidos. Por el contrario, son bienvenidos con bombos y platillos. Está muy claro que dentro de estos estratos sociales de clase alta, los latinos son contados y los “gabachos” son los que abundan.

Así, Costa Mesa o la “Colina del Chivo”, o “la Ciudad de las Artes”, como algunos filántropos ha querido llamarla últimamente, es el lugar donde la magia de Beckham y otras estrellas de la Major League Soccer (MLS) todavía no funciona.

Sin embargo, no todo en Costa Mesa está perdido. Todavía existe la voz de la esperanza. Yo creo que es necesario que las diversas organizaciones sociales se reagrupen y empiecen a funcionar al unísono.

Se puede preparar un frente sólido para las elecciones del próximo año y así permitir que dos concejales moderados cambien el estatus político de hoy en Costa Mesa. Como quién dice, la unión hace la fuerza.

Dr. Humberto Caspa, profesor en la Universidad Estatal de California Long Beach. e-mail: hcletters@netzero.com

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