April 27, 2007

Braceros de Tijuana continúan su lucha

Por Luis Alonso Pérez

Enrique García Faíz fue contratado por el gobierno estadounidense en 1954 para trabajar en los campos agrícolas de California como parte de un programa de trabajadores temporales llamado Bracero.

Cada semana la compañía le descontaba el 10 por ciento de su salario, el cual iba destinado a un fondo de ahorro que sería entregado al término de su contrato.

Han pasado 53 años desde que don Enrique fue contratado y hasta este día no ha recibido ni un centavo de ese fondo de ahorro.

“Ese dinero se quedó en Estados Unidos en el banco Wells Fargo, pero cuando lo mandó a México se desapareció” exclamó el antiguo bracero soltando una carcajada. “Fue así como empezó esta lucha por recuperar nuestro dinero”.

La lucha que refiere el señor García es la que por décadas han mantenido decenas de miles de ex braceros contra el gobierno mexicano para exigir la retribución de su fondo de ahorro.

Hace 5 años el presidente Vicente Fox firmó un acuerdo con los antiguos trabajadores agrícolas, en el que se comprometía a pagarle 38 mil pesos (aproximadamente 3,500 dólares) a todo aquel ex bracero que pudiera comprobar su participación en el programa estadounidense de trabajo temporal.


De los 4.5 millones de mexicanos que fueron contratados tan solo 7,450 ex braceros lograron obtener un folio y número de pago, mientras que otros 125 mil no fueron tan afortunados, ya que no contaban con ningún tipo de comprobante.

38 mil pesos es una cantidad mucho menor a la esperada por los antiguos trabajadores agrícolas mexicanos, autodenominados “soldados del surco” por su apoyo a la agricultura y la economía estadounidense durante la escasez de mano de obra en tiempos de la segunda guerra mundial.

“Siempre los latinos han defendido a Estados Unidos y los han apoyado en todos los aspectos” expresó José García, Presidente del Comité Braceros 1942-1964 de Tijuana.

“¿Quién levantó sus cosechas cuando estaban en guerra?; ¿Quién les ayudó a poner las vías del ferrocarril en 1943?; ¿Quiénes son los que todavía hacen los trabajos más pesados y más feos porque a ellos no les importa ensuciarse las manos?”.

Pero la avanzada edad de los ex braceros y la difícil situación económica que viven muchos de ellos los orillo a aceptar la cantidad propuesta por el gobierno federal.

Las autoridades mexicanas se comprometieron a saldar la deuda paulatinamente y a finales del 2006 iniciaron con el pago del monto prometido. El problema es que el fondo de 300 millones de pesos destinados para los pagos del 2007 ya se agotó y aun quedan muchos braceros por pagar.

En un intento por presionar a las autoridades mexicanas la agilización del pago del fondo de ahorro un grupo de ex braceros se manifestaron esta semana en la Garita de San Ysidro. Su objetivo específico era entrevistarse con el delegado de la Secretaria de Relaciones exteriores en Tijuana, lo cual no pudieron lograr, ya que el delegado no se encontraba en su oficina.

Entre los manifestantes se encontraba Enrique García, quien se encuentra dentro de la lista de braceros pendientes a recibir el pago de su fondo de ahorro.

“Lo que queremos ahora es que se les haga justicia y que nuestros gobiernos se unan para sacar del estanque a nuestro pueblo, sobre todo a nuestros ex braceros, que pusieron en alto el nombre de México” indicó José García.

En enero un grupo de legisladores mexicanos presentaron un punto de acuerdo en el senado para obtener recursos para el pago de la deuda a los braceros del excedente de las ventas de petróleo de la compañía paraestatal PEMEX.

Sin embargo, esta propuesta no fue aprobada ya que se encontró con la oposición de la fracción de legisladores del Partido Acción Nacional, partido de inclinación conservadora al que pertenece el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

Ante la adversa situación los dirigentes de organizaciones de ex braceros como Ventura Gutiérrez Méndez, coordinador general del Proyecto Bracero Proa, han propuesto como una solución potencial que el gobierno federal solicite un préstamo a instituciones monetarias internacionales para saldar de una vez por todas, la deuda pendiente con los antiguos trabajadores agrícolas.

Mientras los dirigentes y las autoridades mexicanas llegan a una solución, ex braceros como Enrique García Faíz se ven obligados a vivir los últimos años de su vida en la pobreza y la incertidumbre.

Gracias a que décadas atrás don Enrique emigró a Estados Unidos y trabajó arduamente por muchos años, logró retirarse y ahora vive de dos cheques de su pensión que en total suman 800 dólares mensuales.

Pero la pensión que recibe el ex bracero no le permite vivir con la dignidad que un hombre de su edad merece, ya que vive solo en un cuarto que renta en San Ysidro y sus ingresos mensuales en ocasiones no le alcanzan para cubrir con sus necesidades básicas.

“La situación es muy dura, todo está muy caro” expresó don Enrique.

“Me siento mal porque escucho puras mentiras del gobierno que dice que ahora si nos van a pagar, pero no nos dicen que día. Así que mientras tanto aquí seguiremos peleando todavía”.

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