April 20, 2007

LA COLUMNA VERTEBRAL
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Epilepsia, Independencia y Felicidad

Por Luisa Fernanda Montero

Para Lourdes Contreras no ha sido fácil vivir con epilepsia, pero su energía, positivismo y fuerza de voluntad han hecho de ella una mujer capaz de superar todas las dificultades, de convertir sus retos en oportunidades y de contarle al mundo que se pueden alcanzar los sueños y que las limitaciones, muchas veces, están solo en nuestra mente.

Desde muy niña Lourdes aprendió a convivir con los retos que le impuso su condición epiléptica, pero hasta hoy ninguna de las circunstancias inherentes a ella la han detenido.

“Yo me siento realizada, gracias a Dios tuve apoyo, estudié y he trabajado toda mi vida, me he podido mover por transportación pública y después pude conducir, tengo una hija y viajo muchísimo”, dice Lourdes dejando ver que a pesar de que ha pasado momentos difíciles, nunca ha sabido lo que es el rechazo o la soledad.

“Siempre he contado con el apoyo incondicional de mi familia”, dice.

Lourdes Pérez, su madre, supo crear las condiciones ideales para que su hija tuviera una vida normal, a pesar de las precauciones que debían tomarse.

“Yo no quería que mi hija estuviera aislada, quería que fuera una niña como todas las demás”, cuenta doña Lourdes.

Y lo logró, Lourdes no solo completó sus estudios univer-sitarios sino que ingresó al mundo profesional, se casó y – en contra de todo pronóstico – tuvo una hermosa hija.

A pesar de las esporádicas convulsiones, el embarazo fue normal, sin antojos y con mareos incluidos. El periodo de gestación estuvo controlado sistemáticamente por su ginecólogo y su neurólogo.

“Mi niña es totalmente normal, es una niña bien inte-ligente, bien despierta, bien bella”, dice Lourdes con tranquilidad, porque la vida le ha enseñado a tomar las cosas como vienen, sin ponerle aderezos a lo que ya es complicado.

“Cuando yo sentía que me iban a dar los ataques, corría, la ponía en la cama, esperaba que me dieran los ataques y volvía y la cargaba”, cuenta Lourdes recordando los momentos en los que disfrutaba a su bebita.

Años después del alumbramiento su condición se complicó, ahora era cuestión de vida o muerte, las descargas que generaban los ataques podrían ser más violentas de lo acostumbrado y tener consecuencias fatales. Lourdes se sometió entonces al implante de un estimulador del nervio vago que regula la actividad eléctrica del cerebro disminuyendo dramáticamente sus convulsiones.

“Aunque tenemos la condición podemos llevar una calidad de vida superior de lo que muchas veces nos dice la sociedad que debemos llevar”.

Para mayor información sobre la epilepsia, ayudar o ser ayudado llame al 1-866-748-8008 porque la epilepsia, es más común de lo que piensa.

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