April 20, 2007

Cómo Disfrutar de un Fabuloso Día de la Tierra

Por Javier Sierra

¿Se acuerda de la fábula de la cigarra y la hormiga? La cigarra en verano se la pasaba haraganeando, disfrutando del buen tiempo, cantando, comiendo y burlándose de la industriosa hormiga que trabajaba duro para asegurarse que tendría suficiente comida durante el invierno.

Mientras celebramos el Día de la Tierra, esta fábula explica admirablemente otra cigarra —la cual está jugando no sólo con su futuro sino con el de todo el planeta— y a otras hormigas que cansadas de esperar al haragán se esfuerzan para garantizar ese futuro.

Esta nueva cigarra se llama la administración Bush, la cual lleva seis años haraganeando y olvidándose de su deber de combatir el mayor reto al que jamás se ha enfrentado la humanidad: el calentamiento global.

En estos seis años, la administración ha debilitado las leyes y regulaciones que durante décadas han protegido nuestro medio ambiente y nuestra salud, y ha convertido al gobierno federal en entidades al servicio del mejor contribuyente electoral.

También se ha negado terca-mente a tomar el paso más significativo para reducir los gases que provocan el calentamiento global —aumentar los estándares de emisiones de los carros y camionetas para que rindan al menos 40 millas por galón. Si hubiera hecho esto en 2001, para el 2011 no tendríamos que importar una sola gota de petróleo del Golfo Pérsico.

En el polo opuesto de esta fábula encontramos a las Ciudades Frescas, un movimiento nacional del que ya forman parte 435 comunidades que se han propuesto reducir sus emisiones de calentamiento global en un 7%, de aquí hasta el 2012, con respecto a las del año 1990.

Las Ciudades Frescas representan a más de 61 millones de personas que ya se están beneficiando de programas para adquirir flotas municipales de vehículos híbridos, fuentes de energía limpia y renovable (como la solar y de viento), y casas y edificios eficaces que requieren mucho menos ener-gía.

Y a este ejército se están uniendo miles de personas de todo el país. Personas como Richie Villavicencio, un boliviano residente en Nueva York, que ha adoptado la campaña del 2% del Sierra Club, es decir, reducir las emisiones de gases que causan el calentamiento global en un 2% anual en los próximos 40 años.

Richie ha instalado un solario y un panel solar en su casa, con los cuales, en los días despejados, no gasta un centavo en calefacción. Ahora tiene ventanas de doble panel, sellos térmicos en puertas y ventanas, y un nuevo termostato que le ahorran un 50% en su cuenta de energía.

Todas las bombillas de su casa son fluorescentes, las cuales consumen una fracción de las convencionales. Gracias a su lavadora y secadora de ropa de gran eficacia el uso de estas máquinas le cuesta sólo $10 al año.

Richie se compró un carro híbrido, el cual rinde hasta 45 millas por galón, el doble de su carro anterior. Además usa el transporte público tanto como puede y se ha comprado una moto para viajes cortos que rinde 80 millas por galón.

“Ahorrar energía ahorra mucho dinero”, dice Richie. “Pero también es mi obligación hacer lo posible por dejar un planeta habitable a la próxima generación”.

Luis Raymundo —un mu-chacho de origen salvadoreño de 15 años— es miembro de esa generación, y pese a ser legalmente ciego, está mostrando el camino hacia un planeta sustentable en Manchester, NH, la ciudad en la que vive.

Luis convenció a su familia para repartir cientos de tarjetas postales en apoyo de las Ciudades Frescas que fueran enviadas a su alcalde para unirse a este movimiento nacional.

“Proteger el planeta es cool”, dice Luis. “Toda mi familia, mis padres, mi abuela, hasta mi perro, Brownie, íbamos a festivales latinos y repartíamos tarjetas para involucrar a la comunidad”.

Luis también cabildeó a otros funcionarios municipales, hasta que finalmente Manchester se convirtió en Ciudad Fresca.

Todos sabemos cómo ter-mina la fábula, la hormiga sobrevive confortablemente el invierno con la despensa llena, mientras que la cigarra muere de frío y soberbia.

Pero la vida real no siempre sigue el libreto de las fábulas. De todos nosotros, de héroes como Richie y Luis, depende unirnos al ejército de hormigas que trabajan para el futuro del planeta y combatir a la cigarra arrogante.

Es también la mejor manera de disfrutar de un fabuloso Día de la Tierra.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club.

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