April 13, 2007

Celebra Todo México el Cincuenta Aniversario Luctuoso de Pedro Infante

“Se llora la ausencia del desaparecido Hijo del Pueblo”

Por: Paco Zavala

Esta historia es un homenaje que se le rinde a la memoria del Hijo del Pueblo, a cincuenta años de su lamentable despedida de la faz de la tierra a: Pedro Infante, el actor, cantante, filántropo, hermano, amigo, enamorado, buen padre y excelente hijo.

Mucho se ha escrito sobre las actividades, amores, aficiones, accidentes del inolvidable Pedro Infante; a él se le han inventado cosas, se le han colgado “milagritos”, etc. En fín nuestra pretensión es recordar algunos pasajes de la vida del actor.

Pedro nació a las 2.30 am. de una madrugada fría y lluviosa del 18 de noviembre de 1917, en la ciudad de Mazatlán, Sin, en la calle Camichín 508. El fue el cuarto hijo de la familia formada por Don Delfino Infante y Doña Refugio Crúz de Infante.

Decía Pedro que él desde muy “escuincle” se fue a vivir a Guamuchil, cerca del Ingenio Azucarero de Los Mochis, Sin. Ahí, a la edad de 11 años Pedro sufrió el ataque de la terrible enfermedad de Poliomielitis. Para él, el haber sentido en carne propia los estragos de la enfermedad hizo que ya como figura ayudara a los niños que la padecían.

Contaba Pedro que su primer trabajo fue de mandadero en la Casa Melchor de Guamuchil; su sueldo era de $15.00 pesos al mes. Después decidió aprender el oficio de carpintero con Don Jerónimo Bustillos. Así, fabricó la recámara en la que él vivía y dormía en su casa particular.

Pedro, desde niño tuvo que enfrentarse a la vida, por eso decía que no tenía un lenguaje florido. Si de algo se ufanaba el artista es de haber luchado toda la vida para vencer a la miseria y proporcionar a sus padres una vejez tranquila y ayudar a todos sus hermanos.

Pedro y Jesús Bustillos, el hijo de su maestro de carpintería, como Dios les dió a entender fabricaron una guitarra y se puso a pulsarla y así aprendió a tocar el instrumento. Se dió la maña y se puso a estudiar un poco y formó la orquesta “La Rabia”, así se ganaba dinero cobrando diez pesos por pieza tocada en los cabarets de Guamuchil, Sin. Esto sucedía por el año de 1933. Cuando cumplió 16 años lo llamaron de una orquesta de más prestigio de Guasave. De 1937 a 1939, se integra a otra orquesta pero ya en calidad de cantante.

En 1939, un maestro de secundaria lo anima a que pruebe suerte en la gran capital de México y así lo hace. La ciudad de México de aquel tiempo no era como se la habían pintado; el artista arriba a la gran ciudad con muchas ilusiones, y se topa con un fracaso transitorio. Tal fue así, que muchas semanas estuvo alimentándose únicamente con un poco de café aguado y un “taco de tortilla con sal”.

Pero el artista no cejó en su empeño, era tal la decisión, que esperaba la aparición de un angel protector y éste se apareció en la persona del Ing. José Luis Ugalde, quien lo ayudó a entrar a la estación de radio XEB. Además de darle maravillosos consejos y se empeñó en que el artista tuviera participación en los programas de esa emisora. Así se colocó en un programa en el que le pagaban 2 pesos por presentación, cantando boleros en aquel tiempo.

Continúa luchando en la capital mexicana, en 1943, bajo la dirección de Don Guillermo Kornhauser, hombre de gran confianza en el artista, realiza su primera grabación incluyendo los temas “Mañana” y “Rosalía”, de la cual se venden 18 mil copias. Los doce meses de 1943 estuvieron llenos de giras, presentaciones en teatros; en ese año Don Guillermo le cambia su estilo de bolerista y lo inicia en el género ranchero.

Su iniciación en el cine mexicano lo hace participando en un corto titulado “Puedes irte de mí”, no fue fácil, la cámara no lo intimidaba, pero la voz denunciaba su orígen. Don Guillermo nuevamente interviene y lo salva del aprieto. Dos años después aparece en “La Feria de las Flores”; después René Cardona le da el estelar en “Jesu-sita en Chihuahua”, sigue con “El ametralladora”, “La razón de la culpa”.

Los hermanos Rodríguez fueron los que le dieron un apoyo total y al lado de ellos filma películas tales como: “Escándalo de estrellas”, “Viva mi desgracia”, etc. y así continúa su vertiginosa carrera en el cine y en el disco hasta la fecha de su muerte. Lamentablemente el espacio es tan pequeño para hacer una reseña completa de la vida de Pedro Infante, pero con todo cariño y admiración La Prensa San Diego se une a este merecido homenaje para conmemorar 50 años de la desaparición del ídolo del pueblo.

Pedro Infante, siempre fue un hombre agradecido, él decía: “Todo lo que soy se lo debo al público, ese público tan generoso y querido que me ha dado más de lo que yo esperaba”.

El ídolo Pedro Infante, falleció en ese fatal 15 de abril de 1957, por la mañana alzó el vuelo en un avión, pero cerca de las 7:45 am., muchos testigos vieron al avión perder altura, balancearse y caer en el patio posterior de una tienda llamada “El Socorro”. De inmediato el aparato se incendió con la gasolina derramada afectando el fuego a siete casas y alcanzando también a cinco personas pereciendo en el terrible accidente, en el que mueren el actor y su tripulación.

¡Descanse en Paz Pedro Infante!

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