April 6, 2007

¿Hijos malcriados y padres alcahuetes?
¿Hijos independientes y padres tolerantes?

Parte 1

Por: Doctora Luz

¿Qué nos está sucediendo con nuestros hijos? Antes, con solamente una mirada de nuestros padres, nos recorría el miedo por entero y, sin pensarlos, los obedecíamos.

El cambio de valores, padres permisivos —o bien, autoritarios—, las leyes que defienden a los niños y castigan a los padres; conflictos culturales, el no saber cómo disciplinar sin recurrir a los golpes y a las culpas; padres ocupados, madres solteras, escuelas autónomas y saturación de información psicológica, son algunas de las razones por las cuales nuestros hijos se han convertido en personas agresivas e impetuosas.

Todo esto y más nos regeneró en la primera generación de padres que estamos eliminando el tipo de abuso físico y emocional que existía; pero, al eliminar esta dictadura y miedo, se prescindió el respeto, y ahora son los hijos los que están mandando a los padres. ¿Cómo fue que llegamos a esta situación?: Hijos malcriados y padres alcahuetes. Hijos independientes y padres tolerantes.

Ahora, ¿qué vamos a hacer? Los hijos son malcriados, poderosos, egoístas y no responden a las mismas órdenes con las que nosotros respondíamos. Ahora, somos los padres (aquellos que les temíamos a nuestros propios padres) quienes les tememos a nuestros hijos.

¿Y por qué, cuando queremos utilizar los medios de disciplina que aprendimos de nuestros padres, no funcionan? Será que al querer criar hijos independientes con el deseo de eliminar el yugo que tuvimos un día, nos convertimos en personas más tolerantes y nos quedamos sin medios para saber cómo guiar y disciplinar.

A través de la historia, podemos ver cómo las dinámicas familiares cambian. El movimiento de los años sesenta nos dio conciencia para entender la opresión y revelarnos contra la dictadura. Este movimiento se filtró para crear el principio de la metamorfosis familiar. Esta metamorfosis está, en parte, en el cambio de los valores familiares.

Antes, los padres inculcaban obediencia, respeto y temor a los padres, a la autoridad, a los mayores, y a Dios; ahora, los valores que los padres promueven son el ser independiente, y el de pensar por sí mismo y cuestionar a quien sea. Antes, los padres inculcaban que ser un buen hijo era aquel que se comportaba con buenos modales, sacrificaba, agradecía y se conformaba. Ahora, los padres inculcan competencia, preparación, y hacer lo necesario para escalar y triunfar cueste lo que cueste. Antes, el ser leal y tener palabra era honorable; ahora, el ser audaz y poner todo bajo escrito es inteligente. Antes, se valoraba el ser malevolente y ahora, es de ser tolerante. Antes, era importante el venir de una familia respetable o formar parte de un grupo (religioso, estatus social, etc.) y ahora, se quiere ser diferente, “único”. Antes, el tener valores y vivir como ejemplo era una virtud y ameritaba respeto, ya sea rico o pobre. Ahora, lo que importa es el dinero que tienes (sin importar cómo lo consigues), el carro que manejas, y la casa en la que vives. Antes, el ser respetado o temido tenía más valor y ahora, el ser amado tiene más valor.

Si un hijo no te respeta, ¿cómo lo vas a guiar? Si tu hijo no te quiere, ¿cómo tendrá confianza en ti?

Los efectos que tienen los valores que se les inculcan a nuestros hijos, determina la relación que tendremos con ellos y el trato que van a tener nuestros hijos con el mundo.

Cuando guiamos a nuestros hijos para que sean independientes y para que piensen por sí mismos y se defiendan ante todo, esto se nos regresa especialmente si el valor de respeto no está inculcado. Tanto los valores de antes como los valores de ahora son importantes, el problema viene siendo el llevar las cosas al extremo. Ejemplo: Por lo general, un hijo que teme a la autoridad será obediente y, al desenvolverse en el mundo, será un “agachado” o bien, un dictador, como lo fueron sus padres. Un hijo independiente que piense por sí mismo y que no le importen los demás, por lo general, será triunfador, egoísta, agresivo y podrá caer en la soledad, pues nadie será suficiente para él/ella.

Lo ideal, es crear hijos interdependientes, pero enfocándolos donde en la cooperación, en la ayuda al prójimo, el respeto, el ser independiente, creativo; en otras palabras, buscar el balance entre los valores y el ser independiente, sin perder la conexión con los demás.

“Hay un límite donde la tolerancia deja de ser virtud”.
-Burke

Para accesoria personal y familiar se pueden comunicar con la Doctora Luz Maria Villanueva González Ph.D. (619) 434-7779 o a la dirección de correo electrónico: luzmariav1@cox. net.

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