April 6, 2007

Comentario:

China, Talk Shows y Extraterrestres

Por Humberto Caspa, Ph.D

Cosas absurdas normalmente suceden en los programas televisivos de “talk show.” La mayoría de los temas son vulgares, obscenos y violentos. Lo insólito no lo vi en el programa de “Laura en América” o en “José Luis Sin Censura”, sino lo escuché en el “Show de Cristina”, el más respetado de todos.

Un invitado de nuestra querida Cristina decía tener contacto con los extraterrestres. Era un peruano bastante joven, erudito en la palabra y muy expresivo. “!Hay que lindo hablas!”, lo elogió Cristina. El joven invitado puntualizó que los extraterrestres se habían comunicado con él y le dijeron que el próximo rival de Estados Unidos era China. Y vaticinó que entre los dos países llevarán al mundo a una hecatombe global.

¿Necesitamos a los extraterrestres o seres celestiales para darnos cuenta de la transformación económica de China? Yo creo que no. Con sólo ir a la tienda de la esquina uno comprueba que la mayoría de los artefactos electrónicos y otras mercancías son hechos en China. Incluso los zapatos y chaquetas de lujo, que antes eran de cuero americano e italiano y se vendían en las tiendas más caras de la ciudad, ahora los hacen en China y continúan vendiéndose, paradójicamente, en las mismas tiendas de lujo. Les invito a que pasen por Nordstrom o Bloomingdale´s y se darán cuenta de lo que digo.

En vez de chismosear con los extraterrestres, lo más importante es hacer un análisis minucioso de la economía y política de China para corroborar por qué este país se está convirtiendo, o no, en una potencia mundial. Aquí hay que recordar también que la economía es una cuestión humana, material de sobrevivencia, y no se necesita de que alguien se invente y nos diga que los extraterrestres le mandaron un mensaje. Lo real es lo siguiente.

Algunos datos económicos indican que el déficit comercial de Estados Unidos con China fue de 162,000 millones de dólares en el 2004, un incremento de 38,000 millones con relación al año anterior. El año pasado fue de 233,000 y se estima que este año sobrepase los 250,000 millones. Los datos anteriores demuestran que China tiene cuesta abajo con relación a Estados Unidos.

Sin embargo, desde una óptica de la economía globalizada, la crítica a esta asimetría comercial no tiene argumentos ponderables. Por una parte, no distingue los beneficios que producen el crecimiento de la economía china en algunos sectores de la economía norteamericana.

China evidentemente está exportando toneladas de producto alrededor del mundo. Empero, 60% de esos productos exportables pertenecen a conglomerados extranjeros, muchos de los cuales son empresas norteamericanas. Nike, Rebook, Levy, entre marcas norteamericanas conocidas ya tienen sus plantas industriales en China o son parte de un conglomerado internacional en ese país.

Por eso, a nadie sorprende encontrar mercancías chinas de buena marca –incluso algunos con la firma de un famoso diseñador— en el mercado norteamericano. La tienda gigante Wal-Mart invirtió unos 18,000 millones en la compra de productos chinos. La tienda Target, competidor de Wal-Mart, no solamente compra artículos provenientes de ese país sino también que le gustaría abrir negocios en esas latitudes.

Si alguna región fue afectada por el crecimiento de China es América Latina, especialmente México, cuyas maquiladoras fueron empujadas a suelo centroamericano o trasladadas a la región sur de China, donde existe un capital humano tecnificado y disciplinado y con bajos sueldos. Todo ello, más la sobreutilización de maquinarias en la elaboración de los productos, generan mercancías a precios altamente competitivos.

Como los empresarios vuelan donde existe mayor remuneración del capital, China se ha convertido en el punto neurálgico de la economía mundial. El Gobernador Arnold Schwarzenegger y el alcalde Antonio Villarraigosa lo saben. Por eso estuvieron por allá con sus asesores económicos.

Ahora bien, la economía es tan humana y real como nuestros ojos y nuestras manos o como la pizza que comemos durante un partido de basketball. No necesitamos de extraterrestres. Tampoco necesitamos de extraterrestres para predecir las relaciones políticas y comerciales de Estados Unidos y China. Claro para que eso, lamentablemente, dependemos de nuestros líderes políticos.

Como están las cosas, pareciera que un extraterrestre con botas de vaquero estuviera controlando los hilos del país desde la Casa Blanca. ¡Hay que suerte la nuestra!

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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