September 29, 2006

Comentario:

En defensa de la civilización

Por Jim Lopez
Presidente Asamblea Nacional Republicana Hispana de California

El Papa Benedicto XVI estaba disertando en Rgensburg, Alemania, sobre cómo todas las religiones pueden ser distorsionadas y cómo hay elementos del islamismo que se pueden usar para justificar la violencia, como los hay en el cristianismo y el judaísmo. Para explicar su posición, el Papa Benedicto XVI citó al emperador bizantino Manual II Palaeolgus, que dijo “simplemente muéstrame lo que Muhammad trajo de nuevo, y luego encontrarás cosas malvadas e inhumanas, tal como su orden de divulgar con la espada la fe que predicó”.

La reacción del mundo musulmán fue desgraciadamente predecible. Tomaron las calles exigiendo en el mejor de los casos una disculpa y en el peor de los casos la muerte del Papa y de “todos los infieles”. Se incendiaron iglesias en West Bank y a la hermana Leonella Sgorbati, cuyo único pecado fue ayudar a niños musulmanes enfermos en Somalia, le dispararon cuatro veces en la espalda.

  ¿A dónde están las condenas de los musulmanes en todo el mundo por las amenazas de muerte contra el Papa Benedicto XVI? ¿Dónde está la condena por el asesinato de la hermana Leonella Sgorbati?

El 11 de septiembre del 2001, los ataques en España e Inglaterra, el asesinato de la hermana Leonella y las amenazas de muerte al Papa Benedicto XVI deben recordarnos que estamos en una guerra por la sola supervivencia de la civilización.

Pero contrariamente a aquellos de nosotros que todavía tenemos vivos los recuerdos del 11 de Septiembre, el liderazgo demócrata ha criticado esta guerra, la vigilancia electrónica de terroristas sospechosos, las técnicas de interrogación, los programas de control financiero de terroristas y hasta ha pedido el retiro de nuestras tropas del Medio Oriente.

Estos son tiempos históricos en los cuales personas de todas las creencias, nacionalidades y religiones deben unirse contra un grupo de extremistas que asesinan sin piedad ni propósito. En este nuevo mundo, musulmanes, cristianos y judíos están unidos para enfrentar a aquellos que buscan destruir la libertad y la tolerancia.

Este no es momento para acobardarse o retirarse, pero para pararse con firmeza y defender la civilización, protegiéndola de aquellos que llevarían el mundo otra vez al Siglo 12.

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