September 22, 2006

¡Deja el teléfono y ponte a hacer la tarea!

Parte II
Por: Doctora Luz

En el artículo pasado nos enfocamos en identificar los dos factores más importantes para que nuestros hijos cumplan con su tarea: el hábito de estudiar y el sentido de responsabilidad sobre sus tareas. Los hábitos se forman a través de la constancia y el sentido de responsabilidad se forma a través de la interacción de los padres con los hijos.

El enfoque de este artículo va en el sentido de identificar cuáles son las razones y soluciones por las cuales los jóvenes tienen dificultad con sus tareas.

1. Durante la clase los muchachos no comprendieron la lección; La enseñanza del material se explica muy rápido para la habilidad del estudiante en cuanto a captar toda la información; Lo que aprendieron durante la enseñanza diaria no saben cómo aplicarlo en la tarea; El estudiante no tiene las bases para entender el material que se enseña en la clase; El maestro es ineficiente para enseñar.

Como parte de la solución a las dificultades mencionadas, es importante que hable con su hijo para descubrir cual es el problema especialmente al inicio de la escuela antes de tener un problema serio y sobre todo si ya saben, como padres, que las tareas son una fuente de discusiones, eviten resolver la problemática sin llegar a contiendas.

Planeen una cita con los maestros para que éstos estén al tanto de su hijo y así tengan una mejor comunicación (padres y maestros, padres e hijos) para que, en el momento en el que su hijo esté teniendo dificultad con alguna materia, ustedes valoren y opten por las mejores decisiones, ya sean si el problema requiere asesoría de un tutor, cambiar de clase, o si se necesita hacer una evaluación para determinar si su hijo tiene problemas de aprendizaje. Como ven, es trabajo de equipo, comunicación y participación.

En mi experiencia como maestra les puedo asegurar que cuando un padre está velando todo el tiempo por su hijo el maestro siente una responsabilidad más grande por ese estudiante. Mucho ojo: no crean que esto se termina después de la primaria; hay que estar al pendiente (como padres) hasta la preparatoria (high school).

2. Otros hijos tienen dificultades de aprendizaje, ya sea en el área de lectura, escritura, memoria, matemáticas, etc. Esto confunde a los padres: ¿cómo es posible que el muchacho pueda resolver problemas de matemáticas y no pueda leer bien o viceversa? La razón es que el cerebro tiene diferentes compartimientos y cada compartimiento tiene diferente función y habilidad. Si una materia es muy dificultosa para el muchacho probablemente necesite ayuda especial, evaluación del aprendizaje o solamente tutoría.

3. Unos hijos tienen dificultad al momento de empezar las tareas. Es como ver un rompecabezas y no saber cómo empezar. Esto quiere decir que necesitan formar estrategias de cómo comenzar a realizar las tareas. Otros hijos tienen dificultad en terminar o guardar las tareas. Muchas veces esto se resuelve con sólo decirles cuál es su tarea, cuál es la más difícil y la más fácil, con cuál desean empezar, que pongan en orden los libros, etc. Estos hijos, por lo general, tienen dificultad para concentrarse; de esta manera, se recomienda que realicen sus labores de la escuela en un lugar tranquilo, donde no haya movimiento o, mejor aún, que alguno de los padres esté cerca de ellos, supervisando que nada lo esté distrayendo. Paciencia.

4. Ahora, hay ocasiones en que algunos maestros tienen unas expectativas irrealistas o bien, no les enseñan bien la lección y dan un mundo de tarea. Si recordamos a nuestros maestros unos eran buenos y otros no tan buenos, pues lo mismo sucede con nuestros hijos. Según la edad, es la cantidad de tiempo que debe de estar preparando tareas: entre más grande más tiempo. Pero si su hijo se pasa horas en las tareas y está frustrado, lo más probable es que sea demasiada la carga de tareas que le son impuestas. Es importante que averigüe e intervenga.

5. Es muy común que los muchachos no duerman el tiempo necesario para estar descansados y así para aprender la lección, y luego llegar a casa a hacer tareas. Los hijos están en pleno desarrollo y necesitan dormir y alimentarse sanamente.

6. Los pleitos de la mañana: “¡Apúrate!”, “¿¡dónde dejaste los zapatos!?”, “eres un torpe, tarugo” y cuántas palabras más ofensivas se dicen. El empezar las mañanas de esta manera afecta la concentración de los hijos en la escuela. El ser organizado, dormir a tiempo, y tener lo menos posible que hacer en la mañana reduce los pleitos.

7. Los pleitos entre padres e hijos, golpes, drogas, alcohol, divorcio, etc., afectan la motivación y la concentración para estudiar. Esto necesita cambiar para un futuro mejor.

8. La televisión, teléfono, Nintendo, amigos, se convierten en enemigos de la tarea y ocasionan pleitos entre padres e hijos. Entre menor importancia se le den a estos factores de distracción, mayor facilidad se tendrá para resolver este problema. La clave es la actitud que tengan los padres ante estas situaciones, así como el de ser consistente, asertivo (no dije agresivo), en poner límites y negociar con los hijos para que cumplan con su tarea y también puedan disfrutar un rato de televisión o de teléfono. El uso del teléfono, como el televisor, es un privilegio que pagan los papás. Las reglas de ser un buen padre es asegurarse de que las tareas se cumplan, y que disfruten de un rato de entretenimiento; teniendo eso en mente se negocia con los hijos acerca del horario para hacer las tareas y si no éstas no están completas no tienen el derecho de los privilegios. Si hay un programa en especial o si llegan cansados de la escuela se da ese tiempo; pero los padres deben ser asertivos y constantes para que los hijos cumplan con sus obligaciones.

9. Hay padres que no pueden ayudar a sus hijos con la tarea. Las escuelas, por lo general, tienen asistencia en las tareas después de la escuela. Esta es una ventaja, tanto para los padres como para los hijos, ya que, al salir de clases, los hijos pueden quedarse en la escuela para resolver, con el apoyo de sus asesores, las tareas que no hayan comprendido y, posteriormente, regresar a casa a terminar lo poco que les haya quedado de tarea. Problema resuelto, sólo asegúrense de que efectivamente su hijo esté cumpliendo con las tareas.

Tanto para los hijos, maestros y padres es frustrante lidiar con esta situación. Hay que identificar cuál es el problema y así encontrar la solución para éste. Ésta viene siendo parte de la responsabilidad de ser padre. No tiene validez decirle al maestro: “Le entrego a mi hijo con todo y orejas para que me lo eduque”. Reconozco que los padres llegan cansados del trabajo, y otros padres no recuerdan o no están académicamente preparados para ayudarlos; pero, la realidad son nuestros hijos y su futuro. Como dice el Dr. José de Jesús Arreola: “La paciencia es una táctica de la vida”, así hay que aprender esta táctica de paciencia, empezando con nosotros mismos para responder y tenerles paciencia a nuestros hijos. Creo que vale la pena.

Su amiga, la Doctora Luz, próximamente dará seminarios para la buena integración en pareja, familia e individuo. Se pueden comunicar con la Doctora Luz María Villanueva González PhD: doctoraluz@latinoseminars.com, (619) 434-7779.

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