September 15, 2006

Análisis

Qué desgracia...

Por Dagoberto Márquez

¿Qué decir? ¿Cómo explicar lo que ocurre?. Sí. ¿Cómo explicar sin que esto suene o parezca lo que no?...Para decir con claridad que el asunto es grave, muy grave. Que el asunto es gravísimo realmente. ¿Cómo decir?...Que lo que no tenía que suceder, sucedió. Que lo que no tenía porqué ocurrir, ocurre, ahora, aquí mismo. ¿Cómo decir?...Que lo que ocurre, nos sitúa, que nos coloca en franco riesgo, en un muy grave riesgo porque con lo que se ha hecho se violenta la voluntad de la gente, la voluntad ciudadana, la voluntad de las mayorías. Tal como ha sucedido cuando las multitudes, cansadas de soportar tanta injusticia, tanta burla y tanta injuria, decidieron tomar la justicia en sus propias manos.

Estimado lector, Fina lectora, las cosas están muy claras por lo que nadie puede llamarse a engaño. El fraude electoral, al menos en su fase operativa, teórica y jurídica está consumado, desgraciadamente. Esto con la complicidad incluso de los siete magistrados del tribunal electoral del Poder Judicial de la Federación, los cuales con su actitud y burda decisión política se lavan las manos, como Pilatos, importándoles un carajo que con su torpe resolución, sucia y espuria, detonen un estallido, un estallido social de consecuencias impredecibles necesariamente. Importándoles un carajo que con su resolución violenten (ellos mismos) y enloden la ley misma y la Constitución Política.

¿Que qué va a pasar ahora?. Imagine usted. Si las cosas son como son, imagine usted qué es lo que va a pasar ahora, de aquí para adelante. ¿O, ve usted algún signo de negociación, algún signo de distensión o de camaradería en las principales fuerzas políticas, como para suponer que de un momento a otro podría conjurarse el problema?. No...verdad. No es así, no existen tales signos. Bueno, pues entonces imagine usted qué es lo que va a suceder de aquí para adelante, trabaje en ello, hágalo bien y honestamente. Razone, quiébrese un poco la cabeza y hágalo bien, esforzándose porque el asunto es serio, muy serio. Para ello analice bien las cosas, lea y consulte todo lo posible, revise bien y recuerde, haga un esfuerzo y no deje nada suelto, hilvane bien, correctamente y ate cabos, cabos firmes, incorpore elementos, todos los elementos posibles. Así, de esa manera, formule usted hipótesis, confronte, saque sus conclusiones. Finalmente pase usted dichas conclusiones por la prueba del ácido, pero sin hacerse como dicen que se hacía Fox así como el tío Lolo.

Con el ánimo de ayudar y todo en razón de la tragedia que ahora ocurre, va pues una ayudadita para aclarar las cosas por si usted no puede solo...¿está bien?. De entrada hay que recordar que la culpa de toda esta desgracia es de Fox, de Vicente Fox (o habría que decir que de todos aquellos que estúpidamente votaron por él para hacerlo presidente). Esto es así porque fue Fox quien envileció las cosas desde que decidió imprimir su estúpida frivolidad a los asuntos de gobierno que necesariamente deben tenerse como actos serios, como actos republicanos. Esto es así también porque fue Fox quien envileció las cosas desde el verano de 2003, para meter a la sociedad y a los medios de comunicación a una estúpida dinámica con el cuento de que su propia y codiciosa esposa podría sucederle en el poder, terminando él su período.

Enseguida habría que recordar que los corresponsables de todo esto son los tipos y las tipas que liderean al Partido Acción Nacional, pues son ellos y son ellas quienes en su estúpida y corta percepción llegaron a suponer que por el hecho de que Fox ganó la presidencia, podrían volver a repetir, otros seis años, importándoles madre el que desde 2003 y 2004 los sondeos de opinión indicaran que no podrían, que la locuacidad y lo cuatrero del presidente los estaba quemando de antemano, que la torpeza y lo insulso de Vicente Fox Quesada no les estaba asegurando nada, que la popularidad social se inclinaba abrumadoramente y ya desde aquél entonces a favor de Andrés Manuel, a favor de López Obrador.

Después, habría que recordar que quienes codiciaron la Presidencia son gente sin escrúpulos, que estos no repararon ni se amilanaron cuando tuvieron ante si diversas interrogantes, diversas dicotomías. Esa gente, burda y ruin como es (aunque se santigüe hipócrita y públicamente) sólo atinó a reforzar su increíble megalomanía hasta fortalecerse un tanto en lo concretito, para seguir, para continuar así y en un proceso cada vez más turbio y más corrupto, haciéndose de fortaleza y de cierta simpatía desde su propio campo, desde su propio partido, con una mediocre y costosa elección dizque libre e interna, gastando previamente en promoción personal, cientos de millones de pesos en spots televisivos, dinero tal vez sucio del que nunca se explicó ni origen ni monto alguno. Gente sin escrúpulos, recuérdelo. Sobre todo Santiago Creel Miranda y Felipe Calderón. Uno por unas cosas, otro por otras.

También, habría que recordar, así sea brevemente, lo de la nefasta y burda maniobra para sacar a López Obrador de la contienda presidencial, por la vía del inescrupuloso e ilícito desafuero. Sí, lo de la costosa y notoria canallada para tratar de impedir que Andrés Manuel llegara a las urnas y que fue frenada gracias a una impresionante manifestación que inundó la avenida Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Sí, lo de la burda maniobra que intentó neutralizar a López Obrador y donde se pusieron en práctica las peores iniciativas, aquello donde participaron muy activamente, siniestros personajes como Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos, Carlos Ahumada, Rafael Macedo de la Concha, Federico Döring Altamirano, gente de los medios de comunicación, columnistas hipócritas, el periódico “La Crónica”, etcétera. Todo bajo la aparente conducción de Vicente Fox y con la vergonzosa participación del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Imagínese.

Para concluir, recuerde también todos y cada uno de los sucios aspectos ligados al proceso político presidencial, el cual adoleció de un curso en verdad democrático y limpio. Ese proceso, turbulento y sucio fue degradado por la intromisión de agentes externos en diversos sentidos. Su evolución, carente de fiabilidad y decoro, fue ensuciado por malas artes, politiquería, vulgaridad y dinero a los medios. Sí, dicho proceso, lejos de desarrollarse como se estipula en la ley, fue manoseado y sucio por diversos intereses, por intereses bastardos que en muy corto tiempo y hasta el final del mismo, pervirtieron todo. De ese proceso recuérdese la arenga socorrida de Vicente Fox en el sentido de que ningún candidato presidencial le ganaría al de Acción Nacional. También, la asquerosa e ilícita millonada gastada para beneplácito de la radio y de la televisión, promoviendo hasta el cansancio las “bondades” del gobierno foxista en clara y tendenciosa incidencia hacia el electorado y la muy próxima votación.

Al final no olvide incorporar los elementos que suponen la nada imparcial participación de la gente que dirige el IFE desde la Ciudad de México, la de la gente que dirige los partidos paleros en que se convirtieron desde su nacimiento el partido de Patricia Mercado y el de Elba Esther (Gordillo), la complicidad de alguna gente de la PGR que poco o nada ha hecho para intervenir en lo relativo a la investigación que tenía que hacer en relación a la segura manipulación de datos al interior del proceso cibernético del IFE, proceso donde participó previamente la empresa conocida como Hildebrando, S.A., propiedad del cuñado de Felipe Calderón.

Estimado lector, Fina lectora, si usted decide analizar las cosas, hágalo bien porque el momento lo impone seriamente. Si usted decide examinar lo que ocurre hágalo bien, porque lo que ocurre es una desgracia, verdaderamente. La imposición de un sujeto indeseable para dirigir todo un país como el nuestro, siendo además ese sujeto uno de quienes más daño han hecho con sus actos arbitrarios, no augura nada bueno y a las pruebas habría que remitirse.

Finalmente pregúntese si están dadas las condiciones para que Felipe Calderón llegue al poder. Pregúntese cómo va a hacerle si para llegar al poder tuvo que corromper todo. Si esto es del conocimiento público amplísimo, si existe una airada y ampliamente mayoritaria irritación social. Pregúntese cómo va a hacerle para asumir el cargo si se ha firmado un pacto para impedir que a Calderón se le coloque (en el Congreso) la banda presidencial. Pregúntese cómo va a hacerle para gobernar si aquello aconteciera, si partimos de la realidad de que con su asunción se violenta el marco constitucional y la voluntad de muchísima gente.

Señoras y señores, Felipe Calderón Hinojosa, presidente electo pero ilegal e ilegítimo de origen, va a tener que renunciar. No hay de otra. Esto es así porque por encima de todo va a tener que privilegiarse el estado de derecho y la paz social. Es cosa de tiempo, de poco tiempo. Ya se verá.

Es todo.

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