September 8, 2006

Palabra de Mujer fuera del aire

Por Luis Alonso Pérez

Los micrófonos de Estereo Frontera fueron cerrados para Sonia Flores, conductora del programa Palabra de Mujer, por desobedecer órdenes del gerente de la estación de no hablar sobre las elecciones presidenciales mientras el Instituto Federal Electoral (IFE) llevaba a cabo el proceso de verificación de votos.

Pero la censura impulsó su creatividad y ahora Sonia continúa con el programa fuera del aire, discutiendo los temas relevantes para las mujeres en compañía de expertos como lo solía hacer en la radio, solo que ahora lo hace en el centro cultural Casa de la 9 frente a un auditorio en vivo.

“El gerente puede impedir que mi voz llegue a la gente a través de la estación de radio que tiene a su cargo, pero no me puede impedir que salga a la calle y hable de los temas que quiero hablar con la gente.”

Todo comenzó días después de las elecciones, cuando Sonia comenzó su programa mencionando lo satisfecha que se encontraba por una jornada electoral tan concurrida y con candidatos tan fuertes, cuando minutos más tarde entró el gerente de la estación a la cabina y le preguntó enojado que si no había leído el aviso.

Sonia notó que en la pared de la cabina había un aviso en el que se prohibía a todos los conductores de programas a hablar sobre las elecciones, al menos de que fuera para felicitar al IFE y para decir que ellos son la voz oficial de los resultados.

Después de explicarle al auditorio sobre la prohibición y sobre la censura que le había sido impuesta fue llamada a la oficina del gerente durante un corte comercial. El gerente negó rotundamente haberla censurado y le explicó que solo había indicado de lo que no se puede hablar.

“Creo que él no tiene muy claro lo que quiere decir censura” comentó la conductora del programa.

Después de discutir un rato le pidió que no tocara el tema hasta que haya concluido el recuento de votos. Sonia regresó a la cabina y como no podía hablar del tema que había preparado, se limitó a tocar música durante el resto del programa.

La siguiente semana regresó a la estación como acostumbraba y al haber concluido el recuento, entonces decidió discutir el tema electoral. Al salir de la cabina le entregaron dos cartas. En la primera le explicaban que la estación iniciaría un proceso de reestructuración y la segunda le avisaba que lo que había hecho un programa anterior había sido inapropiado.

Cuando regresó de nuevo a la estación el 20 de julio ya no le abrieron los micrófonos para el programa, ya que había cometido una violación al reglamento al desobedecer las disposiciones anunciadas.

“Si el (gerente) quiere ver como desobediencia el abordar temas electorales entonces está muy mal, porque el me abrió la puerta para eso y no puede manejar mi trabajo, mis sentimientos, mis ideas y mi libertad de expresión a su gusto” expresó Sonia al referirse a una serie de 8 entrevistas que el mismo gerente de la estación le había pedido realizar a las candidatas y candidatos del partido México Posible en el 2003, las cuales habían resultado en discusiones que gustaron mucho a su auditorio.

Durante toda la campaña electoral Sonia decidió no entrevistar candidatos ni hacer campaña por nadie, y limitarse a ser una simple observadora del proceso. Al terminar la campaña electoral consideró que los medios de comunicación estaban dando la información de una manera sesgada y hablando de solo una parte de la realidad, así fue como decidió hacer las mesas de discusión acerca del tema de las elecciones que resultarían en su salida de Estereo Frontera.

“No entiende porque en el 2003 si se podía hablar de política y en el 2006 ya no”, expresó la conductora de Palabra de Mujer.

Sin embargo, este evento no fue novedad para Sonia, ya que muchas veces el gerente llegó a reprimirla por comentarios hechos por sus invitados o por ella en temas controversiales como la sexualidad, llamándola a su oficina al final del programa para pedirle que no dijera palabras tan terribles como pene y vagina, ya que eran palabras ofensivas.

“Yo me sentí amenazada, vigilada y perseguida casi desde que llegué a la estación” expuso Flores, quien ya interpuso una queja en la comisión nacional de los derechos humanos.

Para Sonia este incidente le quita el velo de los ojos, de que la tal libertad que tanto pregonaba el gobierno del cambio no existía verdaderamente. “Es más que obvio que no existen las libertades con las que yo estaba soñando”, expuso “Lo que cambia no es la realidad, sino mi visión de la realidad”.

Sonia considera que en México existen suficientes leyes como para eliminar la censura, además de que el país ha firmado tratados internacionales relacionados con la libertad de expresión, de prensa y con el derecho a la información. Sin embargo el problema es poder aterrizar esas leyes y acuerdos en los códigos locales, con nominaciones específicas que impliquen un castigo a quien las viola.

“Eso sería lo mejor que se puede hacer para poder eliminar la censura que nos corroe ahora”, expresó.

Por ahora el programa Palabra de Mujer se ha convertido en una serie de mesas redondas de discusión entre la conductora, los expertos y el auditorio, que ahora en lugar de llamar por teléfono para comunicarse, solo tiene que levantar la mano y hablarles directamente.

Flores ha recibido invitaciones para colaborar con Radio Libertad, un medio de alcance internacional vía Internet, así como la invitación de una emisora local para continuar con su programa. Sin embargo, expresa que le llama más la atención trabajar con la comunidad donde vive ya que el contacto lo siente más cercano.

“Mi objetivo final es poder combatir la intolerancia que veo en la gente y si lo tengo que hacer en la banqueta, en un parque público o en un café, entonces eso es lo que voy a hacer”.

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