October 20, 2006

Comentario:

Los inmigrantes, potenciales líderes para América Latina

Por Manuel R. Villacorta O.

La calidad del desarrollo integral de un país depende de su nivel educativo. Todos los países desarrollados otorgan importancia y atención permanente al proceso educativo, desde la educación primaria hasta la especialización universitaria. Asimismo, todos los países subdesarrollados tienen graves deficiencias en su sistema educativo, en no pocos casos, se hace referencia a sistemas colapsados.

A la calidad educativa se equipara la calidad del liderazgo. En los países avanzados se trabaja arduamente en la generación de liderazgo, orientado éste a múltiples facetas de la vida nacional: líderes empresariales, sociales, políticos e incluso, religiosos. Un ejemplo clásico en América Latina es Costa Rica, en donde el sistema educativo promueve la participación de los menores desde el inicio de la infancia. Un modelo que evoluciona y que permite la eclosión de líderes por naturaleza, quienes encuentran en el sistema un campo fértil para crecer y potenciarse hacia el futuro. Costa Rica por tanto, a pesar de las limitaciones propias de toda organización social, posee un liderazgo calificado que puede encontrarse en las universidades, el sector público, los partidos políticos y las múltiples organizaciones sociales existentes. Lamentablemente para la región, Costa Rica es una excepción. En la mayoría de países latino-americanos no se promueve el liderazgo, y no en pocas ocasiones, se limita o se le aniquila violentamente cuando este desafía al poder tradicional enquistado en el aparto público.

En América Latina hay una seria crisis de liderazgo. Es por eso que la decepción y la incertidumbre se expanden desde México a Argentina. Viejos políticos de nefasto pasado, están volviendo al poder. Y los aparentes “líderes coyunturales” son casi siempre producto mediático, carentes de cualidades propias. Esa crisis de liderazgo está llegando a extremos, la iglesia católica por ejemplo, ha vivído últimamente severas experiencias en donde la deshonestidad de sus “pastores” ha minado la credibilidad de la institución. El caso de las organizaciones sindicales no es menos patético, la incapacidad y la corrupción han desacreditado a muchos dirigentes populares que sin escrúpulos abandonan sus causas para formar parte de organizaciones políticas -nefastas casi siempre- a cambio de una posición parlamentaria. Hay una seria crisis de liderazgo en América Latina, es imposible negarlo, es urgente reconocerlo.

Una de las mejores opciones que poseen las sociedades latinoamericanas, son sus inmigrantes. Los inmigrantes que viven en Estados Unidos o Europa por ejemplo, han llegado a perfilar con precisión esas “dos realidades”, la que se vive en la región y la que se vive en los países desarrollados. Esa comparación permite apreciar mejor en donde se concentra el éxito o el fracaso. Permite determinar por qué el sistema en países avanzados funciona mientras el sistema latinoamericano se empantana cada vez más en sus propias y crecientes contradicciones.

Algunos expresarán que se comete un error al comparar países desarrollados con América Latina, dado que las condiciones históricas y sobre todo, económicas, son totalmente distintas. Eso depende. Si se pretende reproducir el modelo capitalista estadounidense en America Latina, en efecto, eso es imposible. Pero si la comparación se orienta en relación a las normas de conducta social y la direccion institucional, ésta es perfectamente válida. Lo creo así, porque soy inmigrante y sé que son muchos los inmigrantes que piensan de igual manera. No es necesario que un país sea rico para que se posea un sistema normativo respetado, para que existan autoridades honestas, para que la sociedad cumpla con las normas -no sólo jurídicas sino también morales-. Bastan dos ejemplos, Belice y Cabo Verde, países pobres pero en donde el sistema funciona; hay credibilidad en el aparato jurídico y en sus fuerzas de seguridad pública, las escuelas son eficientes y la población en general confía en sus autoridades. ¿Por qué no ocurre lo mismo en México o Brasil?

La visión y la experiencia de los inmigrantes interesados en el desarrollo social en general, actúa positivamente. Ya son varios los casos en donde inmigrantes que viven particularmente en Estados Unidos -y en comunidades hispanas- los que han retornado a sus países para competir por posiciones políticas teniendo éxito en su elección y éxito en su gestión administrativa. En el plano económico también son ya considerables los inmigrantes que han adquirido la experiencia operativa de las empresas norteamericanas y que han trasla-dado su conocimiento y su trabajo a sus países de origen.

Constantemente se menciona ese lamentable hecho relacionado a la “fuga de cerebros”, que ha impedido que profesionales capaces aporten sus conocimientos en sus propios países. Es frustrante que universidades nacionales o públicas de America Latina formen profesionales que luego, son con-tratados en Estados Unidos por medio de la visa H1-B, la cual casi siempre los lleva a la obtención de la residencia permanente e incluso, la ciudadanía. Pero ese fenómeno puede revertirse, en cuyo caso “cerebros hispanos” retornen a la región para aportar valiosos conocimientos relacionados a todos los ámbitos, lo que de hecho, está ocurriendo. Lo lamentable es que los gobiernos de la región no poseen políticas migratorias precisas en donde se considere este fenómeno, básicamente para propiciar una atención especial a estos inmigrantes que deben ser valorados en toda su dimensión, dado que se constituyen como verdaderos agentes de desarrollo social. En igual manera, podrán retornar para participar en política, teniendo valores no sólo técnicos sino morales, requisitos básicos para la conducción correcta de nuestros pueblos. Abrir las ventanas y las puertas para oxigenar las viejas estructuras latinoamericanas es urgente, y no se dude que, estos inmigrantes que retornan, son viento fresco, esperanza y solución.

Manuel R. Villacorta O. Guatemalteco, columnista independiente, escribe para varios periódicos de EU y Latinoamérica. Manuelvillacorta@yahoo.com

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