October 13, 2006

El Impacto De La Sindicalización De Inmigrantes

Mientras en Estados Unidos los sindicatos empezaron a cambiar su oposición a los inmigrantes hace poco, en España existe una tradición de apoyo a los trabajadores extranjeros.

Por Eduardo Stanley
New America Media

BARCELONA, España—El 27 de julio, en el barrio Poblenou de Barcelona, cinco trabajadores de la construcción murieron en un accidente—tres de ellos inmigrantes pakistaníes, de los cuales dos eran “sin papeles”. Esto aumentó la discusión sobre la inmigración, cuyo tinte político crece día a día—intencionalmente. Es que ciertos sectores políticos obtienen réditos de esta discusión. Y con argumentos que parecen prestados de grupos antiinmigrantes norteamericanos.

El calor del verano calentó más el tema debido a la llegada masiva de embarcaciones con inmigrantes sin papeles de países africanos a las costas de las Islas Canarias—muchos de ellos deshidratados, enfermos y hasta muertos a causa de la precariedad de la travesía, experiencia cuyo paralelo con el cruce fronterizo entre México y Estados Unidos es inevitable.

Pero la sociedad española es más plural que la norteamericana, porque además de los partidos politicos y la prensa, otros sectores sociales expresan y hacen sentir sus ideas políticas. “En España todavía queda una izquierda relativamente fuerte que no se refleja en las cifras estadísticas, y que sin embargo está ahí, trabajando”, dijo Jesús Gómez, editor del periódico digital “La Insignia”, de Madrid.

Parte de esta pluralidad que sobrevivió épocas de polarización social extrema, como la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), la representan los sindicatos. Comisiones Obreras (CC.OO.), una de las organizaciones laborales más grandes del país, comenzó a sindicalizar a inmigrantes en Cataluña en los 50s, a pesar de la clandestinidad debido a la dictadura. Entonces, los inmigrantes llegaban a Barcelona principalmente de Galicia, al sur del país.

De esta experiencia, el sindicato aprendió que comunicarse con los inmigrantes implica conocer sus culturas, particularmente sus idiomas. Hoy, el Centro de Información y Asesoramiento a Trabajadores Extranjeros (CITE), de CC.OO., tiene 180 oficinas en toda España. “En algunas culturas la palabra o un apretón de manos son suficientes, pero nosotros les explicamos a los inmigrantes que para trabajar aquí se necesita un contrato”, dice Ghassan Saliba Zeghondi, de la oficina del CITE en Barcelona.

Educar y organizar a los trabajadores inmigrantes es fundamental para mantener el salario y los beneficios logrados después de luchas y negociaciones, explica Zeghondi. Mientras toma lentamente su café en su modesta pero amplia oficina, este inmigrante libanés dice que, además de afiliados, el sindicato busca promover a inmigrantes como representantes sindicales y dentro de la estructura de CC.OO.

El síndicato conduce campañas educativas contra la discriminación étnica y de género. “Buscamos acuerdos con agencias oficiales para realizar este tipo de campañas en las diferentes comunidades y, de ser posible, en las empresas”.

Con el boom de la inmi-gración en España en los 90s, el sindicato también aumentó su presencia y actividades organizativas. En 2005, 600,000 inmigrantes obtuvieron “pa-peles” (residencia legal), elevando el número de inmigrantes a tres millones—en un país de 44 millones de habitantes. Debido a esto, la economía informal, representada por el trabajo de los indocumentados, descendió del 50 al 24 o 25 por ciento, según Zeghondi. Y comenta que la falta de planeación y viejas concepciones afectan la política migratoria.

“El 80 por ciento de la demanda es de mano de obra calificada, como médicos, ingenieros, etc, pero el gobierno todavía piensa que solo deben venir campesinos”, dice Zeghondi. Y agrega que el problema son las condiciones laborales. Por ejemplo, en la hotelería se requieren largas horas de trabajo y no se paga bien. Como consecuencia, los trabajadores cambian empleo. Las empresas hoteleras exigen más inmigrantes, que llegan y luego, continuando el ciclo, se van tan pronto pueden.

Por eso sindicalizar a los trabajadores inmigrantes, educar a las comuninades, negociar mejores contratos y condiciones laborales y contribuir a reformar leyes o reglamentaciones locales son parte del trabajo de CC.OO., algo que implica participar del debate político del país.

La reciente propuesta del Partido Socialista Obrero Español (PSEO), actualmente en el poder, de permitir que todos los inmigrantes voten en elecciones municipales fue recibida con críticas por la derecha, que utiliza el tema migratorio para atacar sin descanso a José Luis Zapatero, jefe de gobierno español desde 2004.

Sectores conservadores de Cataluña pidieron que solamente puedan votar aquellos que hablan el idioma catalán. Actualmente, los ciudadanos de un pais miembro de la Unión Europea pueden votar en elecciones locales si vive en cualquier nación de dicha Unión. Los demás, sólo al obtener la ciudadanía.

“Es ridículo”, dijo Zeghondi. “No se le exige hablar catalán a holandeses, suecos o franceses que viven aquí pero quieren hacerlo con marroquíes, pakistaníes, ecuatorianos...” Estas propuestas, el sensacionalismo de algunos reportajes sobre la llegada continua de inmigrantes, el permanente discurso de “contener esta avalancha”, etc, son parte de una estrategia conservadora para crear temor en la población y desprestigiar al gobierno.

“El Partido Popular no realizó deportaciones signficativas durante su gobierno (1996-2004), hacía declaraciones contundentes y luego miraba a otro lado, pero ahora, en la oposición, propone esas medidas para colocar al PSOE en situación difícil”, dijo Jesús Gómez. “Sabe que los empresarios necesitan a los inmigrantes, pero quiere negarle sus derechos, y seguir destruyendo los salarios y los derechos laborales de toda la ciudadanía”.

A ambos lados del océano se le exige a la mano de obra extranjera que sea sólo eso: mano de obra, pero que no exijan nada. Y a ambos lados del océano se usan los mismos argumentos para lograrlo—un buen ejemplo de hermandad de clase.

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