October 13, 2006

“No me han podido poner en una caja”
La escritora Charo Toledo renuncia a estereotiparse

Por Jose Daniel Bort

Cuando llegó por primera vez a Los Ángeles no supieron que hacer con ella con su esbelta figura y sus cinco pies y diez pulgadas de estatura. Corría el año 1993, y en vez de rendirse y volverse a su Puerto Rico natal, la actriz y escritora Charo Toledo juró servir su venganza en un plato sacadito de la nevera.

“Al ver que como actriz estaba teniendo relativo éxito pero no estaba consiguiendo lo que mi cabeza me pedía, me puse a escribir. Y una cosa me llevó a la otra, hasta que me trajo hasta East Side Story”, comentó Toledo, en referencia a su primera película producida.


La actriz y escritora Charo Toledo. Photo by: Karine Simon

Charo escribió una pequeña obra llamada “The Princess within”. Esto llevó al afamado Mark Taper Forum de Los Ángeles a comisionarle dos obras de teatro, “Red Shoes” y “Coqui”, una sátira de la situación política puertorriqueña. La televisión la llamó para hacer “One life to live” y el resto es historia.

“Mi socio Marcos Portugal y yo hemos trabajado juntos durante nueve años. Un día, él llegó pidiéndome ayuda, ya que tenía una historia muy personal que quería contar y no conseguía la forma adecuada de hacerlo. Luego de nueve meses de trabajo y multitud de horas de trabajo nació la película que se está estrenando en todos los festivales gay del país”, dijo Charo.

Una historia del lado este.

Toledo juega con dos minorías que muchas veces chocan de forma muy vario-pinta, tanto así que la audiencia ha tenido que redimensionar sus propios valores personales. “Durante uno de los festivales, un chico gay guatemalteco me dijo: ‘pero esa película no representa a todos los gays latinos’, y yo le dije que efectivamente esa no era la intención de la historia”, dijo Toledo.

Diego es un chico criado por su abuela que está enamorado del bugarron Pablo. Cuando su tía Bianca lo delata enfrente de todo el mundo en el restaurant que maneja, Ricardo lo deja y se va con la tía. Mientras tanto, Diego busca refugio en la mitad de una pareja gay americana, Steve, que forma parte de una nueva tendencia de parejas gay en el vecindario, cambiando el ámbito social de Diego.

“Uno de mis personajes dice: ‘si no sacamos a estos gays, nos vamos a quedar para limpiar sus casas’. Pues si vienes a mejorar el ambiente donde estás, lo que debe suceder es que seas bienvenido”, aseveró Charo.

La historia guarda una increíble semejanza a la subtrama gay de la película Quinceañera, que recientemente ganó el festival de Sundance. Es muy interesante el hecho de que dos películas independientes del mismo sitio toquen el mismo tema sin que ninguna se haya percatado de la otra.

“Eso demuestra la relevancia del tema, y lo importante que son las relaciones hu-manas en el marco afectivo del que estamos hablando. Eso me fascina. Ahora lo más importante es que ésta es una historia de amor, y que lo más importante es entender que en este mundo no somos ni blancos ni negros, sino algo entremedio que se puede llamar gay o latino o straight o como tu quieras”, dijo Charo.

Escritora y Productora.

La película se hizo con un presupuesto aproximado al medio millón de dólares y con los recursos que los productores fueron capaces de atraer, y ya está en conversaciones con varios distribuidores para su difusión global. “La película fue una gran apuesta de mi compañero Marcos que ahora es que está viendo sus frutos nacer” dijo Toledo.

Sin embargo, Charo no para de trabajar. Su guión sin hacer llamado “Lip Service” está en la última fase de negociación con la empresa Disney para ser un vehículo de interpretación para Ashley Simpson y Raven. “En esta historia la latina es la niña rica, es una visión personal y distinta de los sucesos de 1987 con Millie Vanilli y el escándalo de la falsificación de sus voces. Es una comedia y un musical”, dijo Charo.

Tan imposible de calificar como su autora, que viene trabajando desde hace mucho tiempo en los medios anglosajones, donde consiguió romper con los estereotipos que la encasillaron en un principio. “Si yo no hubiera creído en mi, quizás estuviese sin trabajo. Pero como dije que si no entraba de una forma lo haría de cualquier otra, lo logré y aquí estoy para contarlo”, dijo Toledo.

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