October 6, 2006

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Otro ladrillo en la pared

Como era de esperarse, la mayoría Republicana en el Congreso de Estados Unidos terminó por aprobar la construcción de un montón de millas de muro en la frontera entre México y Estados Unidos. No es la propuesta original del congresista de Wisconsin Jim Sensenbrenner de ponerle barda a toda la frontera, sino solamente a “algunos kilómetros clave”. Son “nomás” 1,126 kilómetros (unas 700 millas).

Por una abrumadora mayoría, de 283 votos a favor y solamente 138 en contra, votación en la que 64 Demócratas votaron a favor, poco menos del doble de los que en diciembre del año pasado habían votado por la nefasta propuesta HR4437 de Sensenbrenner, la iniciativa se califica como “una medida de refuerzo al control fronterizo y contra el terrorismo”.

Los Demócratas que votaron a favor son de todos los rincones del país, desde Iowa, Kansas, Kentucky, Luisiana, Illinois y Wisconsin en el Medio Oeste, hasta Maryland, Nueva Jersey, Pensilvania, Virginia y Virginia Oeste, en la llamada Nueva Inglaterra, pasando por supuesto por Texas y Alabama en el sur, hasta Oregon y Washington en el norte, sin olvidar a Florida y Georgia en el otro sur. En dos estados, Tenneesi y Nueva Cork, cinco congresistas de cada uno votaron por el muro. Habrá que acordarse de ellos en noviembre, al cumplir la consigna esa de “ayer marchamos, mañana votamos”, porque al parecer es tan malo el pinto como el colorado.

Curiosamente, seis Republicanos votaron en contra, entre ellos los tres cubanos que representan a Florida, más uno blanco de Texas y otro blanco de Arizona. Será que le sacan a las posibles consecuencias entre sus electores para el próximo 7 de noviembre.

De hecho, la propuesta ni siquiera estaba en la agenda, pero los Republicanos lograron meterla de contrabando. Quienes votaron en contra, argumentan que sigue siendo tan absurda como la HR4437, porque no va a resolver ni el problema de la inmigración indocumentada ni el del terrorismo, y que además la propuesta ni siquiera incluye los aproximadamente dos mil millones de dólares que va a costar la bardita.

La solución Boeing

Pero si se aprobó una lana, y otras medidas además de la barda para, como dijo el Senador Republicano Frist, “vigilar la frontera pulgada por pulgada”. La frontera de México, claro, porque no se prevé poner ni un ladrillo del lado de Canadá, aunque “se recomienda estudiar el tema”.

Además del muro, se autoriza el despliegue de más agentes e inspectores fronterizos, y otros recursos “para proteger nuestras fronteras con más eficacia”. Entre otros “recursos están vehículos aéreos no tripulados, helicópteros, lanchas motorizadas, unidades caninas, barreras, luces de alta potencia, equipos infrarrojos y de comunicación y uniformes blindados.

Pa’ mi, que esta votación tiene más que ver con la lana que con la seguridad. Al otro día de aprobarse la medida, el Departamento de Seguridad Nacional anunció que el ganador del contrato para todos esos avioncitos sin piloto, torres de vigilancia electrónica demás, es la compañía Boeing, conocida por sus aviones pero que fabrica un montón de juguetitos electrónicos.

El contrato con Boeing podría llegar a los ya mentados dos mil millones de dólares en los siguientes diez años, y la empresa se lo ganó proponiendo una red de 1,800 torres de alta tecnología, equipadas con cámaras y detectores de movimiento que le enviarían la información a los agentes de la Patrulla Fronteriza.

Y digo que esto tiene más que ver con la lana, porque el Departamento de (in)Seguridad Nacional ya había recibido un montón de propuestas para el trabajito, aún sin tener la ley aprobada. A falta de una discusión seria sobre una reforma migratoria real, que verdaderamente solucione la cuestión de los indocumentados, el Congreso solamente decidió gastarse una lanota, y favorecer a los que seguramente son los amigos, compadres y socios de varios congresistas. O a las compañías que los benefician con tremendas contribuciones de campaña electoral. Pero como dice el dicho, “hecha la ley, hecha la trampa”.

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