October 6, 2006

Crónica

Santificará el Vaticano a Monseñor Rafael Guizar y Valencia

Por: Paco Zavala

La grey católica de Cotija, Michoacán y de toda la República Mexicana está de plácemes, porque un hijo de estas hermosas tierras será ungido en santidad, Monseñor Rafael Guizar y Valencia, será canonizado como tal.

Michoacán, tierra de próceres, héroes, hombres valientes y bellas mujeres, tendrá un motivo más para sentirse orgullosa, de que en esa tierra bendita, naciera quien muy pronto será honrado como santo.


Monseñor Rafael Guizar y Valencia

Don José María Morelos y Pavón, el “Siervo de la Nación”, en el antiguo Valladolid, hoy Morelia, vió la luz primera. Nacieron en estas tierras el gran actor, cantante y músico, Tito Guizar; la sensual Lilia Prado y aquella malograda, talentosa y bella actriz, Fanny Cano, ornando con su belleza y su talento el panorama michoacano. Felipe Arriaga, actor y cantante, amigo querido de Vicente Fernández, Teresa Sahagún, José González Morfín, Marcial Maciel Silva, Javier Ramírez Farías, nacieron en Cotija y tantos hombres de letras y artistas han surgido de ese girón de patria.

Además en Cotija, se produce un queso muy famoso, que sirve para aderezar platillos típicos mexicanos y extranjeros.

El Vaticano siguiendo el protocolo para estos casos, después de analizar detenidamente la vida, los hechos, la trayectoria, los milagros de Monseñor Guizar y Valencia, ha determinado que para el próximo 15 de octubre lo santificará. Así, todo está preparado para que el Papa Benedicto XVI, encabece la ceremonia que santifique a Monseñor Rafael Guizar y Valencia, en la fecha ante-riormente citada.

En el ámbito católico del país azteca existe una verdadera espectación por la canonización de Monseñor Guizar y Valencia, a quien muy pronto lo veremos convertido en santo.

Ahora bien, intentaremos hacer una ficha curricular concisa de Monseñor Guizar y Valencia.

En el archivo parroquial de Cotija, estado de Michoacán en México, se encuentra en el libro No. 23, folio 81, un dictado que al tenor dice: “En Cotija, el 27 de abril de 1878, yo, el presbítero Agustín Covarrubias, teniente de cura, exorcisé, puse el óleo, sagrado crisma y bauticé solemnemente a un infante que nació un día en ésta, púsole por nombre Rafael, hijo legítimo de Prudencio Guizar y Natividad Valencia, fueron sus padrinos Juan González y Benigna Valencia, cónyuges éstos, a los que advertí sus obligaciones y parentesco espiritual”.

La familia de Guizar y Valencia, eran hacendados, por lo tanto la infancia de Monseñor transcurrió tranquila, aunque a los nueve años de edad pierde a su madre. En este periodo de su vida demostró inclinación por la música, siendo su instrucción musical en piano y acordeón. Ya de adulto compuso varios himnos y cánticos religiosos.

Sus primeros estudios los realizó en el Colegio Apostólico de San Estanislao, que tenían los padres jesuítas en Cotija. Después entra al Seminario Diocesano de Zamora, aquí fue ordenado sacerdote el 1 de julio de 1901, a la edad de 23 años.

Sus 11 hermanos contrataron un tren, que transportó desde Zamora, a todos los seminaristas e invitados a su cantamisa o sea al oficiamiento de su primera misa.

Sus primeros años de vida sacerdotal, los dedicó a acompañar al obisto y coadjutor de Zamora, Jesús Barragán. Después se dedicó a recorrer y predicar en las cercanías a Cotija. El Papa León XIII, lo nombró “Misionero Apostólico”. Dijo una vez Rafael Guizar: Ser misionero es la clave de toda mi vida.

De 1903 a 1907 fue Director Espiritual del Seminario de Zamora y funda la Congregación Nuestra Señora de la Esperanza y el Colegio Teresiano para Niñas. También se enroló en unión de otros sacerdotes en las filas villistas, en las que sirvieron como capellanes.

Nuestro personaje, dejó escrito que él nació muchas veces: una vez su padre lo salvó de morir ahogado, otra vez fue emboscado en la tierra caliente michoacana y se salvó. Durante la revolución en 1913, se disfrazó de varillero para estar cerca de los moribundos y prestarles auxilio espiritual; los zapatistas creyeron que era un espía y lo sentenciaron a muerte, se escapó gracias a la providencia divina; vivió la decena trágica; también se disfrazó de curro para tener acceso al movimiento armado. Mandó a muchos revolucionarios al cielo, tanto zapatistas, maderistas, huertistas, carrancistas y villistas.

En su vida recorrió la República Mexicana de norte a sur, los EE.UU., Guatemala, Cuba y otros países. En La Habana se le consagró como Obispo el 4 de enero de 1920. Ahí, le llegó su nombramiento como Obispo de la Diócesis de Veracrúz. Al arribar a Veracruz, lo primero que hizo fue fundar un seminario.

Durante el periodo cristero el gobierno presidido por Plutarco Elías Calles, prohibió el culto religioso. Monseñor se las ingenió para seguir el ejercicio de su ministerio; por su rebeldía le pusieron precio a su cabeza, por esta razón se desterró del país.

En aquel tiempo Monseñor obedeció las disposiciones de Roma, más no sucedió lo mismo con las órdenes dictadas por Tejada, el gobernador de Veracruz, acto que le costó un aumento en la persecución que ya sufría y un aumento en el precio por su cabeza.

Lejos de su Cotija y de su querido Veracruz, instalado en la ciudad de México, muere el 6 de junio de 1938, muy enfermo de flebitis, diabetes y el corazón, clamando una serie de cosas que le eran necesarias para continuar en su lucha. Muere humilde y como un hombre que encierra y guarda una fe inquebrantable. Su cadáver fue trasladado a Jalapa, Ver., en donde se le dió cristiana sepultura.

De esta manera dibujamos en forma concisa, rasgos encomiables de este gran hombre que será ungido en santidad el próximo 15 de octubre.

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