October 6, 2006

“Hago cine nómada”

Cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu decodifica a “Babel”

Por Jose Daniel Bort

Con tan solo tres películas, el cineasta mexicano Alejandro González ha sido capaz de alcanzar un nivel que muchos directores de cine soñarían durante toda su vida. Desde que “Amores perros” impresiono a críticos y públicos en general con su mezcla de historias y personajes sacados del corazón de México, el director no ha parado de hacer o promocionar su trabajo.

“No, no los escogí porque los necesitaba para financiar la película. Yo ya estaba a un nivel donde mi trabajo llama por sí mismo y ya teníamos la financiación completa cuando empezamos a filmar esta película”, dijo Iñárritu.

El director se refiere a Brad Pitt y Cate Blanchett, quienes estelarizan el largo elenco de “Babel”, la nueva producción de Iñárritu que ya le ha ganado suficientes colaciones, inclusive el premio de la crítica al mejor director en el Festival de Cannes de este año.

“Esta película fue una larga colaboración con Guillermo, donde empezamos a trabajar historias separadamente y luego les conseguimos el hilo narrativo. El tenía muy adelantada una historia en Marruecos donde unos locales disparan furtivamente a una pareja americana, y ese fue el germen creativo de la historia.

Babel narra cuatro historias principales en tres regiones geográficas: La frontera méxico americana (entre San Diego y Tijuana), Marruecos y Japón. Un evento especifico une a las tres historias, que parecieran desconectadas al principio pero que guardan una similaridad temática que las compenetra.

“También me impresionó mucho en mis viajes promocionando mis películas la imagen de un señor hablando con una chica japonesa sordomuda y me hizo explorar más a fondo mis ideas sobre la comunicación. Poco después esta imagen grabada en mi memoria hizo entrada en el guión”, explico Iñárritu.

Tres películas, tres personajes, tres estructuras.

Iñárritu no tiene problemas en decirte lo que piensa sin problemas, aunque pase por terriblemente descortés o pedante. Ante la sugerencia de unos de los periodistas que su película pone a los americanos en una posición privilegiada durante la mini rueda de prensa celebrada en el hotel “Four Seasons” de los Ángeles, Iñárritu no tuvo reparos en atacar de frente y a la cabeza. “Tu posición es sim-plista y no tiene nada que ver con mi película. Si pensara como tu, no estaría haciendo películas, estuviera escribiendo notas de prensa”, comentó Iñárritu ofensivo. Este periodista sencillamente no se dio por aludido.

Lo cierto es que las cintas de Iñárritu posteriores a “Amores Perros” (21 gramos y esta Babel) han sido muchas veces consideradas herméticas y prepotentes ensayos de estilo. En todas sus tres películas, Iñárritu ha sido capaz de contar tres puntos de vista de una historia con tres estructuras muy bien diferenciadas, sin que ninguna tome más importancia que las otras.

“Se logra en la sala de edición. Una vez que sales a filmar y acumulas toda esa información sobre lo que quieres contar, es preciso sentarse y ver que cada historia permita un balance preciso que mantenga el filme adelante. Es un trabajo extenuante pero es donde se consigue el corazón de la película”, dijo Iñárritu.

El director trabaja con sus mismos colaboradores una y otra vez, desde sus tiempos de director de comerciales en México. Muchos de ellos se han servido enormemente de la plataforma que les ha brindado los filmes del director. Además del escritor Arriaga (quien ganó en Cannes el año pasado con un film de Tommy Lee Jones), también están el director de fotografía Rodrigo Prieto (nominado al Oscar por “Brokeback Mountain”), la diseñadora de producción Brigitte Broch (ganadora del Oscar por “Moulin Rouge”) y el actor Gael García Bernal, quien se dio a conocer con su personaje en la primera película de Iñárritu.

“A pesar de todo, mi cine es nómada. Una muy buena parte de la historia sucede en la frontera mexicana, pero esta vez sobre todo nos montamos en un avión e incorporamos elementos de todos los países con que trabajamos. Por eso no le puedo poner un concepto de nacionalidad a la película, eso no tiene sentido aquí, ya que ha asimilado varias culturas completamente diferentes entre si”, planteó Iñárritu.

Tan nómada, que casi no tenía nombre. “Me decidí por el nombre de Babel apenas a algunos días de comenzar a rodar. Por mucho tiempo no pude conseguir el nombre ideal para esta película”, aseveró el director.

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